20 de Marzo de 1915: Comas Solá, el catalán que descubrió “Hispania”


Quizá nunca sabremos si, cuando la especie humana empezó a poner nombre a las cosas, empezó por la tierra o por el cielo. Pero, a estas alturas, hay tantos nombres rodando por el cielo como en cualquier mapamundi y, desde luego, más de los que abarca cualquier filosofía.

La mayor concentración de nombres del Sistema Solar se encuentra entre Marte y Júpiter: entre las órbitas de esos dos planetas, hay un cinturón de asteroides”, un enorme anillo de rocas de distintas formas y tamaños, un enjambre de planetoides girando en órbitas desiguales alrededor del Sol.

No se sabe bien por qué están allí: se supone que son el resultado de dos o más cuerpos, planetas, o lo que fueran, que terminaron chocando entre sí. El primer asteroide, descubierto en 1801, es el más grande de todos: tiene 1.000 kilómetros de diámetro, y se llama Ceres. Pero la inmensa mayoría de ellos no llega a los 300 kilómetros de diámetro. Hasta el momento, se conocen más de 5.000, pero debe haber varios miles más. Se considera descubierto un asteroide cuando se ha calculado su órbita exacta; entonces, se le incluye con su número de orden en el Catálogo de Pequeños Planetas. Y el autor del descubrimiento tiene derecho a ponerle nombre.

El 20 de Marzo de 1915, el astrónomo catalán José Comas Solá descubrió el asteroide 804. Era el primero que descubría un español, y le llamó “Hispania”.

Cada uno en su firmamento, Ramón y Cajal y Comas Solá son las las dos grandes singularidades científicas españolas de su tiempo. Precozmente atraído por la Astronomía, con sólo 14 años, Comas Solá había invertido sus ahorros en un pequeño telescopio, con el que comenzó sus observaciones. Cursó Física y Matemáticas en la Universidad de Barcelona, estudió aspectos de Marte, de Júpiter, de Saturno, de los cometas; descubrió dos estrellas variables, una en Orión y otra en Libra, y es el autor de las medidas micrométricas de unas 200 estrellas dobles. Fue el primero en “retransmitir” por radio (Radio Barcelona) un eclipse (de sol) al mismo tiempo que se producía.

Comas Solá fue el impulsor del primer observatorio astronómico construido en este país en el siglo XX (el tercero desde el XVIII): el Observatorio Fabra, en la falda del monte Tibidabo, con un telescopio ecuatorial de 38 centímetros y un círculo meridiano, gracias al apoyo de Camilo Fabra y la Diputación de Barcelona. Pionero en muchos aspectos, el astrónomo catalán empleó el cine y la fotografía para, por ejemplo, localizar y reconocer asteroides, de los que terminó descubriendo, en total, once. Entre ellos, uno, el 945, marcado por el llamativo hecho diferencial de su extraordinaria inclinación orbital, al que bautizó con el nombre de “Barcelona”. (Ad)

El Observatorio Fabra, con Barcelona a sus pies.

El Observatorio Fabra, con Barcelona a sus pies.

orbita-Cinturon

Foto portada: José Comas Solá en su observatorio.

Foto portada: José Comas Solá en su observatorio.