Luz, más luz


(23 Ag. 2016)

La extraterrestre avanzó unos pasos, revelando su serena y asombrosa belleza al humano que, por puro azar, tenía la oportunidad de dirigirle en nombre de toda la estirpe terrestre alguna de las preguntas que ésta –con la respiración contenida ahora en el más completo y expectante unísono planetario de su Historia– venía reservando desde que se llamó a sí misma “sapiens”, para la primera criatura de otro mundo que pudiera convertir en luz alguna de las Grandes Incógnitas que habían atravesado el tiempo, intactas, en lo profundo de su limitado equipamiento neuronal.

Ella se detuvo, y una sutil vibración del aire a su alrededor hizo sentir a todos que el tiempo de su deslumbrante presencia también tenía un límite, y que era posible en cualquier momento una desaparición súbita.

-!!Vamos!! –bramó toda la Tierra– !!!Pregúntale de una vez!!!

El improvisado representante de la Humanidad, sin poder apartar los ojos de la figura que tenía enfrente, se irguió en toda su estatura, tomó oxígeno, afianzó sus pies sobre el firme y, arrobado pero resuelto, dio un paso hacia ella.

Y preguntó de una vez:

-¿Ti…tienes novio?


Fórmulas.

(8 Ag. 16)

Se puede -y hasta se debe- jurar un cargo siendo creativo, es decir, inventándose la fórmula según el estado de ánimo predominante, o sea, lo que crees que es justo, si podemos –y seguro que sí– seguir el ejemplo recientemente revalidado en el Parlamento nacional por parte de nuestros diputados/as.

De modo que ahora, tomando posesión de lo que sea, ¿cómo no sentirse concernido/a por la ya inevitable disyuntiva entre parecer del montón o parecer creativo/a, aunque sea lo justo?

Entonces, no les extrañará que pueda haber, en todas las escalas, gente jurando o prometiendo por la Relatividad General hacerles, a todos, el caso justo.




Ahora…

(2 Jun. 16)

Ahora que, probablemente, el único y último aliado del pueblo es la Guardia Civil (los jueces también se consideran aliados, pero nadie sabe cuándo exactamente) les debo una visita a mis primos gitanos para hablar de todo esto, y tomarnos una paloma de anís seco. Sin brindis.