500 Kc/s: La frecuencia que a lo largo de un siglo no dejó de velar por la seguridad en la mar


Por ELÍAS MEANA. Oficial radioelectrónico de la Marina Mercante.

Por ELÍAS MEANA.
Oficial radioelectrónico de la Marina Mercante.


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Desde que, en las Conferencias Telegráficas celebradas en Berlín durante los años 1903 y 1906, se establecieron, respectivamente, lsos 600 metros de longitud de onda para la transmisión de los mensajes de socorro y seguridad, así como la señal “SOS” para el encabezamiento de los socorros, los 500 Kcs (kilociclos por segundo) como pasó a denominarse a partir de 1960, en función de la frecuencia, en lugar de la longitud de la onda, fueron, hasta su cierre en las postrimerías del pasado siglo, la principal contribución a la salvaguarda de la vida humana en la mar, estimándose, según datos de la “Organización Maritima Internacional (OMI)”, en más de diez mil las vidas salvadas, e incalculables los bienes que no llegaron a perderse.

Antes de proseguir, e imaginando que algunos de los lectores pueden preguntarse cómo a lo largo del siglo XX, centuria durante la cual tanto la ciencia como la técnica dieron pasos de gigante, pudo mantenerse sin apenas variaciones algo tan “arcaico” como una longitud de onda y una técnica que venía de los principios de la radio, tal vez sea conveniente repasar, aunque solo sea de forma somera, los fundamentos de este acertado mantenimiento:

“El morse soslayaba barreras idiomáticas en un ámbito absolutamente internacional”

Para los propósitos que se pretendían, la cobertura que proporcionaba la frecuencia de 500 Kcs. era la idónea; su alcance normal (y estable), durante las horas solares venía a ser, en mar abierto, entre las 200 y las 400 millas náuticas, dependiendo de la potencia del emisor y de las características de la antena. Durante la oscuridad, esta distancia se doblaba, y en ocasiones se triplicaba, sobre todo en las largas noches invernales.

Por otra parte, con la utilización de la telegrafía, se lograba que el alcance aun fuera más eficaz, característica que favorecía que las llamadas de socorro muy distantes o las efectuadas en precario y con muy baja potencia, como ocurría cuando se transmitía desde un bote salvavidas con el equipo de socorro (sobre 5 W de potencia en antena), las señales fueran captadas y legibles a distancias considerables. Por otra parte, el código Morse, era universal, y así también los códigos y abreviaturas que se utilizaban, con lo que se soslayaban las barreras idiomáticas en un ámbito absolutamente internacional.

Con estas premisas, la red de estaciones costeras fue extendiéndose conforme la “Telegrafia sin hilos” (TSH), pasaba a ser común en los barcos, y no tardó mucho en que, salvo costas deshabitadas, o carentes del mínimo adelanto tecnológico, el litoral marítimo mundial quedara bajo la cobertura de los 500 Kcs., reforzada con la que proporcionaban los barcos en navegación, que la extendían hasta el infinito, al permanecer todos atentos a la frecuencia a lo largo de todas las rutas marítimas, proporcionado un amparo “cuasi” total en todos los mares del planeta.

Estación costera de Cabo de Palos Radio, sobre los años sesenta del siglo pasado. (Foto: cortesía del Archivo Regional de la Región de Murcia).

Estación costera de Cabo de Palos Radio, en los años sesenta del siglo pasado. Fue inaugurada en Diciembre de 1913. (Foto: cortesía del Archivo Regional de la Región de Murcia).

Por otra parte, al tiempo que esta expansión se producía, nunca dejó de legislarse con el fin de ir adaptando el Reglamento Internacional que regulaba estas comunicaciones a las necesidades que la técnica y la experiencia exigían. Tan eficaz y tan buenos resultados produjo esta continuada regulación, que hoy en día, la normativa que se aplica en la comunicaciones de socorro y seguridad en el “Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima (SMSSM)”, técnica y procedimiento que a finales del siglo pasado vino a relevar al “Sistema Convencional”, es prácticamente la misma, incluida la señal de socorro SOS que si bien no se transmite como tal, figura en todos los mensajes de la misma manera que en radiotelefonía se sigue utilizando la expresión MAYDAY que debe pronunciarse “MEDÈ” y no “MEYDEY”, como se suele decir en el cine.

¿CUÁNDO SE TRANSMITIÓ EL PRIMER SOS Y QUÉ SIGNIFICA?

Antes de pasar a dar este detalle, no estará de más hacer una aclaración acerca del origen de la señal de SOS, pues, a día de hoy, todavía está muy extendido que viene de la expresión inglesa “Save our souls” (“Salvad nuestras almas”) o “Save our ship” (“Salvad nuestro barco”), lo cual no es cierto. Se eligió SOS por la cadencia y musicalidad que estas tres letras tienen transmitidas como una sola, es decir, sin intervalo entre cada una de ellas, formando una sola “nota” (fue Guillermo Marconi quien lo propuso). Por cierto, pese a la creencia popular, el “Titanic”, cuya catástrofe impulsó definitivamente grandes medidas de seguridad en la mar, no pidió auxilio con esta señal hasta horas más tarde, cuando comunicó con su gemelo el “Olimpic”. Lo que transmitió en primera instancia y durante todo el tráfico de socorro, fue la señal CQD (llamada general de peligro), cuando hacía más de un año que se había adoptado plenamente la utilización del SOS.

El primer SOS, lo transmitió el trasatlántico norteamericano Minennhaha (13.500 toneladas), el 18 de abril de 1910, al quedar embarrancado en una de las islas Scilly. Lo recibió “Lizard Radio” (posteriormente renombrada “Land Send Radio”, estación situada en el sur de Inglaterra.

En el transatlántico, con una tripulación de doscientos cincuenta hombres, viajaban sesenta y cuatro pasajeros y en sus bodegas transportaba, además de carga general, numerosas cabezas de ganado (vacas en su mayoría). No hubo que lamentar víctimas ni entre los humanos ni entre los animales. Rescatados los primeros, los segundos fueron lanzados al agua y alcanzaron tierra por si mismos.

El siguiente del que tenemos noticia, y se menciona por lo que nos atañe, lo transmitió el Delhi (8.000 t), un trasatlántico inglés que embarrancó en una playa al sur del cabo Espartel, (extremo occidental del norte de Marruecos) el 12 de diciembre de 1912. El mensaje lo captó “Cádiz Radio”, que había sido inaugurada el año anterior. Sus novecientos pasajeros pudieron ser rescatados gracias a su intervención, alertando a los buques que se encontraban en las proximidades, coordinando la operación de salvamento.

¿CÓMO SE GARANTIZABA LA ESCUCHA EN 500 KCS?

Antes de nada, conviene decir que todas las estaciones del “Servicio Móvil Marítimo”, tanto estaciones costeras como de barcos, tuvieran la nacionalidad que tuvieran, y estuvieran emplazadas o navegaran en cualquier latitud, operaban bajo el horario del meridiano de Greenwich (GMT), actualmente denominado “Universal Time Coordinated (UTC)”, “Tiempo Universal Coordinado”, en castellano Y algo tan importante o más: también todas contaban con un reloj como el de la fotografía, cuyas características, cara a la radio, se expondrán más adelante.

En tierra, la responsabilidad de la escucha recaía en las estaciones costeras, atendidas las 24 horas (24h). En la mar, la garantizaban todos los barcos con un tonelaje igual o superior a las 1.600 t. en turnos de 8, 16 y 24 horas, en función de los oficiales de radio con los que contara la estación, número que venía determinado por la categoría del barco: Transatlánticos, mínimo tres oficiales: 24h. De pasaje pero de menor recorrido o mixtos (carga y pasaje), mínimo dos oficiales: 16h. Mercantes y pesqueros en general, mínimo un oficial: 8h.   

Como alternativa a esta atención humana, todos los barcos contaban con un receptor independiente, una auto alarma que se conectaba cuando,por los motivos que fueran, la frecuencia de 500 Kc/s. quedaba desatendida. Este aparato activaba una señal acústica, tanto en el puente de mando con en el camarote del oficial de radio, alertando de la inmediata radiación del SOS en sí. La emisión que provocaba el “disparo” de la alarma, consistía en una serie de doce rayas de cuatro segundos de duración cada una, transmitidas en un minuto, con intervalos de un segundo entre raya y raya. La transmisión de esta secuencia se podía realizar, bien manualmente con el manipulador o llave telegráfica, o bien de forma automática, con un aparato que hacía la misma función. La “guía” para la operación manual eran los doce segmentos rojos que el reloj de la estación de radio tenía pintados alrededor de la esfera. De cualquier manera, lo normal es que a la sexta o séptima raya, ya saltaran las alarmas en los barcos que estuvieran dentro de la cobertura. Transmitida la alarma, el barco en peligro debía esperar (si la situación lo permitía) dos minutos antes de transmitir el mensaje de socorro, dando tiempo a que los operadores que no estuvieran a la escucha en ese momento tuvieran tiempo de prepararse para recibir el SOS.

La transmisión de esta secuencia se podía hacer bien manualmente con el manipulador o llave telegráfica, o bien de forma automática, con un aparato que hacía la misma función. La “guía” para la operación manual, eran los doce segmentos rojos que el reloj de la estación de radio tenía pintados alrededor de la esfera (Ver la fotografía).

Reloj reglamentario de las estaciones de radio del Servicio Móvil Marítimo.

Reloj reglamentario de las estaciones de radio del Servicio Móvil Marítimo.

De cualquier manera que se hiciera, lo normal es que a la sexta o séptima raya, ya saltaran las alarmas en los barcos que estuvieran dentro de la cobertura. Transmitida la alarma, el barco en peligro debía esperar (si la situación lo permitía) dos minutos antes de transmitir el mensaje de socorro, dando tiempo a que los operadores que no estuvieran a la escucha en ese momento pudieran prepararse para recibir el SOS.     

Esta señal y el consiguiente SOS (repetido tres veces) seguido de la identificación del barco, hora, posición y naturaleza del peligro, debía emitirse (preferentemente) durante los “periodos de silencio”, tiempo durante el cual cesaban todas las emisiones en la frecuencia en cuestión a fin de facilitar la escucha de las señales más débiles. En el reloj de la fotografía, estos periodos están señalados en rojo. Los azules, correspondían a los de la frecuencia de socorro y seguridad en radiotelefonía de 2.182 Kcs.

Olive J. Roeckner, una de las primeras mujeres oficiales de radio (1947).

Olive J. Roeckner, una de las primeras mujeres oficiales de radio (1947).

A estas comunicaciones de socorro que, como es lógico, tenían prioridad sobre el resto de las que se establecían en la frecuencia que estamos tratando, le seguían en importancia y prioridad las relativas a la seguridad marítima en general, encabezadas por las comunicaciones de urgencia. cuya señal de anuncio consistía en un grupo de tres “X” repetido tres veces (XXX XXX XXX). Esta señal advertía que a continuación se iba a transmitir un mensaje muy importante para la seguridad de la navegación, como por ejemplo: la formación de un huracán o la caída de un hombre por la borda. A los de urgencia, les seguían, en prioridad, los mensajes de seguridad que se anunciaban con un grupo de tres “T” repetido tres veces (TTT TTT TTT), señal que precedía a los “anuncios a los navegantes” (objetos peligrosos a la deriva, faros apagados, ejercicios de tiro, etc). Los XXX que anunciaban un peligro grave e eminente, se anunciaban durante el primer minuto de cada uno de los dos periodos de silencio.

Estación de radio típica de un mercante (años ochenta del pasado siglo).

Estación de radio típica de un mercante (años ochenta del pasado siglo).

Un apunte más: cuando la frecuencia estaba ocupada con un tráfico de socorro, algo que por desgracia no era nada extraño, el resto de las comunicaciones, incluidas las de seguridad, se realizaban en la frecuencia alternativa de 512 Kc/s. quedando la principal dedicada exclusivamente al desarrollo del tráfico de socorro.

ALGO MÁS SOBRE LOS 500 Kcs

Dentro de este amparo vital, la frecuencia (sagrada para los marinos) también fue el vínculo invisible de todos los navegantes, y en particular para los “radios”, para los que supuso algo así como un “foro” en el que en todo momento podían recabar cualquier tipo de ayuda o de información, como podía ser la retransmisión de un parte meteorológico o pedir ayuda ante una avería; bastaba con dar una “llamada general” (CQ CQ CQ) indicando lo que se solicitaba para, de inmediato, recibir el acuse de recibo de un puñado de colegas dispuestos a prestar el auxilio.

Ilustración cortesía de la autora, Mª de los Ángeles Oliva.

Ilustración cortesía de la autora, Mª de los Ángeles Oliva.

“Que esta frecuencia permanezca en silencio a lo largo de todos los tiempos”

Para finalizar, no quisiera desaprovechar la difusión que “Adelantos Digital” tiene en todos los ámbitos para lanzar el reto a los organismos o entidades españolas relacionadas con el mar o las comunicaciones, a sumarse a las solicitudes que otros países han emprendido solicitando a la UNESCO, el reconocimiento de los 500 Kcs como “Patrimonio intangible de la Humanidad”. Ignoro cuál es el progreso de la petición a estas alturas, pero sea cual sea, nunca será tarde para que España figure entre los demandantes. De momento, en la “Unión Internacional de Telecomunicaciones” (UIT), hay un acuerdo tácito no escrito, para que esta frecuencia permanezca en silencio a lo largo de todos los tiempos.

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