Un fármaco para la osteoporosis aumenta el riesgo de síndrome del túnel carpiano


(Abril 2016)

Investigadores del Centro de Estudios sobre la Seguridad de los Medicamentos (CESME) de la Universidad de Valladolid (UVa), la Universidad Bielefeld (Alemania) y el King’s College de Londres (Reino Unido) han publicado recientemente un estudio en la revista científica ‘PlOS ONE’ en el que se asocia la exposición a bifosfonatos orales con un mayor riesgo de padecer síndrome del túnel carpiano, una afección común en la que se produce una compresión del nervio mediano -que se extiende entre el antebrazo y la mano- a la altura de la muñeca.

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se utilizan de forma habitual para prevenir fracturas por osteoporosis particularmente en las mujeres posmenopáusicas. A través del CESME, ubicado en la Facultad de Medicina de la UVa, que realiza la labor de farmacovigilancia en Castilla y León, se detectaron algunos casos aislados de síndrome del túnel carpiano que podrían estar relacionados con la exposición a estos fármacos. “Identificamos que podría existir una asociación entre la exposición a bifosfonatos orales y la aparición del síndrome del túnel carpiano, una inflamación en la muñeca que da lugar a dolor y a una cierta incapacidad funcional, por lo que decidimos realizar un estudio para comprobar esta hipótesis”, explica Alfonso Carvajal, catedrático de Farmacología y, en ese momento, director del centro de la UVa.

Para ello, los investigadores aprovecharon la colaboración que mantienen con el Departamento de Atención Primaria y Ciencias de la Salud Pública del King’s College de Londres, con acceso a una gran base de datos de historias clínicas en el Reino Unido, para realizar un estudio de cohortes, es decir, para poder comparar la frecuencia de una enfermedad entre dos grupos, un grupo expuesto a un determinado factor de riesgo –en este caso los bifosfonatos orales- y otro grupo control, no expuesto.

Síndrome del túnel carpiano.

El equipo seleccionó una muestra de 59.475 mujeres mayores de 51 años, de las cuales 19.825 estuvieron expuestas a bifosfonatos orales; el resto, fueron no expuestas. En el grupo de las tratadas con esta medicación, se detectó la presencia de síndrome del túnel carpiano en un 1’2 por ciento de los casos, mientras que en el grupo de no tratadas con estos fármacos aparecía en un 0’8 por ciento. Tras realizar los ajustes estadísticos apropiados, los investigadores comprobaron que las mujeres que toman bifosfonatos orales tendrían casi un 40 por ciento más de riesgo de presentar síndrome del túnel carpiano en relación a (con) las que no lo hacen.

Alfonso Carvajal destaca la importancia de contar con este tipo de bases de datos para la realización de estudios epidemiológicos. “Estas muestras tan enormes son inconcebibles en los estudios clínicos convencionales y se pueden alcanzar gracias a estas grandes bases de datos que se han concebido y construido en los últimos años y que permiten realizar estudios de estas características para establecer incidencias y la razón de las mismas”, afirma.

El trabajo, que se ha desarrollado a lo largo de dos años, tiene un doble interés. “Por un lado, académico y científico, ya que no solo aportamos datos sino que explicamos el mecanismo biológico por el que este medicamento para la osteoporosis puede producir esa reacción”, precisa el experto. Por otro, un interés sanitario, “ya que hay muchas mujeres expuestas a esta medicación y este efecto adverso hay que tenerlo en cuenta, o bien tratando de determinar qué mujeres podrían ser más propensas a este síndrome, o bien incorporar de alguna manera esta información al medicamento y que los médicos puedan realizar un seguimiento”, agrega.  “Cuando se encuentra una asociación de este tipo hay que seguir las vías precisas para que las autoridades reguladoras tomen las medidas oportunas. En nuestro caso, como Centro de Farmacovigilancia en Castilla y León, lo hemos puesto en conocimiento de la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS), que se encarga de transmitirlo a su vez a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), y es en última instancia un comité de seguridad el que adopta qué medidas tomar, evaluando el riesgo-beneficio. Por ejemplo, puede establecer la modificación en la información acerca del fármaco y dar a conocer este problema a los profesionales sanitarios y a los potenciales pacientes”, detalla.

El actual Centro de Estudios sobre la Seguridad de los Medicamentos de la UVa comenzó las tareas de farmacovigilancia en Castilla y León en el año 1986 como centro piloto. En 1987 recibió la acreditación como Centro de Farmacovigilancia por parte de la Comisión Nacional de Farmacovigilancia y hoy en día sigue realizando esta actividad. El CESME forma parte de la red europea ENCePP de centros de farmacovigilancia organizada por la EMA. (UVA/DICYT) 

Síndrome del túnel carpiano.

Foto portada: Síndrome del túnel carpiano.

 


Referencia bibliográfica 

Carvajal, A., Martín Arias, L. H., Sáinz, M., Escudero, A., Fierro, I., Sauzet, O., Cornelius, V. R., Molokhia, M. (2016). “Carpal Tunnel Syndrome Associated with Ora Bisphosphonates. A Population-Based Cohort Study”. PLoS One. 14;11(1):e0146772. doi: 10.1371/journal.pone.0146772.


 

“La combinación entre órtesis y electroterapia es eficaz para tratar el síndrome del túnel carpiano”

Ramón Izquierdo, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínico de Valladolid, ahonda en las neuropatías por atropamiento en el congreso de la Sermef
Ramón Izquierdo, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínico de Valladolid.

Ramón Izquierdo, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínico de Valladolid.

Se estima que entre 30 y 160 de cada mil castellano leoneses padece el síndrome del túnel carpiano, la neuropatía por atropamiento más frecuente. En general, estas patologías son compresiones crónicas de nervios periféricos y aparecen con más frecuencia en las extremidades superiores, como es el caso del túnel del carpo. Cuando el nervio mediano, que se extiende entre el antebrazo y la mano, se presiona o atrapa a nivel del túnel carpiano, en la muñeca, se produce este síndrome, cuya prevalencia es mucho mayor en mujeres, según ha precisado en declaraciones recogidas por DiCYT Ramón Izquierdo, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

El doctor Izquierdo ha ahondado tanto en la prevalencia de las neuropatías por atropamiento como en el tratamiento y prevención de estas patologías. En este sentido, ha destacado que la combinación entre las órtesis (ayudas técnicas que permiten mantener determinadas posiciones del cuerpo) y la electroterapia (uso del láser, ultrasonidos y la iontoforesis) es eficaz en el tratamiento del síndrome del canal carpiano.

En su opinión, estas medidas pueden complementarse con la aplicación de inyecciones córtico-anestésicas, todas ellas “utilizables en el tratamiento conservador de los síndromes de atropamiento a nivel general” frente a la medicación por vía oral, “que es poco efectiva”. En lo que se refiere al tratamiento quirúrgico, el doctor ha recordado que sólo está indicado cuando en el paciente persiste un síndrome de irritación nerviosa, aún siendo sometido al tratamiento conservador, y presenta deficiencias motoras y sensititivas.

El síndrome del túnel carpiano es la neuropatía más frecuente, seguida de la compresión del nervio cubital a nivel de codo y de la compresión del nervio ciático externo a nivel de cuello de peroné, lo que se conoce como “parálisis de los remolacheros”, por el tiempo que pasan en cuclillas. Esta dolencia se da también entre los vendimiadotes y suele ser bilateral, tal y como apunta el especialista.

Prevalencia en mujeres

Por otra parte, fuentes de la organización del Congreso de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef), celebrado en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid, apuntan que en los 1.381 estudios neurofísicos realizados en 2008 por el Hospital Ramón y Cajal de Madrid se pone de manifiesto que una de cada dos personas padece una neuropatía por atropamiento. No obstante, el dato más significativo es que el 73 por ciento de los afectados son mujeres y tan sólo un 27 por ciento hombres. En esta línea, los datos reflejan que el 45 por ciento de estas neuropatías corresponden al síndrome del túnel del carpo.

Un análisis cuantitativo reciente, basado en la evidencia científica, establece que la etiología del síndrome del túnel del carpo es estructural (genética o biológica). Además, se relaciona con procesos como la diabetes, la obesidad, el hipotiroidismo, la artritis reumatoide, el nervio mediano bífido o la hiperlaxitud ligamentosa, así como “en el embarazo o la menopausia, momentos en que existen cambios hormonales en la mujer, lo que aumenta la incidencia del síndrome”.

Medidas preventiva

En relación con la prevención, Ramón Izquierdo advierte que es conveniente evitar posiciones viciosas. En este sentido, el uso de férulas nocturnas que mantengan la mano en una posición funcional (órtesis) es un tratamiento “eficaz”. No en vano, es durante la noche cuando la persona que padece el síndrome del túnel carpiano sufre más molestias. También es conveniente, desde el punto de vista del experto, evitar cualquier rutina de repetición y acudir al especialista en caso de dolencia lo antes posible, con el fin de no perder la funcionalidad del miembro y padecer secuelas que pueden llegar a ser irrecuperables. (CGP/DICYT)