Nuestro primer saludo a los extraterrestres


El 3 de Marzo de 1972, la NASA lanzó el primer vehículo espacial destinado a salir del sistema solar, el Pioneer 10, que llevaba, por primera vez en la historia de la carrera espacial, un mensaje para posibles civilizaciones extraterrestres, el primer intento científico de la especie humana por comunicarse con ellas. Fue la primera nave que atravesó el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter, y la primera en obtener imágenes cercanas de éste último. Pero, sobre todo, fue el primer objeto hecho en la Tierra destinado a abandonar para siempre el Sistema Solar. La nave lleva una placa de aluminio y oro anodizado preparada para permanecer inalterable durante cientos de millones de años. Grabado sobre ella, un mensaje que idearon los profesores de la Universidad de Cornell Frank Drake y Carl Sagan. Perfectamente reconocibles en él, tres dibujos: la propia nave, un esquema del sistema solar y una pareja humana.

El mensaje propiamente dicho (cìrculos, puntos y rayas) está escrito en el único lenguaje presumiblemente común a todo el Universo: el de la Ciencia, y podría ser interpretado por cualquier civilización que tuviera simplemente nuestro nivel de conocimientos.

Tomando como base el átomo de hidrógeno, el más abundante en el Universo conocido, y mediante signos de la matemática binaria, el mensaje explica nuestro lugar en la galaxia, y la fecha, en tiempo universal, en que la nave fue enviada desde la Tierra, el tercer planeta desde el Sol. El mensaje localiza catorce púlsares con sus respectivas frecuencias de radiación, frecuencias que decaen con el tiempo a un ritmo calculable, así que se puede deducir exactamente el momento de la historia del Universo en que fue lanzada la nave.

Desde una eventual óptica extraterrestre, la parte más enigmática del mensaje debe ser el dibujo de la pareja humana. Fue hecho por la esposa de Carl Sagan, Linda Saltzman, y presenta un hombre y una mujer desnudos, con la palma de la mano abierta y levantada, en señal de paz. Pero una configuración física radicalmente distinta a la nuestra, un sentido de la perspectiva ajeno al desarrollado por nosotros, harán de esta parte del mensaje un auténtico misterio para otros… ojos.designers

Pioneer 10 es el objeto humano más rápido lanzado hasta entonces: viaja a 43.000 kilómetros/hora. Aún así, necesitaría unos 80.000 años para llegar a la estrella más próxima, Alfa Centauri. Pero la Pioneer 10 no viaja hacia ella, sino en dirección a un punto situado entre las constelaciones de Tauro y Orión. Tardará más de 10.000 millones de años en penetrar en algún sistema solar parecido al nuestro; dentro de 32.600 años, pasará por la cercanía de la estrella Ross 2487. Se acercará a la Aldebarán, en Tauro, dentro de 2 millones de años.

Aunque no se sabe exactamente cuándo, se supone que, en 1989, Pioneer 10 rebasó la órbita de Plutón, conviertiéndose en el primer objeto fabricado por nuestra especie que salía al Espacio Exterior. Ése fue el momento en que la NASA abandonó el seguimiento.

La alimentación eléctrica de Pioneer 10 y su gemela Pioneer 11, lanzada al año siguiente, procede de la desintegración del plutonio 238 en el interior de una pila atómica. La vida media de ese isótopo es de 92 años, pero el mecanismo que transforma el calor en energía eléctrica se deteriora más rápidamente.

Pioneer 11, última de su serie, fue lanzada al espacio exterior, en dirección opuesta a Pioneer 10, el 6 de Abril de 1973, portando una placa exactamente igual que su antecesora. Se mueve a 39.000 kms/hora, y pasará, dentro de 42.400 años por las proximidades de AC+793888. Su fuente de energía se agotó el 30 de Septiembre de 1995. Ahora, viaja silenciosamente hacia una estrella de la constelación del Águila, a la que se aproximará dentro de 4 millones de años.

El 2 de Marzo de 2002, la estación de seguimiento de Robledo de Chavela, España, donde la NASA mantiene algunas de sus radioantenas más sensibles, detectó, débil y remota, una señal de radio, cuyo punto de origen se situaba a 12.000 millones de kilómetros, fuera del Sistema Solar, más concretamente, 80 veces la distancia de la Tierra al Sol. La señal procedía de la Pioneer 10. El último intento, ya infructuoso, de volver a recibir su señal se prudujo el 4 de Marzo de 2006, momento en que su antena debía estar alineada con la Tierra.

Cuando la Humanidad sea un montón de cenizas, una anécdota en la Historia del Tiempo, las Pioneer todavía serán un silencioso viajero errante (dos) por los confines del Espacio, con un mapa hecho por seres inteligentes (o así esperamos que parezca) a bordo. Su artífice, Carl Sagan, dijo: “Es el primer mensaje en una botella que la especie humana ha lanzado al océano del Cosmos”. (Ad)

Foto portada: La placa, tal como quedó instalada en las Pioneer.

Imagen portada: Contenido de la placa a bordo de Pioneer 10 y Pioneer 11

 

La placa, tal como quedó instalada en las Pioneer.

La placa, tal como quedó instalada en las Pioneer.