El árbol de Neem


Esteban-CabalPor ESTEBAN CABAL

Autor del libro “Neem, el árbol del siglo XXI”


 

La azadirachta índica, más conocida como margosa o árbol del neem, pertenece, como la caoba, a la familia de las meliáceas. Por sus propiedades intrínsecas, constituye en sí mismo una auténtica y completísima farmacia. Posee alcaloides como la margosina y otras sustancias activas capaces de combatir eficazmente la tuberculosis, el sarampión, la lepra, la malaria, la diabetes, la bronquitis, los parásitos intestinales, la hipertensión, la artritis, la piorrea, la sinusitis, la sífilis, las hemorroides, la psoriasis, la tiña, úlceras, tumores y un largísimo etcétera.

“La más prometedora de todas las especies vegetales, según el Consejo de Investigación Nacional de EEUU”
Arbol del Neem.

Arbol del Neem.

Difícilmente encontraremos otro recurso vegetal tan completo y versátil, con tantas aplicaciones terapéuticas -unas 60 aproximadamente-, tan eficaz en el tratamiento de todo tipo de enfermedades. Para el Consejo de Investigación Nacional de los Estados Unidos (NRC), “el neem aporta soluciones a problemas globales”. Un informe del NRC considera el neem como “la más prometedora de todas las especies vegetales por el hecho de que puede beneficiar eventualmente a todos los habitantes de éste planeta. Ninguna otra especie vegetal ofrece tal variedad de productos y subproductos útiles y explotables”.

Entre los amantes del neem, se encuentran personas notables, como Mahatma Gandhi, que regularmente usaba una salsa picante con hojas de neem para condimentar sus comidas. O, más recientemente, la ecologista Vandana Shiva, Premio Nobel Alternativo, quien afirmó: “la India siempre ha compartido con la comunidad mundial el árbol del neem y el conocimiento adquirido durante generaciones sobre sus innumerables posibilidades de uso”.

Todo en el neem es aprovechable: las hojas, las ramas, las semillas, la corteza… Cada una de las partes de este árbol contiene potentes sustancias muy activas contra múltiples patógenos. El neem tiene, entre otros, efectos bactericidas, antiinflamatorios, antivirales, antipiréticos, insecticidas y fungicidas. En la cultura y la medicina ayurvédica el neem viene siendo utilizado desde hace más de 5.000 años.

“A partir del neem, se elaboran insecticidas, fungicidas y fertilizantes de extraordinario valor”
Plantas del Neem.

Plantas del Neem.

Pero el neem no sólo es útil para la salud humana. La madera es muy apreciada en la fabricación de muebles. No olvidemos que el neem está emparentado con la caoba. También sirve como alimento para hombres y animales, se utiliza en medicina veterinaria y sobre todo en la moderna industria de los fitosanitarios ecológicos. A partir del neem se elaboran insecticidas, fungicidas y fertilizantes de extraordinario valor para la agricultura y la jardinería integral o biológica.

El neem es además un árbol muy apreciado por los ambientalistas y ecologistas. Purifica el aire, ayuda a combatir la contaminación ambiental y enriquece los suelos, ayudando a restaurar áreas degradadas por la erosión o por el abuso de pesticidas químicos. Quienes habitan en climas cálidos conocen muy bien su capacidad para dar sombra y refrescar la atmósfera. Se dice que durante los meses de verano, la temperatura debajo de un árbol del neem puede llegar a ser hasta 10 grados centígrados inferior a la temperatura circundante. En la India, muchas familias cuelgan ramitas en la puerta de sus hogares como escudo protector contra la contaminación ambiental.

Actualmente existen en el mundo 18 millones de árboles del neem. La mayoría se encuentran ubicados en el subcontinente indio, de donde son originarios, pero también son numerosos en Oriente Medio y en Asia suroriental, África subsahariana, Australia, Centroamérica y Sudamérica (sobre todo en el área del Caribe) y en algunas islas del Índico, el Pacífico y el Atlántico como Mauricio, Fiji o Haití respectivamente. Así pues, el árbol del neem se cultiva hoy en día por todo el planeta, a lo largo de la franja comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio.

En los años 80, un filántropo saudí plantó alrededor de 50.000 árboles del neem en los llanos de Arafat, cerca de La Meca, para proporcionar sombra y frescor a los peregrinos musulmanes. Este lugar santo es ahora un espacio confortable en el que acampan cada año dos millones de peregrinos. Estas plantaciones han tenido un marcado impacto positivo en el microclima del área, la microflora y la microfauna, mejorando sensiblemente la fertilidad y las características de los suelos arenosos.

Las abejas de la miel construyen en ellos sus panales, que, de esta forma, quedan protegidos contra las infecciones. La carne dulce de los frutos del neem sirve de alimento a aves e insectos, mientras que ciertos roedores se alimentan con su corteza y sus ramas. Las hojas secas del neem, al caer, forman un manto sobre la tierra que mejora la fertilidad de los suelos y su contenido orgánico. El árbol tiene la apariencia de un microcosmos vivo.

“Es ideal para rehabilitar suelos semiáridos y restaurar áreas amenazadas por la desertificación”
Semillas del Neem.

Semillas del Neem.

El neem crece tan rápidamente que en 6 años puede alcanzar 10 metros de altura y desarrollar un volumen de 12 metros de diámetro. Sin embargo, goza de una larga vida; puede sobrevivir hasta 200 ó 300 años. Por su robustez y sus especiales características, es una especie muy valiosa para la silvicultura de las zonas cálidas, ideal para programas de repoblación forestal, para rehabilitar suelos semiáridos y restaurar áreas degradadas, amenazadas por la desertificación.

En el verano de 1987, el Estado Indio de Tamil Nadú padeció una severa sequía que terminó por arruinar gran parte de la vegetación existente. Sin embargo, los árboles del neem no sólo sobrevivieron, sino que además, para asombro de los moradores, crecieron de forma ostentosa. También a finales de los años 80, en Níger, los árboles del neem fueron plantados en hileras dobles a lo largo de 500 kilómetros sobre el valle de Majjia para proteger las cosechas de mijo. Como consecuencia, la producción de grano se incrementó en cerca de un 20 por ciento. En el litoral de Kenia y en Tanzania, se han llevado a cabo reforestaciones similares con el árbol del neem para fortalecer los suelos áridos y mejorar las cosechas, obteniéndose exitosos resultados.

En zonas de bajas precipitaciones, la repoblación con árboles del neem ofrece ventajas indiscutibles. En Somalia y Mauritania, se ha utilizado con éxito para detener la extensión del desierto del Sáhara.

“En el siglo III a.d.C., el emperador Ashoka ordenó plantar neem a lo largo de los caminos reales de la India”

Desde hace centenares de años, los habitantes de la India plantan este árbol en las ciudades, a lo largo de bulevares y avenidas, en plazas y mercados, tanto por sus cualidades ornamentales, como por los beneficios que proporciona: sombra permanente, frescor y cobijo. Ya en el siglo III antes de Cristo, el emperador Ashoka ordenó que el neem fuera plantado a lo largo de las carreteras y los caminos reales de la India antigua.

Por otra parte, el árbol del neem puede ser eficazmente aprovechado para la producción de biomasa. Dependiendo de las características del terreno, el espacio, la pluviosidad y otros factores, los árboles crecidos del neem pueden producir entre 10 y 100 toneladas de biomasa, de las que cerca del 50% se obtiene de las hojas y el 50% restante del tronco y los frutos.