El faro de Cabo de Palos, ¿un hotel?


Por ELÍAS MEANA.
Oficial radioelectrónico de la Marina Mercante.

Que un faro termine convertido en hotel o restaurante, no es nada nuevo, por lo que, de llevarse a cabo la reconversión del de Cabo de Palos en un hotel, no sería el primer caso, ni, para mayor desgracia, el último, tal y como se contempla en el “Proyecto Faros de España”, promovido por el Ministerio de Fomento a través del ente público “Puertos del Estado”, plan que, en síntesis, viene a impulsar el desarrollo de iniciativas para el uso complementario de los “espacios ociosos” de los faros, convirtiéndolos en alojamientos, centros de actividades culturales, eventos, visitas etc., promovidas tanto por el sector privado como público e incluso público-privado.

Acogiéndose a este proyecto, todas las Comunidades Autónomas, excepto la de Murcia, ya cuentan con faros cuyos “espacios de ocio” han sido transformados en museos, centros de interpretación, arte y exposiciones, o aulas marítimas. A día de hoy, el único faro remodelado como hotel es el antiguo y fuera de servicio de isla Pancha, en la ría de Eo (Ribadeo, Lugo) que, si bien fue inaugurado el pasado mes de junio, cerró al siguiente por cuestiones “técnico-administrativas”, unidas al fuerte rechazo vecinal.

Hecha esta exposición y visto el rumbo que han tomado las comunidades que nos han precedido a la hora de dar un “nuevo uso” a los espacios que, hasta como quien dice anteayer, e incluso a día de hoy, como es el caso del faro de Palos, ha sido la vivienda de generaciones de fareros con sus respectivas familias (me resisto a llamarlos “Técnicos de Sistemas de Ayuda a la Navegación”), me pregunto en qué mundo viven nuestros políticos regionales, incluida la Autoridad Portuaria de Cartagena, organismo responsable, entre otros asuntos, de los once faros de la región encabezados por el de Cabo de Palos, uno de los más emblemáticos de España.

Creo estar en lo cierto al afirmar que los faros, además de ser patrimonio de todos los españoles, están en el corazón de cada uno de nosotros. No conozco a nadie, por más de tierra adentro que sea, que no se sienta atraído por ellos, y pocos deben ser los que, en alguna etapa de su vida, no han soñado con ser fareros.

Por favor, señores dirigentes, vayan despacito, no quieran ser los primeros cuando han llegado los últimos; busquen alternativas como han hecho los que van por delante de ustedes, y déjense de hoteles a los que la inmensa mayoría del pueblo nunca podría acceder.

Emblema del Cuerpo Técnico de Sistemas de Ayudas a la Navegación, antiguo de Torreros de Faros.


Foto portada: El emblemático faro de Cabo de Palos, en Murcia.