El maltrato animal en España


Por JOSÉ ENRIQUE ZALDÍVAR. Presidente de AVATMA (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal)


El maltrato animal en España forma parte de nuestras tradiciones. La escasa consideración que se tiene por los otros animales nos lleva a maltratarlos de diversos modos y maneras. Hace unos meses, en un mapa sobre los estereotipos con los que ciudadanos del mundo relacionaban diversos países, el nuestro era identificado como el del maltrato animal.  El abuso sobre animales de diversas especies, pero en especial la de bovinos de raza de lidia, forma parte de lo que algunos justifican en base a las tradiciones. Las normativas europeas sobre bienestar animal, sin ser perfectas, regulan muchos aspectos de cómo debe ser nuestra convivencia con los otros animales, pero dejó vía libre para legislar a los Estados miembros en todo aquello que estuviera relacionado con sus costumbres, religión y ritos. Es así como en el Estado de las autonomías se mantiene y sostiene, con dinero público, algo tan anacrónico en el siglo en que vivimos como la tauromaquia, que supone la crianza para el maltrato de bóvidos de raza de lidia, de diversas edades, desde becerros (animales de menos de 2 años) a manos de aprendices de toreros o de simples aficionados, pasando por novillos (animales de 2 y 3 años), y terminando en los toros (animales de 4 y 5 años).

En un mapa sobre estereotipos, los ciudadanos del mundo identificaban nuestro país como el del maltrato animal.
Toro herido de muerte.

Toro herido de muerte.

Pero no son sólo estos animales los que sufren para el disfrute de una minoría de nuestra ciudadanía. España es el país de la UE en que más animales de compañía se abandonan, y en el que día sí y día también, los medios de comunicación se hacen eco de la desgraciada existencia de muchos de ellos. En octubre, un perro de nombre “Excálibur”, propiedad de Teresa Romero, la enferma de “ébola”, fue eliminado en nombre de un absurdo “principio de precaución”, cuando las más importantes asociaciones internacionales de veterinarios se pronunciaron en contra. La existencia de otro caso similar en EEUU y la forma en que fue gestionado por sus autoridades sanitarias, dejó claro lo inadecuada que fue la solución tomada. De nada ha servido, porque en el hipotético caso de que una situación similar se vuelva a producir, los perros sospechosos serán eliminados. Hace pocos días, en Lucena, un pueblo de Córdoba, un burro murió como consecuencia del maltrato ejercido sobre él por un ciudadano. Durante la última alerta sanitaria que se declaró en España por la detección de un perro con rabia, algunos más, aparte del enfermo, fueron eliminados sin razones de peso que lo justificaran. Este mismo año, hemos sido testigos del terrible estado en que se encontraban los perros hacinados en la perrera de Bormujos, propiedad del ayuntamiento, y gestionada por una asociación protectora de animales. El esperpento cobra vida en pueblos como Poza de la Sal, con la utilización de animales durante sus fiestas, y de nada vale que nuestra asociación documente de forma científica su sufrimiento porque un juez desestima las denuncias y sentencia que estos animales no sufren ningún tipo de abuso. Tampoco sirven nuestros informes para que el ayuntamiento de Zaragoza siga utilizando diversas especies en la cabalgata de reyes, en la que, sin duda, sufren. A veces, y esperemos que cada día sean más, encontramos la respuesta esperada en los regidores de algunas poblaciones, como la de Galdakao, en la que se escuchó nuestra opinión y se prohibió el uso de animales en sus fiestas. También en Cataluña, a través de una ILP (Iniciativa Legislativa Popular), que tuvo un ejemplar debate en su Parlamento, se prohibieron las corridas de toros en su territorio, y muy probablemente, y en un corto periodo de tiempo, el uso de animales en los circos. El abandono de equinos a su suerte es una constante en los dos últimos años debido a la crisis económica, y su uso y abuso en El Rocío, otra tradición. El maltrato animal llega hasta el cine español con la película Blancanieves en la que nueve novillos fueron sacrificados durante el rodaje, y por lo que sus responsables recibirán la correspondiente sanción.

De nada vale que nuestra asociación documente de forma científica su sufrimiento, porque un juez desestima las denuncias y sentencia que estos animales no sufren ningún tipo de abuso.

Pese a la existencia de numerosas leyes de protección animal, cuya competencia queda en manos de los diversos gobiernos autonómicos, y a pesar de que el código penal recoge y condena diversos tipos de maltrato animal, queda mucho trabajo por hacer, que gracias a las numerosas organizaciones que trabajan en favor de los otros animales, dará sus frutos a corto y medio plazo. Una luz para el esperanza se ha producido recientemente en Buenos Aires, ciudad en la que una orangutana ha recibido el “habeas corpus” (reconocida como sujeto no humano) y podrá recobrar la libertad que le fue usurpada, lejos del padecimiento que sufren los animales en los zoológicos.

Se hace indispensable la puesta en marcha de programas de concienciación social a nivel de diversos estamentos educativos para cambiar la concepción que la sociedad tiene por los animales, y en la que diversos colectivos como veterinarios, biólogos, educadores, profesionales del Derecho, políticos, organizaciones de protección animal, y cuerpos y fuerzas de seguridad, se están implicando de forma metódica. Serán las nuevas generaciones las que cambien de forma radical nuestra manera de relacionarnos con los individuos de otras especies, respetando al máximo sus necesidades etológicas, indispensables para que tengan el bienestar necesario del que obtendrán una vida digna. Tenemos sin duda la obligación de otorgarles un futuro mejor y es para eso por lo que estamos trabajando.

En Buenos Aires, una orangutana ha recibido el “habeas corpus” (reconocida como sujeto no humano) y podrá recobrar la libertad que le fue usurpada.

Hace muy poco quedó ratificado por un grupo de afamados neurocientíficos algo que ya sabíamos: en el año 2012 se hizo pública la “Declaración de Cambridge sobre la conciencia” en la que entre otras cuestiones, se afirmaba que los animales no humanos tienen los sustratos neuroanatómicos, neurofisiológicos, y neuroquímicos, que les hacen poseedores de conciencia y los capacita para procesar y generar emociones, es decir, para experimentar estados afectivos.