BRASIL. El sistema inmunitario de pacientes con trastorno bipolar envejece precozmente

 


Durante los episodios de alteración del humor característicos de esta enfermedad se producen daños en las neuronas, y el organismo genera una reacción inflamatoria para librarse de las células muertas o disfuncionales. Una investigación que se lleva a cabo en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en Brasil, reveló que los portadores de trastorno bipolar tienden a sufrir el envejecimiento precoz de su sistema inmunológico. Según su autora, este descubrimiento abre el camino hacia nuevos abordajes terapéuticos.

Este estudio está coordinado por Elisa Brietzke, una de las siete ganadoras de la 10ª edición del premio “Por las Mujeres en la Ciencia”, una distinción que anualmente entrega L’Oréal Brasil en asociación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Academia Brasileña de Ciencias (ABC). Esta investigación se lleva adelante en el marco del Proyecto Temático intitulado “La prevención de la esquizofrenia y el trastorno bipolar: de la neurociencia a la comunidad. Una plataforma multifásica, multimodal y traslacional de investigación e intervención”, coordinado por Rodrigo Affonseca Bressan.

“Creemos que durante los episodios de alteración del humor característicos de esta enfermedad ocurren daños en las neuronas. El organismo genera entonces una reacción inflamatoria con el objetivo de librarse de células muertas o disfuncionales. Cuando la inflamación es demasiado intensa o prolongada, se vuelve perjudicial”, explicó Brietzke, en entrevista concedida a Agência FAPESP.

“Fue un cambio de paradigma. Se entiende tradicionalmente al trastorno bipolar como una enfermedad del cerebro, y se creía que el tejido cerebral quedaba aislado del resto del cuerpo, protegido por la barrera hematoencefálica (un conjunto de células endoteliales que protege al sistema nervioso central). Hoy en día contamos con evidencias –mediante estudios con animales y con tejido humano post mortem– que apuntan que existen mediadores inflamatorios que logran sobrepasar esa barrera y activar células del sistema inmunológico propias del cerebro, las microglías”, comentó Brietzke.

Microglias

Foto portada: Imagen microscópica de células Microglías. (Wikimedia Commons)

De acuerdo con resultados de ese estudio inicial, algunas de las alteraciones observadas en el sistema inmunológico de ancianos pueden también hallarse en portadores de trastorno bipolar con una edad mucha más precoz. Por eso se puso en marcha un nuevo proyecto, destinado a confirmar si esos pacientes efectivamente padecen un envejecimiento precoz del sistema inmunológico.

“Procuramos evaluar si el envejecimiento inmune es más pronunciado en los individuos con un largo tiempo de enfermedad que en los casos más recientes. Los resultados preliminares indican que sí. Tanto el tiempo de enfermedad como la cantidad de episodios de alteraciones del humor son factores determinantes”, comentó la investigadora.

“Las células del sistema inmunológico pueden exhibir en su superficie marcadores de envejecimiento. En general, cuanto más avanzada es la edad del paciente, mayor es el porcentaje de células senescentes. Observamos que los individuos bipolares muestran un aumento de la tasa de células senescentes en comparación con los individuos de control de la misma edad”, explicó Brietzke.

Para arribar a esta conclusión, el grupo comparó datos de 30 portadores de trastorno bipolar en estadio precoz, 30 en estadio tardío y 30 voluntarios sanos. Los grupos tenían una edad promedio de 36 años. Se analizaron muestras de sangre con un citómetro de flujo, un aparato con el cual se puede determinar el porcentaje de distintas células presentes en la muestra y también dosificar marcadores de inflamación (citocinas inflamatorias) y de envejecimiento celular.

A juicio de Brietzke, los resultados obtenidos hasta el momento indican que no se puede considerar que las alteraciones biológicas del trastorno bipolar se restrinjan al cerebro; por tal motivo, puede ser que el tratamiento no se resuma a la modulación de neurotransmisores.

Este proyecto, que también cuenta con el patrocinio del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) a través del Programa de Apoyo a Núcleos de Excelencia (Pronex), parte del principio de que los trastornos mentales son enfermedades progresivas y, por ende, se efectúa un seguimiento de los pacientes desde la fase de riesgo de desarrollo hasta los estadios más tardíos.

(AGENCIA FAPESP/DICYT)