Electromagnetismo, la enfermedad silenciada


En pocos años, se ha producido un extraordinario incremento del fondo electromagnético artificial. Líneas eléctricas, transformadores, antenas de telefonía móvil, wifi, teléfonos móviles e inalámbricos y una amplia gama de aparatos eléctricos y electrodomésticos ha invadido nuestros espacios habitados con innumerables radiaciones que podrían poner en riesgo el bienestar y la salud de la población.


“Para la población general, es prácticamente imposible estar bien informados sobre los peligros de las radiaciones”


RAÚL DE LA ROSA. Portavoz del área de contaminación electromagnética de la Fundación Vivo Sano y de la campaña Escuela sin wifi.

Por RAÚL DE LA ROSA. Portavoz del área de contaminación electromagnética de la Fundación Vivo Sano y de la campaña “Escuela sin wifi”.

 

Cada vez hay más estudios científicos que demuestran que los riesgos biológicos existen y que suponen un peligro para la salud, pese a que dichos estudios no reciben ni de lejos tanta publicidad como otros –mayoritariamente promovidos y/o financiados por la industria– que se empeñan en hacer creer lo contrario. Para la población general, es prácticamente imposible estar bien informado sobre los peligros de las radiaciones.

“En España, los ingresos hospitalarios por reacciones alérgicas graves en niños se han multiplicado por siete”

Precisamente, a la vista de los resultados de los estudios científicos, se constata que los niños son especialmente sensibles a la exposición electromagnética artificial. Un ejemplo: en España los ingresos hospitalarios por reacciones alérgicas graves en niños se han multiplicado por siete en los últimos diez años. Y es precisamente en estos diez años cuando ha habido un aumento exponencial de las radiofrecuencias de telefonía móvil y de wifi, que muchos científicos relacionan con el aumento de reacciones alérgicas, caso del neurocientífico e investigador del Instituto Karolinska Olle Johansson, o Dominique Belpomme, profesor de oncología de la Universidad París Descartes y presidente de la Asociación para la investigación terapéutica contra el cáncer (ARTAC).

En base a estos y otros muchos datos, los llamamientos médicos levantan su voz advirtiendo que podría ser un gran error someter a toda la población mundial a una irradiación de todo el cuerpo, las veinticuatro horas al día. Los miles de estudios científicos revisados por Bioinitiative Report no dejan lugar a dudas del peligro al que nos enfrentamos.

Y es que todos estamos sometidos a estos riesgos generados por la emisión de radiaciones de estas tecnologías, especialmente de las generadoras de microondas, caso de antenas de telefonía móvil, wifi, etc., por lo que la Organización Mundial de la Salud las ha clasificado como posible cancerígeno para humanos. Los niños son más vulnerables ante este tipo de tecnologías, dado que su organismo está en fase de desarrollo: problemas de aprendizaje, hiperactividad o alteración del sistema inmunitario, entre otros trastornos de su salud.

“El Consejo de Europa recomendó valores miles de veces por debajo de la actual legislación española”

En base a ello, la propia Asamblea del Consejo de Europa, en su resolución 1815 de 2011, recomendó valores miles de veces por debajo de la actual legislación española, así como adoptar medidas para reducir la exposición a dichas radiaciones en la población, especialmente en los niños, por el mayor riesgo que implican para la salud, y emplazó a las autoridades a poner en marcha campañas de concienciación para padres y madres, profesores y menores para advertirles de los riesgos específicos del uso precoz, indiscriminado y prolongado de wifis, móviles y otros dispositivos inalámbricos.

Recientes estudios muestran que una señal electromagnética se absorbe dos veces más profundamente en la médula gris y la corteza cerebral de un niño frente a un adulto. Los cráneos de los niños son más delgados, y sus cerebros son menos densos y más fluidos que los cerebros adultos. También tienen mayor permitividad y conductividad eléctrica, lo que significa que la cabeza de un niño puede absorber entre el 50 y el 100% más de energía de radiofrecuencia que la cabeza de un adulto (*). Además de absorber proporcionalmente más radiación que los adultos para la misma exposición, los cerebros de los niños son más sensibles a la radiación porque sus cerebros aún están en etapas de desarrollo, encontrando, por ejemplo, una menor integración neuronal y mielinización hasta cerca de los veinte años de edad, tal como muestran distintas investigaciones realizadas entre otros por el doctor Olle Johansson.

“La cabeza de un niño puede absorber entre un 50 y un 100% más radiofrecuencia que la de un adulto”

Uno de los efectos más evidentes de la menor integración neuronal es la pérdida de coordinación y el aumento del tiempo entre estímulo y respuesta. La pérdida de la mielina ocasiona graves trastornos del sistema nervioso, ya que provoca que los impulsos eléctricos no se conduzcan con suficiente velocidad o se detengan en mitad de los axones. Lo que favorece la aparición de distintas enfermedades, como la esclerosis múltiple. La mielina es una lipoproteína que se encuentra en el sistema nervioso y forma una gruesa capa alrededor de los axones de las neuronas y permite la transmisión de los impulsos nerviosos entre distintas partes del cuerpo gracias a su efecto aislante.

El neurólogo y neurocirujano Leif Salford, de la Universidad Sueca de Lund, demostró en un estudio realizado con ratones expuestos durante dos minutos a la radiación de telefonía móvil con valores situados por debajo de los que producen efectos térmicos, destruía la barrera hematoencefálica, exponiendo los tejidos cerebrales a las proteínas y a las toxinas. Esta línea de investigación ha puesto de manifiesto que, tal como se creía, la telefonía celular es sospechosa de estar relacionada e incluso ser la causa de enfermedades degenerativas como el Alzheimer y la esclerosis múltiple.

El Grupo Científico de Seletum formado por un grupo internacional de científicos, publicó la declaración de Seletum (Noruega) en 2010 en la revista científica Reviews on Environmeental Health. Este informe realizado por reputados científicos (Fragopoulou, Grigoriev, Johansson, Margaritas, Morgan, Richter, Sage…) de cinco países distintos exigió límites mucho más restrictivos para evitar los riesgos de leucemia, tumores cerebrales, Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica, daños del esperma y roturas en la cadena de ADN, etc.

“La electrosensibilidad es una enfermedad perfectamente contrastada”

En este medio ambiente sometido a una radiación generalizada y constante, ha aparecido en los últimos años la electrosensibilidad, que como denuncian múltiples colectivos médicos, así como los estudios realizados al respecto, no es un efecto psicosomático producido por una falsa percepción de riesgo, sino una enfermedad perfectamente contrastada.

Desde la Fundación Vivo Sano abogamos porque desde el ámbito político se establezcan legislaciones y valores límite acordes a los riesgos que se sabe tienen estas tecnologías. Asimismo es importante informarnos adecuadamente y considerar en reducir drásticamente la exposición indiscriminada de la población a estas radiaciones y utilizar las nuevas tecnologías con racionalidad y precaución e imponer restricciones en su uso, siguiendo las recomendaciones internacionales de los colectivos médicos y científicos.

(*) Ver entrevista al doctor y profesor Bardasano http://wp.me/p6MEBY-d2

(Ver artículo “Campos electromagnéticos y salud: efectos inquietantes, una polémica que no cesa”, por Pedro Costa Morata. http://wp.me/p6MEBY-dN)