“Factores ambientales que ponen en peligro la fertilidad”


 

DOCTORA VICTORIA VERDÚ Coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv

Por: DOCTORA VICTORIA VERDÚ
Coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv


La contaminación aumenta las posibilidades de infertilidad femenina

Según un reciente estudio de la facultad de Medicina de la Universidad de Boston, publicado en la revista ‘Human Reproduction‘, las mujeres que viven en zonas de alta contaminación, como puede ser cerca de una autopista o un polígono industrializado, tienen mayor probabilidad de padecer infertilidad. Atendiendo a estas conclusiones, el humo de los coches, las zonas industrializadas o los niveles altos de contaminación, son factores que disminuyen la fertilidad femenina. Actualmente una de cada cuatro parejas tienen dificultades para tener hijos en nuestro país, alrededor del 50% son causados por infertilidad femenina, una cifra que va en aumento debido a factores ambientales, entre otros motivos.

Para llegar a esta conclusión se analizó la contaminación por el humo de los coches que había cerca de las casas de 36.000 mujeres en un período de 10 años. ¿Y a qué se debe esto? Son unas pequeñas partículas presentes en el polvo, la suciedad, el hollín o el humo, las causantes de la infertilidad. Cuanta más alta es la concentración de estas partículas, más posibilidades hay de sufrirla.

La alta contaminación de las ciudades como Madrid o Barcelona es perjudicial. El aire contaminado contiene unas pseudohormonas que se adhieren al organismo humano y esto provoca que el sistema endocrino –encargado de la segregación de hormonas– se sienta confundido. Este influye en el organismo de forma negativa, alterando la regularidad de la menstruación, su duración o las posibilidades de tener un hijo sano o conseguir un embarazo.

fertilidad-clinicaNo sólo se debe a la contaminación, hay otros factores potenciales. El retraso de la maternidad y el estilo de vida actual, entre otros, están provocando  que cada vez haya más casos de infertilidad y que la calidad seminal y ovárica de los españoles esté descendiendo en los últimos años. Ante ello, es importante que la población esté concienciada de cuan delicada es la fertilidad y cómo se debe cuidar, puesto que además de a la mujer afecta a los hombres, los cuales suponen un 50% de la infertilidad a la hora de conseguir un hijo. Actualmente son más de 800.000 parejas con problemas para concebir en España.

El tabaco, el factor más nocivo

Agentes externos como la contaminación ambiental no son los únicos a tener en cuenta a la hora de preservar nuestra fertilidad, hay otros hábitos que exponen a nuestro organismo a agentes perjudiciales. Es el caso del tabaco,  una de las causas más destacadas de la infertilidad. Las fumadoras reducen a la mitad las posibilidades de lograr el embarazo. Las mujeres que consumen tabaco suelen tener peor calidad calidad ovocitaria y embrionaria, un aumento en las anomalías cromosomáticas y su edad menopáusica se puede adelantar entre uno y cuatro años. De hecho, está demostrado que ser fumadora es comparable a tener diez años más que los reales de cara a la fecundación.

Este agente influye, con la misma intensidad, en los hombres. En el caso de la población masculina, la nicotina y algunos tóxicos que se encuentran en la composición de los cigarrillos pueden originar la fragmentación del ADN del espermatozoide y repercutir en su calidad. Esto provoca lesiones en el material genético del espermatozoide que dificultan  la consecución del embarazo.

Dos sustancias perjudiciales para la salud reproductiva: la cafeína y el alcohol

El café de todos los días, las copas del fin de semana o un exceso de teína, son pequeños hábitos diarios nocivos para la fertilidad, los cuales es necesario disminuir o incluso eliminar si la pareja está intentando lograr un hijo.

Se tiene un menor número de ovocitos reclutado y de embriones de buena calidad, en los casos de mujeres que consumen más de 200 o 300 mg de cafeína al día. Esto se explica en la medida en que la cafeína estrecha los vasos sanguíneos, haciendo más lenta la circulación de la sangre hacia el útero, lo cual podría dificultar que el óvulo se implante en el útero.

fertilidad-embarazoLos productos cotidianos repercuten también negativamente en la fertilidad. Se ha demostrado que la existencia de agentes tóxicos, presentes en plásticos, detergentes o cosméticos, puede mermar la salud reproductiva. En esta línea, según últimas investigaciones, se está analizando la posibilidad de que las ondas electromagnéticas que desprenden algunos dispositivos electrónicos puedan influir en la calidad del semen afectando también a la fertilidad masculina.

Controlar el peso, uno de los factores clave

Hasta un 12% de la infertilidad primaria es consecuencia de alteraciones del peso. El peso corporal influye potencialmente y es que un cambio drástico en el peso, ya sea por aumento o por pérdida, puede causar algún problema de fertilidad.

El hecho de que una de cada cinco mujeres no cuida su peso de forma habitual, como revela el estudio realizado Ginefiv, indica que todavía parte de la población no es consciente de ello. Una mala alimentación puede causar anemias, desajustes hormonales e irregularidades en la ovulación.

Este aspecto influye tanto en hombres como en mujeres. En ambos un exceso de carne procesada como salchichas, jamón, carne en conserva o las preparaciones y salsas a base de carne, o el consumo de  lácteos, leches, quesos y yogures, con un alto contenido graso, incrementan las grasas saturadas perjudiciales para la salud.

fertilidad-piesLa grasa corporal ejerce un efecto en la producción de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) que es esencial en la regulación de la ovulación de las mujeres y en la producción espermática en los hombres. De hecho, la obesidad masculina puede causar disfunción eréctil y una disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales. De esta manera, podemos afirmar que diez kilos de más en el hombre aumentan en un 10% sus problemas de infertilidad.

Para contrarrestar esto la comunidad médica aconseja mantener una dieta equilibrada y saludable. Debe estar basada en una variedad de alimentos que sean bajos en grasa y que contengan los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para tener una mejor función reproductiva. Un ejemplo son aquellos alimentos altos en hierro, como las lentejas, garbanzos o cereales integrales; sin olvidar la vitamina B, presente en la yema del huevo o pescados azules; y los ricos en antioxidantes como el ajo, los frutos secos o los frutos rojos.

Asimismo, el deporte es un gran aliado. El ejercicio moderado es beneficioso para la salud reproductiva puesto que rebajar los niveles de estrés, contribuye a controlar el peso y reduce la posibilidad de padecer ciertas enfermedades. Podemos afirmar que practicar deporte al menos de 2 ó 3 veces por semana y comer sano son más efectivos en la lucha contra la infertilidad que dejar de vivir cerca de una autopista. Además, una vez que se está embarazada, se relaciona con mejores embarazos, partos más sencillos y menos dolorosos.

El insomnio y el estrés, enemigos de la fertilidad

El ritmo actual de vida hace que se hayan reducido las horas que dedicamos al sueño y descanso, cayendo a veces en el insomnio. De hecho, seis de cada diez mujeres que quieren ser madres (58%) duermen menos de 8 horas diarias, como muestran los datos de la encuesta realizada por la clínica Ginefiv. Por ello es importante, en la medida de lo posible, respetar los ritmos biológicos del organismo y mantener un mínimo de horas de descanso para una buena salud reproductiva.

Otro mal aliado es el estrés, ya que contribuye a una serie de efectos fisiológicos sobre el proceso reproductivo en ambos sexos. Por una parte, disminuye la capacidad reproductiva femenina, ya que una mujer con un alto nivel de estrés puede producir alteraciones en la ovulación  hasta un 20% menos. Respecto al hombre, este factor también repercute en la calidad y cantidad seminal.

Asimismo, diversos estudios han relacionado los trastornos del ritmo circadiano con la capacidad reproductiva de las mujeres. En algunos se ha demostrado que mujeres que trabajan en turnos nocturnos tenían más problemas en su ciclo menstrual y dificultades reproductivas.

La capacidad reproductiva no tiene edad

Una vida fértil más larga es el deseo de la mayoría de mujeres. Esto se consigue manteniendo a raya estos agentes externos, sin embargo a veces no es suficiente debido a que el grado de fertilidad atiende a otras razones como la genética. Por ello, es importante conocer nuestra capacidad reproductiva y mantener un buen estado de salud a través de pequeños cambios diarios que se convierten en hábitos saludables, pero ¿cómo podemos conocer nuestra salud reproductiva?

fertilidad-parejasA través del análisis de la hormona antimülleriana (AMH), un marcador que ofrece información sobre la cantidad de folículos ováricos y la calidad ovocitaria, las usuarias podrán conocer sus expectativas reproductivas. Dicha hormona es producida por los folículos de pequeño tamaño en los ovarios, siendo un indicador proporcional del número óvulos disponibles que presenta la mujer a cada edad. De esta manera, podemos conocer si la paciente tiene una baja reserva ovárica para actuar a tiempo.

Acudir a revisiones rutinarias con el especialista al menos una vez al año para detectar cualquier problema a tiempo, es fundamental para saber más sobre nuestro estado de salud reproductiva. Es importante realizar un seguimiento del estado del sistema reproductivo a cualquier edad. Al igual que se realizan citologías, ecografías o valoraciones mamarias, se debería incluir también esta prueba en las revisiones. El conocer las posibilidades reproductivas, facilita la toma de decisiones sobre postergar o no la maternidad o el contemplar la opción de congelar nuestros propios óvulos.

De todo lo que se ha explicado sobre la infertilidad, un mensaje clave es que el retraso de la maternidad sigue siendo la principal causa de infertilidad de nuestra era. Complementariamente es importante mantener una buena dieta, dejar de fumar y otros buenos hábitos para disfrutar de una buena salud reproductiva. La preservación de la fertilidad está en nuestras manos.