Galileo: cuando la ceguera era Astronomía


El 21 de Junio de 1633, Galileo Galilei, el mayor astrónomo de su tiempo, fue obligado por un tribunal religioso, bajo amenaza de tortura, a retractarse de lo que para él -y después, para todo el mundo- era una evidencia científica: que la Tierra gira alrededor del Sol, y no a la inversa. La idea no era suya: era de Copérnico, y, antes aún, del griego Aristarco de Samos; pero la Iglesia Católica estaba, como siempre, en posesión de la verdad, y la verdad, para ella, era la de Aristóteles: que la Tierra era el centro del Universo, y que todo giraba a su alrededor. Galileo les invitó a mirar por el telescopio, pero los jerarcas de la iglesia negaron la mayor, aduciendo que nada que pudieran ver a través del mismo podría situarse por encima de la sabiduría de Aristóteles. Fue la mayor confrontación de la Historia entre religión y ciencia, hasta Darwin.

Galileo, ante sus implacables jueces, debió recordar al fraile Giordano Bruno, que, sólo una generación antes, había sido quemado vivo en la hoguera por defender ideas similares. Galileo tenía entonces 70 años y, entre otras dolencias, una en los ojos que terminó dejándole ciego. A él, que había sido el primero en aplicar el telescopio a la Astronomía, el primero en ver los cuatro satélites mayores de Júpiter y las fases de Venus; el primero en decir que la Vía Láctea es un enjambre de estrellas lejanísimas. Y el primero que vio manchas sobre la superficie del Sol. Para su desgracia, en la Tierra había en aquel momento histórico algo que quemaba más que el Sol: la Inquisición.

Delante de ella, según las actas, Galileo, retractándose de la idea de que la Tierra girase alrededor del Sol, dijo: “Estoy en vuestras manos; haced de mí vuestra voluntad”. La leyenda dice que añadió entre dientes: “Y, sin embargo, se mueve”.

Hasta Galileo, todo era especulación basada en mediciones o deducciones plausibles. Pero, para él, la clave fue ver por el telescopio las fases de Venus: éso sólo era posible si el planeta giraba alrededor del Sol. Como la Tierra.

Galileo murió nueve años después, en 1642, el mismo día en que nació Isaac Newton, el que impuso finalmente para la ciencia universal las ideas por las que Galileo estuvo a punto de ser quemado vivo.

Siglos después, la iglesia católica reconoció oficialmente su error, o sea, su ceguera. (Ad)

Galileo ante la Inquisición.

Actas del proceso a Galileo custodiadas en el Archivo Secreto Vaticano. (Tiziana Fabi/ AFP)

Imagen portada: Las fases de Venus vistas desde la Tierra.