“Los antibióticos en el parto producen bacterias resistentes, alergia y obesidad”


Los antibióticos administrados durante el parto alteran la microbiota intestinal del bebé, favoreciendo el establecimiento de bacterias con genes de resistencia e incrementando el riesgo de sufrir determinadas patologías en la vida adulta, según un estudio en el que han participado investigadores del Hospital Universitario Central de Asturias, la Universidad de Parma y el CSIC. Hablamos con uno de ellos.

MIGUEL GUEIMONDE, investigador del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (CSIC)


Adelantos –¿En qué casos se administran antibióticos a la madre durante el parto?

Miguel GueimondeLa administración de antibióticos durante el parto es una práctica bastante común, estimándose que está presente en aproximadamente el 30% de los casos. El principal motivo es la detección de estreptococos del grupo B (EGB) en la madre durante el embarazo. El 25-30% de las embarazadas están colonizadas, vaginal o rectalmente, por EGB, siendo esta colonización el principal factor de riesgo de infección neonatal temprana del recién-nacido por EGB. Estas mujeres colonizadas presentan un riesgo 25 veces mayor de tener un hijo con infección por GBS que las madres no colonizadas. Ya en los años ochenta diversos estudios mostraron que la administración de antibióticos intravenosos a las madres durante el parto (Profilaxis Antimicrobiana Intraparto; PAI) prevenía la sepsis neonatal temprana por EGB, lo que llevó a la publicación en 1996 de las primeras recomendaciones para el uso de PAI en la prevención de la infección neonatal temprana por EGB. Básicamente, dependiendo del país, existen dos estrategias para seleccionar candidatas para recibir PAI; selección basada en la presencia de factores de riesgo (prematuridad, ruptura prolongada de membranas, fiebre intraparto) o selección basada en la colonización por EGB demostrada mediante cribado anteparto. Algunos estudios comparativos concluyeron que el cribado y la administración de PAI a las gestantes con EGB resultaba más eficaz, por lo que esta estrategia se ha aplicado en la mayoría de los países europeos, incluyendo España. En este sentido, la PAI estaría indicada en todas las mujeres portadoras vaginales o rectales de EGB, en las que se detecta EGB en orina durante el embarazo, en todas las gestantes que hayan tenido un hijo anterior con infección neonatal por EGB, y en los partos en los que no se disponga del resultado del cultivo vagino-rectal y que presenten factores de riesgo.

–¿Qué efecto producen esos antibióticos en la flora intestinal del bebé?

–Los efectos de la Profiilaxis Antimicrobiana Intraparto (PAI) sobre el desarrollo de la microbiota (flora) intestinal del recién nacido no han sido objeto de estudio hasta recientemente, por lo que nuestro conocimiento es aún limitado. En el año 2015, publicamos un estudio que demostraba el efecto de la PAI sobre el establecimiento de la microbiota intestinal durante los primeros meses de vida en niños prematuros. Desde entonces, diversos estudios han confirmado el efecto de la PAI sobre el desarrollo de la microbiota y recientemente hemos confirmado nuestras observaciones previas en un estudio realizado en niños nacidos a término mediante parto vaginal.

“Los antibióticos administrados durante el parto aumentan los niveles de microorganismos potencialmente patógenos”

Pese a los diferentes diseños experimentales, los estudios presentan resultados similares; en general se observa que la PAI reduce los niveles de microorganismos comensales anaerobios, como las familias Bifidobacteriaceae y Bacteroidaceae, mientras que incrementa los niveles de microorganismos potencialmente patógenos como algunos miembros de las familias Enterobacteriaceae,  Campylobacteriaceae o Helicobacteriaceae. A modo de resumen se podría decir que la administración de PAI a la madre retrasa el establecimiento de la microbiota comensal normal en el recién nacido. Además, hemos observado que la PAI podría conducir a una selección de microorganismos portadores de genes de resistencia a antibióticos niño, como señala la mayor incidencia de algunos genes de resistencia a antibióticos β–lactámicos en la microbiota de niños cuyas madres recibieron PAI comparados con los nacidos tras un parto sin antibióticos.

“La penicilina es el antibiótico más utilizado durante el parto”

–¿Qué antibióticos pueden ser especialmente lesivos en ese contexto?

Dado que la principal causa de exposición a antibióticos durante el parto es la colonización por estreptococos del grupo B (EGB), detectada en el cribado antenatal, y en ese caso el antibiótico de elección es un β–lactámico, estos serían los antibiótico más relevantes en este contexto. La penicilina (iv) es el antibiótico más frecuente; como alternativa, a veces se administra ampicilina, o en pacientes alérgicas se suele usar cefazolina o vancomicina. Sin embargo, aún carecemos de estudios comparativos que nos permitan determinar si los distintos antibióticos usados en la PAI afectan de modo diferencial a la microbiota del niño.

“Los antibióticos administrados durante el embarazo pueden afectar a la microbiota del niño” 

–¿Qué papel juegan en esto los antibióticos que la madre pueda haber tomado antes del parto propiamente dicho?

–Hay que tener en cuenta que cualquier cambio que se produzca en la microbita materna durante el embarazo puede tener relevancia ya que podría afectar la transmisión microbiana vertical al recién nacido durante el parto. De hecho, se ha observado que complicaciones durante el embarazo, como enfermedades o estrés, pueden afectar significativamente al patrón de colonización microbiana del lactante. Del mismo modo, los antibióticos administrados durante el embarazo, al afectar el ambiente microbiano de la madre, pueden afectar al establecimiento de la microbiota del niño, como ponen de manifiesto números estudios en modelos animales así como datos en humanos.

“Hay cepas resistentes a un cierto antibiótico,  que habían sido aisladas antes de existir ese antibiótico”

–¿Así que la resistencia a los antibióticos puede fraguarse ya en el momento de nacer?

–Así es; pero esto no debería sorprendernos. Hay que tener en cuenta que algunos microorganismos por sus propias características presentan resistencia intrínseca a algunos antibióticos. Además, los genes de resistencia a antibióticos no siempre tienen esa resistencia como función  y objetivo principal, en algunos casos dicha resistencia es un efecto “colateral” de la acción de ese gen. Tanto es así que hay cepas microbianas portadoras de genes que confieren resistencia a un cierto antibiótico, que habían sido aisladas antes de la aparición de dicho antibiótico. Un ejemplo que ilustra muy bien este caso es un estudio reciente en el que los investigadores encuentran genes de resistencia a antibióticos en la microbiota intestinal de la momia congelada de “Ötzi”, el “hombre de hielo del Tirol”, que vivió durante la edad de bronce. De modo que no es extraño que podamos encontrar genes de resistencia a antibióticos ya desde las etapas más tempranas de colonización microbiana del recién-nacido. El problema no reside tanto en la presencia de estos genes como en su naturaleza y la posibilidad de transferencia de dichos genes desde microorganismos comensales (inocuos) a microorganismos patógenos. En este sentido, la microbiota intestinal podría funcionar como un “reservorio” de genes de resistencia a antibióticos y por esta razón es importante saber cómo los diferentes tratamientos perinatales afectan a ese “reservorio” y tratar de impedir o minimizar la selección de genes de resistencia en la microbiota intestinal.

Microscopía óptica de una muestra de microbiota de un niño lactante, donde se aprecian distintos tipos de bacterias.

–¿Qué patologías pueden derivarse, en la vida adulta, de la alteración de la microbiota intestinal en los momentos iniciales de la vida?

–Hoy en día, sabemos que el proceso de establecimiento y desarrollo de la microbiota en etapas tempranas es muy importante para la correcta maduración del individuo. Por ello el uso de antibióticos en estas etapas tempranas, dado que puede influir en la relación microbiota-huésped durante este crítico periodo, pueden tener profundas consecuencias para la salud posterior.

En este sentido diferentes estudios epidemiológicos han señalado una relación entre la exposición temprana a los antibióticos y la enfermedad alérgica más tarde en la vida. La obesidad también se ha relacionado con la administración temprana de antibióticos. Los estudios realizados en animales han demostrado que las alteraciones inducidas por los antibióticos en la microbiota intestinal durante la etapa neonatal pueden tener consecuencias metabólicas duraderas, como un aumento de la grasa corporal y del peso. Diferentes estudios epidemiológicos, han puesto de manifiesto una asociación entre la exposición a los antibióticos durante los primeros meses de vida y el aumento de la masa corporal durante la infancia tardía. Existen también algunos estudios con animales de experimentación que demuestran un aumento del riesgo de diabetes tras la alteración del establecimiento de la microbiota mediante la administración de antibióticos en etapas tempranas.

“Sería aconsejable utilizar antibióticos de espectro limitado durante la infancia”

Cabe señalar que los estudios sobre antibióticos específicos son todavía escasos, aunque los datos disponibles sugieren un mayor impacto para los antibióticos de amplio espectro, por lo que sería aconsejable utilizar antibióticos de espectro limitado durante la infancia.

–Y ahora que sabemos todo esto, ¿cuál es el paso siguiente?

–Los resultados discutidos anteriormente ponen de manifiesto el interés de desarrollar protocolos para optimizar el uso racional de la PAI, restringiéndola a aquellas situaciones en las que se ha demostrado un efecto beneficioso. Simultáneamente, se hace necesario desarrollar estrategias para minimizar el impacto de la PAI en el establecimiento de la microbiota en aquellos casos en los que sea utilizada. Para lograr estos objetivos, resulta esencial continuar estudiando los factores que determinan el establecimiento de la microbiota intestinal en el periodo neonatal. Esto permitirá la búsqueda de estrategias y alternativas que favorezcan el correcto desarrollo de la microbiota, con la consiguiente reducción en el riesgo de enfermedad para el individuo.

Foto portada: La penicilina, sin ser el único, es el antibiótico más utilizado durante el parto”.


Artículo de referencia:

Alicja Nogacka, Nuria Salazar, Marta Suárez, Christian Milani, Silvia Arboleya, Gonzalo Solís, Nuria Fernández, Lidia Alaez, Ana M. Hernández-Barranco, Clara G. de los Reyes-Gavilán, Marco Ventura, y Miguel Gueimonde. Impact of intrapartum antimicrobial prophylaxis upon the intestinal microbiota and the prevalence of antibiotic-resistance genes in vaginally delivered full-term neonates. Microbiome. DOI: 10.1186/s40168-017-0313-3