Julio César no abrió el correo a tiempo


El primer gran asesinato político de la Historia -de la Historia que más nos cuentan, por lo menos- ocurrió un día de este mes. “Guárdate de los Idus de Marzo”, le habían dicho a Julio César semanas antes de aquel 15 de Marzo del año 44 a.d.C. Cónsul, comandante en jefe de los ejércitos de Roma y dictator perpetuus, un mes antes, Julio César había sido coronado en una fiesta con una diadema real que Cayo Casio le arrancó de la frente.

Julio César había convocado reunión del Senado para los Idus de Marzo, el día 15, con la intención -pensaban muchos- de proclamarse rey. Decididos a impedirlo, no menos de 60 prohombres -20 senadores entre ellos- forjaron una conjuración que se consumaría aquel día en el Senado.

La noche anterior, el viento abrió violentamente puertas y ventanas de la casa de César y, al levantarse, su esposa, Calpurnia, le suplicó que no acudiese al Senado, diciéndole que le había soñado muerto en sus brazos. César habría suspendido la reunión, pero Décimo Bruto acudió a buscarle y le convenció de lo contrario.

Al salir de su casa, alguien le puso una nota en la mano a Julio César, que llegó al Senado poco después de las 11 de la mañana sin haberla abierto.

El senador Tulio Cimber, cogiendo el manto de César por el cuello, dio la señal para actuar. César se defendió y no dejó de increpar a los conjurados mientras le apuñalaban, hasta que se adelantó el que había ido a buscarle a su casa. Los romanos de aquel tiempo ya escribían sobre papel (papiro, en realidad) pero era un signo de distinción entre los hombres cultos de Roma llevar colgando del cinto, como instrumentos de escritura, una tablilla de cera y un punzón de bronce. Cuando Bruto hundió el suyo en el vientre de César, éste le dijo, mirándole de frente: “¿Tú tambiém, Bruto, hijo mío?

“La muerte de Julio César” (Vincenzo Camuccini, 1798)

El cadáver de Julio César tenía 23 puñaladas. En su mano, la nota aún sin abrir contenía una detallada descripción de la conspiración. Entre los 20 senadores que le asesinaron, Bruto, que había luchado a su lado en la guerra civil, era hijo de Servilia, que había mantenido una relación extramarital con César en su juventud. De modo que aquélla frase de Julio César un instante antes de morir quizá tenía un significado literal.

Bruto era descendiente por línea materna de uno de los artífices del derrocamiento, en el 509 a.d.C., de la monarquía en Roma: Lucio Junio Bruto, sobrino del destronado en aquella ocasión, Tarquinio el Soberbio.

Tres días más tarde, el Senado de Roma, arbitrado por Cicerón, amnistió a los matadores de César y nombró a éste benefactor, manteniendo todas las disposiciones de su legislatura.

En su testamento, Julio César dejaba 300 sextercios a cada ciudadano romano y cedía para uso público sus propios jardines junto al Tíber. Y nombraba sucesor a su sobrino Octavio. Así se pasó de la dictadura de César al Imperio de Octavio Augusto.

Aquella reunión del Senado se realizó, según acreditaron en el 2012 d.d.C. investigadores del CSIC, en la llamada Curia de Pompeyo, hoy, Torre Argentina, en el centro de Roma. (Ad)

Foto portada: Al fondo, en el centro de la imagen, lugar donde fue asesinado Julio César, en el área arqueológica de Torre Argentina, Roma (Foto: Antonio Monterroso/CSIC).