“La contaminación por partículas reduce la esperanza de vida de los europeos en 9 meses”


XAVIER QUEROL

Geoquímico Ambiental, Profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental


Adelantos –Si el gasóleo contamina 4 veces más que la gasolina…, ¿qué hacer, entonces, con los coches diesel?

Xavier Querol –La normativa de emisiones es mucho más permisiva para el diésel; este tipo de motor emite mucho más que el de gasolina, especialmente en lo referente a los óxidos de nitrógeno. El diésel es tan bueno o mejor que la gasolina como combustible, pues permite recorrer más kms con menos litros, y, en cuestión de CO2, emite menos. El problema está en los contaminantes urbanos, partículas en suspensión y NO2, de los cuales emite más que la gasolina. No hay que demonizarlo, sino forzar a que estos vehículos, en un futuro muy próximo, cuenten con tecnología para reducir las emisiones de estos contaminantes urbanos. En partículas, ya casi se ha conseguido, en NO2 no.

–¿Qué contaminante o qué partículas de contaminante son, según usted, las más dañinas?

–Según la OMS y la CE, y basándose ellos en los estudios toxicológicos y epidemiológicos de numerosos grupos de I+D del mundo, son las partículas en suspensión las que tienen efectos más claros sobre la salud. Según la CE, la contaminación por partículas reduce la esperanza de vida de los ciudadanos europeos en unos 9 meses como media. Le sigue el ozono, y el NO2. Localmente, hay otros contaminantes que, en casos puntuales, pueden tener mucho efecto, como es el caso del benceno y el benzo-a-pireno, pero, a escala urbana y generalizada, son los tres primeros.

“Hay 200 zonas de atmósfera protegida en Europa; las de mayor éxito, las alemanas”

–Ud defiende la creación de áreas de atmósfera protegida. ¿Cómo?

–La gran densidad de población en nuestras ciudades hace que se haya concentrado un gran volumen de tráfico que circula muy próximamente a los ciudadanos y, por tanto, influye mucho en la exposición de la población a la contaminación que ellos generan. Las zonas de baja emisión es la herramientas más utilizada por grandes ciudades para mejorar la calidad del aire. Consiste en delimitar una zona donde se excedan los valores límite de calidad del aire protección a la población y actuar sobre ella impidiendo que los vehículos más contaminantes en partículas puedan acceder a dichas zonas; a lo largo de los años se va subiendo el listón de exigencia a los vehículos que acceden, de manera que se provoca una renovación del parque de vehículos, que, si se dirige adecuadamente, se puede orientar a los vehículos más ecológicos. Además, muchas de estas zonas están primadas en cuanto al transporte público y cuentan con aparcamientos disuasorios en la periferia para que se pueda estacionar allí y entrar al centro con el transporte público. Existen alrededor de 200 zonas de bajas emisiones o de atmósfera protegida en Europa; las que más éxito han tenido son las alemanas.

–Era ud. el único español en el comité científico de ocho personas que asesora a la Organización Mundial de la Salud sobre calidad del aire en Europa. ¿Qué hacían exactamente?

–Estuve hasta 2014 en el comité asesor científico de los proyectos REVIHAAP y HRAPIE de la OMS, pero no en calidad de experto en salud (no lo soy, y hay muchos expertos en España que sí lo son a nivel Europeo) sino para asesorar en cómo evaluar la calidad del aire, qué componentes medir para ello, qué compuestos emiten las diversas fuentes y qué medidas tomar para reducir la contaminación. Nosotros medimos parámetros que aún no se han legislado, como el carbono negro, la composición química de las partículas o los niveles de partículas ultrafinas. La guía nuestra es la siguiente: No hay que alarmar a la población pero sí alertar para que se preocupen de este tema y exijan a nuestros responsables políticos que resuelvan el problema.

“No hay que alarmar a la población, pero sí alertar para que exija soluciones a nuestros políticos”

La contaminación atmosférica es un efecto colateral indeseado del crecimiento económico. Las sociedades desarrolladas económica y culturalmente pueden permitirse una reducción importante de este efecto colateral y mejorar su calidad de vida. El nivel hasta el cual podemos reducir el efecto sin limitar nuestro desarrollo económico lo decidió en Europa la CE mediante la denominada Estrategia Temática de Calidad del Aire (que se volverá a revisar en 2020) la cual tuvo como resultado final el fijar unas directivas con unos valores límite de calidad del aire para la salud humana que hay que cumplir de forma obligatoria. La CE concluyó que todos los estados miembros pueden cumplir estos valores sin limitar su crecimiento y debemos exigir que ello se alcance. Estos valores son en algunos casos, como las partículas o el benzo-a-pireno, más permisivos que las guías de calidad del aire de la OMS, que son las que realmente protegen de los efectos perniciosos sobre la salud. Por ello, el objetivo final son los valores guía de la OMS.