“La flora intestinal se recupera tras tomar antibióticos, pero su actividad metabólica queda dañada”


 

MANUEL FERRER. Investigador del Instituto de Catálisis (CSIC). Especialista en flora intestinal

MANUEL FERRER. Investigador del Instituto de Catálisis (CSIC). Especialista en flora intestinal.


 

Usted ha desarrollado una herramienta para averiguar el daño concreto que cada antibiótico causa en la flora intestinal. ¿Qué daños son ésos?

–Los cambios estriban en el hecho de que la biodiversidad de las bacterias que forman la microbiota intestinal disminuye durante el tratamiento. A los 3 días después del tratamiento, se empieza a detectar esta disminución, que alcanza un mínimo a los 11 días. Sin embargo, al acabar la terapia, la situación se revierte y el paciente presenta una población bacteriana similar a la que tenía al principio, si bien su actividad metabólica está dañada.

“Once días tomando antibióticos reducen la flora intestinal al mínimo”

–¿Cuáles son las consecuencias de esos daños?

–Hay varios daños que se han podido cuantificar. Primero, que el metabolismo de las bacterias intestinales se altera durante y al finalizar la terapia; es como si la actividad de las bacterias estuviera atenuada. Segundo, que el tratamiento prolongado con antibióticos puede provocar aumento de peso.

–Usted averiguó que la presencia y la actividad de ciertas bacterias en el organismo se modifica tras el uso de un antibiótico. ¿Eso es bueno o malo?

–Se podría decir que es malo, ya que la microbiota intestinal presenta una menor capacidad para asimilar y producir moléculas esenciales para el organismo y para nuestra salud (hierro, vitaminas, etc). Por eso no hay que ingerir antibióticos más allá del tiempo establecido por los médicos, ni tomarlos de forma descontrolada sin prescripción médica.

“Una microbiota intestinal saludable reduce la proliferación de células cancerosas”

–La flora intestinal de las personas que nunca han tomado un antibiótico ¿es diferente a la de los demás?

–Si, claramente. Las diferencias no son tan acusadas a nivel de composición de las bacterias intestinales, sino más bien a nivel metabólico. La ingesta incontrolada de antibióticos podría conllevar a una flora intestinal más deficiente.

–Algunos cánceres del aparato digestivo ¿pueden tener también un origen bacteriano?

–Si. Y los datos publicados hasta a fecha lo han demostrado. De hecho, se sabe que una microbiota intestinal “saludable” reduce la proliferación de células cancerosas y favorece la respuesta inmune del organismo para superar mejor un cáncer gastrointestinal. Además, se sabe que una microbiota “saludable” favorece la aceptación de transplantes de hígado, favorece el sistema inmunitario y el desarrollo cerebral.