La gran paradoja ¿pueden matar los medicamentos?


CAYETANO GUTIÉRREZ. Catedrático de Física y Química, divulgador científico, escritor, y conferenciante. (disfrutalaciencia@ono.com, @disfrutalacienc)

CAYETANO GUTIÉRREZ.
Catedrático de Física y Química, divulgador científico,
escritor, y conferenciante.
(disfrutalaciencia@ono.com, @disfrutalacienc)


 

La polémica sobre los efectos nocivos de los medicamentos aparece con demasiada frecuencia en los medios de comunicación social, por el interés que despierta, y sobre todo por sus posibles efectos sobre la salud. Todos hemos leído en alguna ocasión un prospecto de un medicamento y nos ha asustado ver su enorme cantidad de efectos secundarios. Y es que los medicamentos pueden curar y pueden matar, como analizaremos en este artículo. Por otra parte, la ética de las multinacionales farmacéuticas ha llegado a umbrales desconocidos hasta ahora y se plantea la duda ¿quieren realmente curarnos o enriquecerse? Aquí encontrará la respuesta.

¿Pueden matar los medicamentos?

Importantes y prestigiosos médicos, como Ben Goldacre, Allen Frances o Peter C. Gøtzsche, han publicado libros sobre las prácticas poco éticas de las farmacéuticas, a las que acusan de causar más muertes que los cárteles de la droga (http://is.gd/3drGWx).

En declaraciones realizadas al diario “La Vanguardia” (http://is.gd/LuEJmg), el 24-1-11, el Dr. Joan-Ramón Laporte, catedrático de Farmacología, Jefe del Servicio de Farmacología en Valle Hebrón y Director del Institut Català de Farmacología, centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sostiene que “La diferencia entre un medicamento y un veneno radica en la dosis”.

El Dr. Joan-Ramón Laporte, es catedrático de Farmacología, Jefe del Servicio de Farmacología en Valle Hebrón y Director del Institut Català de Farmacología

El Dr. Joan-Ramón Laporte, es catedrático de Farmacología, Jefe del Servicio de Farmacología en Valle Hebrón y Director del Institut Català de Farmacología

Según Dr. Laporte, el medicamento que más ha matado es la aspirina, porque es el que más gente ha tomado y la percepción de su riesgo está distorsionada. A dosis bajas (100 mg/día) es un excelente protector cardiovascular, pero a dosis analgésicas (1 g/día) puede producir hemorragia gastrointestinal. De hecho, en Catalunya se producen unos 3.000 casos anuales de hemorragia gastrointestinal, de los que un 40% son atribuibles a la aspirina y a otros antiinflamatorios. En EE.UU. mueren al año, por hemorragia gastrointestinal por antiinflamatorio, unas 15.000 personas, mientras que de Sida mueren 12.000.

“Que tu medicina sea tu alimento, Y el alimento tu medicina.” (Hipócrates de Cos, Grecia, s. V a.C. – S. IV a. C., padre de la medicina moderna)

Asimismo, según el Dr. Laporte, cualquier enfermedad puede ser producida por un medicamento: un infarto de miocardio por un antiinflamatorio y por muchos otros fármacos; una neumonía, cualquier enfermedad neurológica o patología psiquiátrica puede ser favorecida por medicamentos. Muchos causan depresión, como algunos que tratan la presión arterial o los diuréticos en personas de edad avanzada. Los medicamentos para el insomnio pueden provocar crisis de agresividad, muchos casos de irritabilidad al levantarse se debe a medicamentos de este tipo, como las benzodiacepinas u otros hipnóticos de acción corta.

Y es que estamos hipermedicados, de tal manera que cuando una persona está triste se dice coloquialmente que está depre, y toma antidepresivos, cuando éstos solo sirven para una depresión profunda, y la tristeza no es una enfermedad: es una reacción saludable.

“El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de los medicamentos” (Benjamín Franklin, 1706-1790, científico
estadounidense)

En realidad, no hay un solo medicamento sin efectos indeseados. Cada medicamento tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa 197.000 personas a causa de los efectos adversos de los medicamentos. En EE.UU. los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus y el cáncer; y por encima de la diabetes, las enfermedades pulmonares y los accidentes de tráfico. Si se tomasen más en serio sus riesgos, se calcula que se podría evitar entre un 65% y un 75% de estas muertes.

¿Cuántas muertes han provocado los medicamentos?
El 9-9-2014, el psiquiatra Allen Frances afirmaba que la industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga.

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Allen Frances.

Allen Frances.

“La industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga” (9-9-2014) (Dr. Allen Frances, psiquiatra, catedrático emérito de la Universidad de Durham, Reino Unido) (http://is.gd/eyvfvm)

El Dr. Joan-Ramon Laporte, en la entrevista titulada Laporte: “Hay estudios que señalan que los fármacos son ya la tercera causa de muerte en países industrializados”, del 13-11-2014, publicada en el “Diario Vasco”, informa que un estudio reciente señala que a los cinco años de su comercialización, un 25% han sido objeto de revisión de su ficha técnica, y cerca del 8% son retirados por sus efectos adversos, porque han sido estudiados en un número pequeño de pacientes y en condiciones poco rigurosas de control, que se parecen muy poco a la clínica habitual.

Según Dr. Laporte, en 2004, Vioxx, de Merck, se vendía como un antiinflamatorio con una seguridad gastrointestinal a prueba de bombas. En las investigaciones judiciales se supo que, antes de comercializarlo, el laboratorio ya sabía que elevaba el riesgo de infarto de miocardio. En 2001, en nuestro boletín del Institut Català de Farmacología publicamos que producía infarto de miocardio y que el laboratorio lo estaba escondiendo por dinero: su precio era 20 veces más caro que los demás antiinflamatorios. Merck, que nos llevó a juicio y ganamos, lo retiró. Más tarde se vio que también mataba de arritmias, de insuficiencia cardiaca y accidente vascular-cerebral. Calculo que en todo el mundo podrían haberse registrado unas 350.000 muertes atribuibles a este fármaco.

Productos tan cotidianos como el omeprazol descalcifica los huesos y si una persona mayor se cae se le rompen con facilidad.

Productos tan cotidianos como el omeprazol descalcifica los huesos y si una persona mayor se cae se le rompen con facilidad.

Productos tan cotidianos como el omeprazol, según Dr. Laporte, descalcifica los huesos y, si una persona mayor se cae, se le rompen con facilidad. En Cataluña tenemos al año 5.100 casos de fractura de fémur y calculamos que 1.100 son atribuibles al omeprazol. Otros 745 casos de fractura de fémur son atribuibles a medicamentos para dormir, hipnóticos, sedantes o ansiolíticos y unos 220 casos adicionales a antidepresivos, que te quitan reflejos, provocan debilidad…Un nuevo estudio eleva esa cifra de 220 a 440. España es el primer consumidor mundial de medicamentos hipnóticos, sedantes y antidepresivos, vamos empatados con EE.UU. El peaje que pagamos de patología producida por estos medicamentos es enorme, de miles de muertos al año. Es como el tratamiento hormonal sustitutivo, que se puso de moda en 1995: se calcula que en EE.UU. hubo 225.000 casos de cáncer de mama atribuibles a estos fármacos. En España estimamos que fueron entre 17.000 y 18.000.

Hasta el año 2013, en los países industrializados los medicamentos eran la cuarta causa de muerte tras los infartos, el cáncer y el accidente cerebrovascular. Pero en 2014, ya hay estudios que señalan que es la tercera causa de muerte.

Uno de los estudios más exhaustivos sobre los efectos nocivos de los medicamentos sobre la salud ha sido llevado a cabo por el investigador danés Peter C. Gøtzsche, biólogo, químico, doctor en medicina, profesor de medicina y farmacología clínica de la Universidad de Copenhague, autor de decenas de ensayos clínicos y publicaciones académicas, y que ejerció en diversos hospitales de Copenhague. Desde 2010, ocupa la cátedra de Diseño y Análisis de Investigaciones Clínicas en la Universidad de Copenhague. Tiene el reconocimiento internacional por el rigor de sus publicaciones sobre Medicina Basada en Pruebas y en particular sobre las limitaciones de las mamografías y sobre los excesos de las industrias de medicamentos.

De hecho, Gøtzsche en su libro “Medicamentos que matan y crimen organizado” (Editorial: Los libros del Lince, 2014), documenta que el consumo de medicamentos con receta es la tercera causa de muerte tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. En Estados Unidos, por ejemplo, la prescripción de medicamentos causa cerca de 200.000 defunciones todos los años.

“La gente confía ciegamente en la cultura de los medicamentos, Y no debería” (Benjamin Michael “Ben” Goldacre, médico, académico y divulgador de ciencia británico, autor de Mala ciencia y mala farma). (http://is.gd/zgbpaa)

Para Gøtzsche “estas cifras son un escándalo y se ocultan porque la industria farmacéutica invierte más del doble en marketing que en innovación”. Así lo afirmaba, en su conferencia en la sede la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), de Madrid, en septiembre de 2014, cuyas conclusiones principales fueron estas:

♦ Estamos sobremedicados porque le interesa a la industria farmacéutica. La mayor parte del dinero que ganan consiste en dar medicamentos a personas que estarían mejor si no se tomaran ningún medicamento.

♦ La industria farmacéutica oculta información y presiona a los médicos: Por ejemplo, el problema que hubo con la talidomida y los niños que nacían sin brazos, hace 50 años. La empresa farmacéutica alemana hizo todo lo que pudo para evitar los datos que tenían sobre los efectos de este medicamento. Incluso cuando unos médicos averiguaron que el problema era la talidomina, los intimidaron durante años.

♦ El caso de la gripe A fue un escándalo terrible, ni siquiera tuvimos la posibilidad de saber quiénes eran las personas que estaban aconsejando a la Organización Mundial de la Salud, y es evidente que ganaron mucho dinero con eso.

♦ Las farmacéuticas extorsionan a los gobiernos porque tienen el monopolio. Ellos fijan el precio que les da la gana. Además, los gobiernos acaban pagando porque no quieren que salga en los medios de comunicación un paciente diciendo que se puede morir porque el Gobierno no quiere pagar un medicamento muy caro. No hay ninguna relación entre lo que cuesta hacer el producto y el precio al que lo venden. Un ejemplo claro de extorsión a los gobiernos es el del Prozac y su comercialización en Suecia, denunciado por John Virapen, empleado de la farmacéutica. Su jefe en Inglaterra le dijo que era necesario que se aprobara en Suecia este fármaco. A él le dio miedo perder su trabajo, igual que pasa en la mafia: (o matas tú o te matamos a ti). Entonces este hombre averiguó quien era la persona decisiva a bases de sobornos y llegó hasta a él. El fármaco se aprobó.

♦ Los auténticos dueños de muchas empresas farmacéuticas son fondos de inversión.

Medicamentos que matan y crimen organizado: el inmenso poder de la Industria farmacéutica

Durante 30 años, el Dr. Gøtzsche ha trabajado en ensayos clínicos y regulación de medicamentos para varias farmacéuticas y ha publicado más de setenta artículos científicos en las Big Five, las cinco principales revistas científicas. El Dr. Gøtzsche afirma con rotundidad que la industria farmacéutica está corrompida hasta la médula, extorsiona a médicos y políticos, y mantiene enormes beneficios a fuerza de medicar innecesariamente a la población.

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Peter C. Gøtzsche.

Peter C. Gøtzsche.

Peter C. Gøtzsche, en su libro “Medicamentos que matan y crimen organizado” (Editorial: Los libros del Lince, 2014), señala que “los medicamentos son a veces necesarios, y salvan o mejoran vidas. De modo que hay drogas que sí hay que tomar, como los antibióticos si sufre una infección provocada por ciertos gérmenes, o el Aciclovir contra los herpes, o la aspirina si le duele la cabeza; pero con otros hay que llevar mucho cuidado porque nos pueden matar”.

♦ Con abundante documentación, el Dr. Gøtzsche, describe en su libro cómo las farmacéuticas han corrompido el sistema de salud para fortalecer y maximizar sus beneficios económicos, y cuestiona la validez de los ensayos clínicos, la importancia de los psicofármacos o el valor de los comités examinadores. Además, demuestra, con una bibliografía contrastable, que la industria farmacéutica opera, más o menos, de la siguiente manera:

1.- Investiga sustancias químicas, con frecuencia valiéndose de dinero público.

2.- Realiza ensayos clínicos para demostrar las bondades del medicamento en cuestión; gracias a la magia de las estadísticas, los resultados suelen ser siempre favorables y el medicamento empieza a comercializarse.

3.- Si los resultados de los ensayos clínicos son catastróficos, se guarda la información, y se oculta del escrutinio de reguladores e investigadores ajenos a la compañía.

4.- Los efectos secundarios se minimizan o se esconden.

Según el informe de desarrollo de la ONU, la industria farmacéutica es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico. Vemos, por tanto, que la industria farmacéutica es una de las mayores industrias del mundo, que tan solo en el primer semestre de 2014 movió la friolera cifra de doscientos treinta billones de dólares y a cuyas empresas, según el Dr Gøtzsche, pertenecen cuatro de los diez ejecutivos mejor pagados de Estados Unidos. Por ejemplo, John Hammergren, el directivo mejor pagado del país, ocupaba el cargo de director ejecutivo de la distribuidora farmacéutica McKesson Corporation y tenía un sueldo de 145 millones de dólares anuales.

Y es que medicamentos tan cotidianos como los empleados contra la hipertensión, según el Dr.Gøtzsche, son nocivos a largo plazo; las drogas contra la diabetes deberían ser un último recurso, al igual que los antipsicóticos y los antidepresivos. Con relación a los antidepresivos, son los peores, con diferencia. Curiosamente, casi todo Occidente, sufre de depresión, o trastorno bipolar, o déficit de atención sin hiperactividad, para sacarles dinero a sus ciudadanos.

El libro del Dr.Gøtzsche “Medicamentos que matan y crimen organizado” ha sido prologado por Joan-Ramon Laporte, el cual lo recomienda a «legisladores, políticos, gestores, directivos, profesionales sanitarios y estudiantes de ciencias de la salud».

Según el Dr. Gøtzsche, “la industria farmacéutica es inmensamente rica y poderosa, y soborna con becas de investigación, vacaciones pagadas, jugosos patrocinios a hospitales o revistas médicas especializadas… También soborna al puñado de especialistas que podrían contribuir a que nos enteremos de los efectos secundarios desconocidos, y corrompe los sistemas de salud de una forma extraordinaria, manipulando los datos científicos, o comprando incluso a ministros de salud. He sido incapaz de encontrar una sola compañía con sentido de la moral. Lo único que importa es el dinero” (http://is.gd/eqSa4M).

Un ejemplo claro de chantaje a los Gobiernos es el caso de la Hepatitis C, en España. Este dramático caso, en el que se necesitaba el Sofosbuvir, medicamento de última generación que cura la mayoría de casos de hepatitis C es, según el farmacólogo Joan-Ramón Laporte, un claro ejemplo del comportamiento en ocasiones indignante de la industria farmacéutica. Resulta curioso saber que gran parte de la investigación que permite el desarrollo de nuevos fármacos ha sido financiada por el dinero de los ciudadanos, que pagan las nóminas de los investigadores públicos. Si un medicamento es considerado un gran avance, la norma es que la compañía farmacéutica que se hace cargo del desarrollo de ésta cobre un precio obsceno, abusando de ese modo el monopolio que la sociedad le ha otorgado. El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo.

Según el Dr. Laporte, fabricar el medicamento más caro, de 100 a 500 euros, no cuesta más de 2 euros, incluyendo el envase. Supuestamente, pagamos el esfuerzo de investigación. Pero entre un 30% y un 40% del gasto medio de los laboratorios se destina a la promoción comercial. Un análisis realizado en 2013 por la BBC aseguraba que 9 de cada 10 grandes farmacéuticas gastan más en marketing que en investigación. Y es que, continúa el Dr. Laporte, la industria farmacéutica dedica el doble (en España el triple) de su presupuesto a promoción comercial que a investigación. Una visita del representante comercial viene a generar unas 35 nuevas recetas del medicamento. Además, el problema es que la formación continuada del personal sanitario corre a cargo de los laboratorios, y así que es muy difícil asegurar que no haya una influencia de intereses comerciales.

Todo ello, pese a que en Europa, desde 1994, está prohibido anunciar medicinas que se venden con receta y las compañías pueden promocionar sus productos entre los médicos, pero con límites. Los doctores tienen prohibido recibir a cambio regalos, primas, promesas de incentivos económicos y en especie, así como más de 10 muestras gratuitas de producto por medicamento y año.

Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Un área particularmente problemática es la de las drogas psiquiátricas. No hay duda de que las personas con trastornos psiquiátricos están siendo sobremedicadas de forma masiva. Sabemos que los antipsicóticos causan daños cerebrales, pero probablemente también los antidepresivos y los medicamentos para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Afortunadamente, en los últimos años se han publicado varios libros en los que se critica ferozmente las prácticas de la industria farmacéutica (como Mala Farma de Ben Goldacre o ¿Somos todos enfermos mentales? de Allen Frances).

En relación con las vacunas y el movimiento antivacunación, el Dr. Gøtzsche, mantiene que la mayoría de nuestras vacunas salvan vidas y el principal efecto de la medicina alternativa es vaciar los bolsillos de la gente, muy pocas de ellas tienen siquiera algún efecto.

Lo cierto es que cada año se inventan nuevas enfermedades, sobre todo en relación con la mente y el sexo. Cada vez que se reúne uno de los comités de hipertensión arterial (el estadounidense, el europeo, o el de la OMS) bajan el nivel de presión arterial considerado normal, y lo mismo ocurre con el colesterol. En pocos años se ha disminuido de tal manera el límite de normalidad del colesterol que cada vez hay más población que debe tratarse. En EE.UU. ha aumentado de 3 millones de personas a 25 millones en 10 años.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos para ayudar a revertir esta situación?

Como señala el Dr. Gøtzsche, leer atentamente el prospecto, probablemente sabrán mucho más sobre el fármaco que su propio médico. Entonces, quizás, todos los peligros, precauciones y advertencias harán que se planteen que quizás es mejor no tomar ese fármaco en particular. Los pacientes deben darse cuenta de que prácticamente todo lo que un médico sabe sobre los medicamentos ha sido cuidadosamente preparado por la industria farmacéutica. Y es más, el médico quizás tiene un interés lucrativo personal en recetar un fármaco que es mucho más caro que otro que es igual de bueno, porque el soborno a los médicos es común.

Un ejemplo archiconocido: el caso del Paracetamol

Un estudio realizado con más de 600.000 pacientes, el medicamento más consumido del mundo (considerado el analgésico más seguro) podría tener peligrosos efectos si se toma a diario. El paracetamol empezó a comercializarse en 1955, y en sólo unos años se convirtió en uno de los analgésicos más populares. Hoy en día es el medicamento genérico más vendido del mundo, y está presente como principal principio activo en fármacos tan populares como el Efferalgan o el Gelocatil, que ocupan, respectivamente, el segundo y tercer puesto en la lista de ventas de medicamentos de nuestro país.

Tradicionalmente, los médicos han considerado al paracetamol un analgésico más seguro que la aspirina, que puede causar sangrado en el estómago, y el ibuprofeno, que además de ocasionar problemas gastrointestinales triplica el riesgo de padecer problemas cardiacos si se consume en exceso. Pero esto no quiere decir que podamos consumir paracetamol a la ligera.

El medicamento, que es barato y accesible sin receta en gran parte del mundo, a dosis estándar es seguro, pero se trata de un medicamento con un índice terapéutico muy ajustado: el máximo de la dosis normal (4 gramos por día, en adulto), es cercano a la de sobredosis, y ésta puede causar daños importantes en el hígado.

Según un nuevo estudio, publicado en la revista Annals of the Rheumatic Diseases, los pacientes que toman el analgésico de forma rutinaria tienen un 63% más posibilidades de morir de forma inesperada, un 68% más posibilidades de padecer un infarto o un ictus y hasta un 50% más posibilidades de tener una úlcera o sangrado estomacal. Para la elaboración de su investigación, Conaghan y sus colegas han revisado los datos de ocho estudios, que contienen el historial de 666.000 pacientes. Los hombres y mujeres analizados estuvieron tomando paracetamol a diario durante un máximo de 14 años, aunque también se incluye el perfil de personas que lo tomaban menos o casi no lo tomaban.

El autor de la investigación, Philip Conaghan, profesor del Leeds Institute of Rheumatic and Musculoskeletal Medicine, reconoce que es difícil saber cuál es la responsabilidad real del paracetamol, teniendo en cuenta que los pacientes que lo toman a diario suelen sufrir una enfermedad crónica que complica su existencia. Pero cree que los datos estadísticos son lo suficientemente significativos como para tomarse la cosa en serio.

Según ha explicado a The Daily Mail Nick Bateman, profesor de toxicología clínica de la Universidad de Edimburgo, “el paracetamol sigue siendo el analgésico más seguro y este estudio no debe impedir que la gente lo tome. Basados en estos resultados, debemos tratar de tomar la dosis efectiva más pequeña posible y durante el tiempo más corto que se pueda, pero eso es algo de sentido común para todas las medicinas”.

El problema es que hay mucha gente toma analgésicos como si fueran caramelos. En 2012, Desiree Philips, una joven británica de 20 años, falleció debido a una sobredosis de paracetamol. Se había sometido a una operación menor para eliminar varios bultos benignos en el pecho y, tras ésta los médicos le recetaron antibióticos y le invitaron a usar paracetamol sin receta médica. Nueve días después de la operación, Phillips tuvo que ser trasladada al hospital debido a unos dolores insoportables y fue diagnosticada con insuficiencia hepática. Aunque sobrevivió al trasplante de hígado, murió sólo una semana después en el propio hospital de Birmingham donde estaba ingresada.

No se trata de un caso aislado. La sobredosis de paracetamol es la principal causa de insuficiencia hepática aguda en Reino Unido y Estados Unidos. Teniendo en cuenta los millones de comprimidos que se consumen, este dato no es tan extraño: la aparente magnitud del problema es un reflejo del amplio número de pacientes que toman este fármaco con buenos resultados y sin ningún efecto adverso.

¿Qué sucede con las personas polimedicadas?

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, pero lógicamente estos se multiplican en el caso de los pacientes polimedicados. Casi uno de cada cuatro adultos se automedica con diferentes fármacos al mismo tiempo (http://is.gd/H6aRsb). Una situación de riesgo en la que son especialmente peligrosos los antidepresivos, analgésicos, relajantes musculares y antifúngicos. En el último encuentro de la National Rx Drug Abuse Summit, celebrado la última semana del mes de abril en Atlanta, el experto en epidemiología Leonard J. Paulozzi recordó las cuatro combinaciones de medicamentos que más perjudiciales pueden ser para la salud.

Los fármacos antidepresivos de segunda generación aumentan los niveles de serotonina en el cerebro, la conocida como hormona de la felicidad. Igualmente, muchos analgésicos u otros fármacos utilizados para tratar otras patologías, como el insomnio o el dolor neuropático, actúan también sobre este neurotransmisor, por lo que la combinación de ambos fármacos sitúa por las nubes los niveles de serotonina. Como consecuencia, el paciente puede sufrir agitación, escalofríos, aumento de la temperatura corporal y arritmias. Si el paciente sufre ya de ciertas patologías cardíacas, la combinación puede llegar a ser letal.

♦ Opiáceos y benzodiacepinas: Ambos medicamentos actúan como depresores y están indicados para tratar los dolores agudos y las crisis de ansiedad, respectivamente. Su eficacia es muy elevada y su combinación no deja de ser frecuente, pues el dolor puede ir acompañado de ansiedad. Sin embargo, su ingesta conjunta tiene como efecto una alteración a la baja de los ritmos cardíacos, hasta el punto de producir bradicardia, que en las personas de edad avanzada, representa un grave riesgo para su salud. Los síntomas de bradicardia incluyen mareos, síncope, cansancio extremo y falta de aire.

♦ Estatinas para controlar el colesterol y antifúngicos: El fluconazol es uno de los medicamentos más utilizados para tratar las infecciones por hongos, incluidas las infecciones por levaduras de la vagina, la boca, la garganta, el esófago, el abdomen, los pulmones, la sangre y otros órganos. Las estatinas, que son fármacos reductores del colesterol, son otros de los más recetados, por lo que no es raro que un paciente combine ambos en un momento dado. Antes de hacerlo, es imprescindible consultar al médico, pues dependiendo del estado de salud del paciente, la ingesta de ambos medicamentos puede generar daños en el hígado, como insuficiencia renal, y dolores musculares.

♦ Analgésicos, relajantes musculares y ansiolíticos: Se trata de un combo que podría llegar a ser mortal en un porcentaje considerable de los casos. Todos los médicos son conscientes del peligro de combinar estos tres tipos de medicamentos, pero si acudimos a diferentes especialistas es posible que, en caso de ocultar esta información al médico que nos atienda, nos los acaben recetando por separado.


Algunas referencias bibliográficas:

• Sanchis, I., 2011, “Las medicinas curan o causan cualquier enfermedad”, Diario “La Vanguardia”, 24-1-2011 (http://is.gd/LuEJmg).

• Gil, I., 2014, “4 medicamentos que no debes mezclar nunca: pueden ser mortales”, Diario “El Confidencial”, 12-5-2014 (http://is.gd/H6aRsb).

• AA.VV., 2014, “Drugmakers: A new home for orphans”, The economics, 19-7-2014, NEW YORK (http://is.gd/0mGmat).

• Ayuso M., 2014, “La industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga”, Diario “El Confidencial”, 9-9-2014 (http://is.gd/EyVFVM).

• OCU, 2014, “Presentación del libro de Peter C. Gøtzsche: Medicamentos que matan y crimen organizado”, OCU, 9-9-2014.

• Ayuso, M., 2014, “La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud”, Diario “El Confidencial”, 3-11-2014 (http://is.gd/eqSa4M).

• AA.VV., 2014, “Hay estudios que señalan que los fármacos son ya la tercera causa de muerte en países industrializados”, “El Diario vasco”, 13-11-2014 (http://is.gd/pW21sK).

• Ayuso, M., 2015, “Así convencen las farmacéuticas a los médicos para que receten sus productos”, Diario “El Confidencial”, 12-2-2015 (http://is.gd/3drGWx).

• Roberts E. et al., 2015, “Paracetamol: not as safe as we thought? A systematic literature review of observational studies”, “The Eular Journal”, 2-3-2015 (http://is.gd/67tnJs).

• Ayuso, M., 2015, “Los graves peligros del paracetamol: Su uso continuado tiene efectos que desconocíamos”, Diario “El Confidencial” 4-3-2015 (http://is.gd/8Dlx4a).

♦NOTA FINAL: Resulta muy curioso que la mayor parte de la información aquí citada no haya salido en los grandes medios de comunicación social de nuestro país, ¿podría ser por el gran peso que tiene la publicidad de los medicamentos en dichos medios?