“Un gen fuera de la ley” presenta una mutación verosímil y plantea el dilema de cómo manejamos nuestras propensiones innatas”


Licenciada en Biología, doctora en Museología. Trabaja en comunicación científica y gestión cultural en la Residencia de Estudiantes y el Museo Nacional de CC Naturales. Directora de CaixaForum Madrid. Autora de “Un gen fuera de la ley”


 

Isabel Fuentes durante la presentación de su libro en la Fundación Diario Madrid.

Isabel Fuentes durante la presentación de su libro en la Fundación Diario Madrid.

Gracias por ponerle mi nombre a un Departamento Interdisciplinar de Estudios de Género (en la novela)… ¿Todavía hacen falta cosas así, científicamente?

–Yo creo que sí. Todos los espacios destinados a aumentar el conocimiento lo son y, como todos, lo son siempre que busquen eso y se exija calidad intelectual, no un nicho sin competidores en el que acomodarse y vivir de lo que cae de los árboles, que es lo que le pasa a mi DIEGO y a tantos otros departamentos esparcidos por la biosfera con una concentración preocupante en la zona ibérica.

–Según parece, el gen de los listos consiste no en conseguir más comida, sino en conseguir que otros vayan a por ella, y luego quitársela… En todo caso, ¿sería un gen más masculino que femenino, o viceversa, o qué?  

–Bueno, más que el gen de los listos, el de los abusones, y en la novela se reparte en las mismas proporciones. Sólo hay dos mutantes identificados entre los personajes y uno es un hombre y otro, una mujer.

–Al parecer, en este país, ser mujer y tener un excelente currículum investigador es estar en lo más alto para terminar… lejos de aquí. ¿Hay una explicación científica para eso?  

–Seguro que los sociólogos la tienen, porque el hecho de tener un excelente currículum no supone necesariamente una ventaja en determinados sectores profesionales. Quizá porque quienes tienen que valorar esos currícula no siempre saben identificar correctamente la excelencia. Ya lo decía el tango en referencia al siglo al siglo XX: “ lo mismo un burro que un gran profesor”. En cuanto a las mujeres, seguimos quedando fuera de muchas partidas. Probablemente debido a una combinación de razones sociales y culturales más o menos complejas, pero creo que también tiene que ver algo tan básico como la inercia pandillera de los machos humanos. Frecuentemente se sienten más cómodos entre hombres y esto es así desde los cazadores de bisontes a las corporaciones modernas de todo tipo.

Portada del libro "Un gen fuera de la ley", de Isabel Fuentes.

Portada del libro “Un gen fuera de la ley”, de Isabel Fuentes.

“Las mujeres seguimos quedando fuera de muchas partidas por la inercia pandillera del macho humano”

–“Mientras haya un misterio para el hombre, habrá poesía”, escribió Bécquer. ¿Crees que la genética contiene el suficiente, y no sólo para el relato policíaco?  

–Para mí, desde luego. Me fascina la capacidad de unas moléculas para codificar con elegante simpleza las instrucciones de la vida y me maravilla su mecanismo de generar variación: repetirse mucho y dejar que surjan los errores. La música y el lenguaje tienen mucho que ver con eso, sí uno se anima a especular, y como estamos hablando de fuente de inspiración…

–Celia -la protagonista- ¿eres tú? ¿Has tenido (como ella, en la novela) que “pactar con el diablo” alguna vez?  

–No soy Celia, aunque al igual que los demás personajes y el narrador son invención mía. Todos ellos han salido de mí, hasta el policía sindicalista, la madre insufrible o la jueza que no quiere hacer dieta, y en cuanto a pactos con el diablo, seguro que me he sometido a su voluntad alguna vez, como a la de los dioses amables, pero dominarlo a mi antojo, que es lo que tú me estas preguntando, de igual a igual y sin miedo, no. No soy tan hábil.

“No soy la protagonista de mi novela, nunca he ‘pactado con el diablo’; no soy tan hábil”

–¿Has conocido una anomalía genética con las características de la de tu novela?

–Te diría, porque te lo mereces con esta entrevista tan sesuda, que el cromosoma Y, pero no lo voy a hacer. Hay alguna variante genética que está relacionada, en determinadas circunstancias sociales, con un significativo aumento de la propensión a la delincuencia. Hay una muy rara en el gen de la monoamino oxidasa A, que por cierto está en el cromosoma X, pero este tipo de mutaciones además de ser infrecuentes, sus efectos están modulados por el entorno social. El comportamiento humano está muy determinado por la biología y por lo tanto de los genes, pero la expresión de estos depende en gran medida de los estímulos sociales. La mutación de la novela es una mutación ficticia, pero totalmente verosímil y uno de los dilemas expuestos está precisamente ahí, en cómo maneja cada cual sus propensiones innatas. Otro es la elección entre lo moral y lo legal, pero no voy a seguir, porque me estoy poniendo densa y va a parecer que se trata de un ensayo aburridamente novelado y hay que aclarar que no, que es una novela sobre todo llena de humor. Al menos eso han dicho hasta ahora los lectores…

“La música y el lenguaje tienen mucho que ver con cómo están codificadas las instrucciones de la vida”

–Ya sé que lo planteas en broma, o eso creo, pero ¿crees que la Mafia está interesada también en la Universidad?  

–Sí, la novela es pura caricatura, pero claro que podrían tener interés. Las mafias por definición están interesadas en llevarse el dinero que no han ganado con su esfuerzo ni les corresponde allá donde sea posible, y creo yo que poco les importa el sector de procedencia.

“En la novela, es pura caricatura, pero claro que la Mafia podría estar interesada en la Universidad”

–¿Tú ibas para científica y cambiaste de rumbo drásticamente, o qué pasó?  

–Yo, realmente, no iba para científica profesional. Yo estudié biología porque me apasiona desde niña y porque me parecía que era una buena base cultural para dedicarme a otras profesiones que me atraían más como actividad diaria. De hecho, mi tesis doctoral la hice en museología, sobre la utilización de metáforas visuales en exposiciones de contenido científico. Y tampoco fue una decisión arrebatada, pues desde tercero de carrera colaboraba con el departamento de exposiciones de nuestro museo nacional de ciencias naturales.


 

José Miguel Monzón, El Gran Wyoming.

José Miguel Monzón, El Gran Wyoming.

“Hay cosas que deberías saber, cenutrio”

“Un gen fuera de la ley” fue presentado en la Fundación Diario Madrid por el Gran Wyoming, que dijo cosas como éstas:

“Así, nuestra protagonista Celia tendrá que enfrentarse a la realidad última que no es otra que la REALIDAD con mayúsculas, tener que sobrevivir intentando vivir al mismo tiempo, es decir, salir adelante de este mundo, donde las mentes analíticas lo llevan muy mal, porque es imposible ser honrado sin ser crítico, y Celia, nuestra protagonista, por su condición científica, lleva de serie esta cualidad”.

“Como dijo el sabio filósofo cuyo nombre voy a omitir, y así me apunto la cita, la felicidad se puede definir como: “Mentes complejas con gustos sencillos”. Esta frase me ha servido a mí como guía para sobrevivir en este entorno hostil, desde el punto de vista de la inteligencia, pero amigable desde el puramente animal ya que, al menos, nos protege de las inclemencias atmosféricas”.

“La trama, a mi entender, es la excusa para contarnos cómo es la vida de determinados seres en este mundo moderno. Eso sí, aprovecha la autora para sacarle el rendimiento a esos estudios a los que tanto tiempo ha dedicado, y se los restriega a los que pasábamos más tiempo en el bar que en las aulas, como queriendo decir de una manera sutil: “Hay cosas que deberías saber, cenutrio”.

“Todo está visto desde la óptica del humor, nada está descrito con intención de hacernos conscientes de las cosas, sino de lo ridículo que puede llegar a ser el “ser humano”