Las “CES” del Quijote


cristina-canovasPor Cristina Cánovas.

Bióloga y coordinadora de exposiciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)


(11 Mayo 2016) Que este año se celebra el Cuarto Centenario de la muerte de Cervantes es de sobra sabido por todos; lo que quizás pase algo más desapercibido es que de las aventuras de nuestro Caballero andante se desprende otra importante “C”: la Ciencia.

Ilustración: Gustavo Doré

Ilustración: Gustavo Doré

Y no, no es que nuestro hidalgo favorito sea un gran científico… en realidad ni grande ni pequeño, porque no es esa la cuestión. El hecho es que si volvemos a leer con otra mirada nuestra más importante obra literaria de todos los tiempos, abiertos a la captura de nuevas percepciones, nos daremos cuenta de que el Quijote contiene numerosas citas relacionadas con la Ciencia; una Ciencia que no es más que el reflejo del panorama tecnológico-científico que estaba viviendo su autor, don Miguel de Cervantes, mientras escribía su novela.

Ilustración: Gustavo Doré

Ilustración: Gustavo Doré

Ilustración: Gustavo Doré

Ilustración: Gustavo Doré

El tiempo de Cervantes es el del Renacimiento, el de la ebullición de ideas y conceptos, el de la fascinación ante nuevos continentes, el de la transición hacia la Ciencia Moderna, el de revolucionarios naturalistas, geógrafos, médicos, astrónomos y un largo etc. ajenos a la gran influencia que sus conocimientos tendrían sobre nuestro autor y, por ende, sobre las aventuras de nuestro caballero andante.

El reloj de Sancho: “... no debe de haber desde aquí al alba tres horas, porque la boca de la Bocina está encima de la cabeza, y hace la media noche en la línea del brazo izquierdo...”. Desde el hemisferio norte, según la posición de la “Bocina” (Osa Menor), se tiene una idea aproximada de la hora.

El reloj de Sancho: “… no debe de haber desde aquí al alba tres horas, porque la boca de la Bocina está encima de la cabeza, y hace la media noche en la línea del brazo izquierdo…”. Desde el hemisferio norte, según la posición de la “Bocina” (Osa Menor), se tiene una idea aproximada de la hora.

Fauna, botánica, tecnología, astronomía… todo esto y más contiene el Quijote.

“Ejércitos “de carneros, piojos que “desaparecen” cuando uno cruza la línea del Ecuador, aves-murciélago de Montesinos, azores, halcones, águilas reales o cernícalos lagartijeros empleados por la nobleza en la práctica de la cetrería, cigüeñas, grullas, hormigas y elefantes de los que “…hemos aprendido muchas cosas de importancia…”, leones, cebras y un largo etc. entre los que sobresale la figura de Rocinante, compañero fiel de aventuras.  Lejos de ser un simple listado zoológico, todos ellos no son más que el reflejo del conocimiento de la biodiversidad que se tenía en la época, en ocasiones todavía herencia de textos medievales y de zoología legendaria, y de cómo ese conocimiento cala en el autor. Y, a través de los ojos de don Quijote, que no son más que los ojos de Cervantes, vemos encinas, alcornoques, retamas… referencias botánicas típicas del paisaje mediterráneo, o no, porque ya sabemos que nuestro excéntrico protagonista, en su loca sabiduría (¿o en su sabia locura?) va fabricando escenarios literarios a la altura de su imaginación, paisajes a medida.  Y, dentro de este maravilloso caos, una pre-tecnología popular de la época en la que las fuerzas naturales son grandes protagonistas. El viento mueve gigantes y el agua teje y muele la harina, todo ello a través de molinos, estruendosos batanes y aceñas.  Y, por encima de todo, “el perpetuo descubridor de los antípodas, hacha del mundo, ojo del cielo…” de día, y la “luminaria de tres caras” de noche, bellísimas referencias astronómicas al sol y a la luna. Incluso Sancho puede leer la posición de la bocina, que no es sino la Osa Menor, para orientarse y medir el tiempo nocturno. Y todo ello gracias, en palabras del escudero, a “…la ciencia que aprendí siendo pastor”.

Entre molinos de viento don Quijote lee cuál es el panorama de la ciencia que había en época de su escritor, don Miguel de Cervantes.

Entre molinos de viento don Quijote lee cuál es el panorama de la ciencia que había en época de su escritor, don Miguel de Cervantes.

Cuatro grandes libros que “salen” de la pared recogen una parte de la fauna, el paisaje natural, la tecnología y la astronomía que contiene el Quijote.

Cuatro grandes libros que “salen” de la pared recogen una parte de la fauna, el paisaje natural, la tecnología y la astronomía que contiene el Quijote.

Si, según nuestro ingenioso hidalgo, “…la caballería andante es una ciencia […] que encierra en sí todas o las más ciencias del mundo…” Cervantes, en su novela, lo demuestra con creces.

07PORTADA-CERVANTESA través de la exposición Cervantes, Ciencia en el Quijote”, que podréis visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales hasta el 30 de Mayo, no sólo pretendemos rendir un pequeño homenaje a nuestro más grande escritor, sino también animaros a volver a leer el Quijote, esta vez sin perder de vista la ciencia que discurre por él.

Ilustración portada: Gustavo Doré

Ilustración portada: Gustavo Doré