“Los charlatanes del misterio contaminan a quienes buscan la verdad”


 

RAFAEL ALEMAÑ BERENGUER Autor de “Más allá del límite. Lo paranormal y lo sagrado”. Químico, físico e investigador colaborador de la Universidad de Alicante, y de la “Miguel Hernández” de Elche.

RAFAEL ALEMAÑ BERENGUER
Autor de “Más allá del límite. Lo paranormal y lo sagrado”. Químico, físico e investigador colaborador de la Universidad de Alicante, y de la “Miguel Hernández” de Elche.


 

Portada del libro “Más allá del límite. Lo paranormal y lo sagrado”.

Portada del libro “Más allá del límite. Lo paranormal y lo sagrado”.

–En relación a la posible visita o presencia de extraterrestres entre nosotros, nadie ha presentado una prueba irrefutable y, sin embargo, se han puesto en marcha investigaciones oficiales, en EEUU, de cierto calado (proyectos como ‘Sign’ o ‘Blue Book’). ¿Por qué?

–Las respuestas varían según la opinión de fondo que se tenga sobre el fenómeno OVNI. Quienes creen realmente que somos visitados por naves alienígenas de altísima tecnología, sostienen que estas investigaciones oficiales tan sólo intentan manipular la opinión pública para desprestigiar el fenómeno en sí –mediante toda clase de explicaciones pintorescas (gas de los pantanos, avistamiento de Venus, efectos ópticos, etc.)– y a los investigadores independientes. Por otro lado, tenemos a los autores que rechazan la hipótesis extraterrestre y consideran que los OVNIs son fruto de un cúmulo de errores y fabulaciones. A su juicio, los proyectos gubernamentales de investigación intentaban alejar del público el miedo a una posible invasión alienígena, e impedir a la vez una posible infiltración de aeronaves soviéticas –durante la “Guerra Fría”– sobre cielo estadounidense.

“Algunos testimonios cualificados vienen acompañados por registros de radar, lo que refuerza la autenticidad del fenómeno, sea cual sea su explicación”

–¿Hay algo más que testimonios, algo que sostenga verdaderamente una duda razonable?

–Hay muy pocos indicios físicos, como marcas en el terreno, que sostengan una duda razonable sobre el posible acaecimiento de un suceso inusual. Pero sí es cierto que en algunos casos se han hallado ese tipo de restos materiales. Sin embargo, por el momento el mayor peso entre los indicios disponibles lo sustentan las declaraciones de testigos cualificados (pilotos civiles o militares, astronautas, astrónomos). Algunos de estos testimonios vienen acompañados de registros de radar, lo que refuerza aún más la autenticidad del fenómeno, sea cual sea su explicación.

MONSTRUO–Alguna gente cree que hay “algo”, y que los gobiernos lo ocultan para evitar una reacción de pánico en siete mil millones de terrícolas, que, por otra parte, están informados de que un pequeño error humano podría, en cualquier momento, calcinar el mundo en que vivimos, bajo miles de explosiones nucleares, sin que eso les haga entrar en pánico…

–Sí, se trata de una comparación curiosa. Todo indica que los horrores cotidianos, por estar habituados a ellos, no nos despiertan esa reacción de pánico descontrolado que sí desata el temor a lo desconocido. Tal vez la población se ha habituado al peligro de una guerra nuclear, y por haberse acostumbrado a él, lo considera similar al riesgo de morir en un accidente de tráfico o de sufrir un atraco, es decir, una posibilidad desagradable aunque remota. Por el contrario, la hipótesis de una invasión extraterrestre suena igualmente improbable pero mucho más apocalíptica.

“Cualquier dato histórico incomprensible puede terminar asociándose con los extraterrestres, y acabamos con la misma ignorancia que al principio”

 

ovni–¿Qué hay en las pirámides de Egipto, o en las de América, que pueda hacer pensar en extraterrestres?

–Básicamente, el hecho de que aún carecemos de explicación para muchas de sus características físicas. No podemos explicar ni las técnicas constructivas ni el grado de exactitud logrado en su configuración final. En ciertos aspectos, se trata de obras ingenieriles y arquitectónicas sin parangón, que se nos antojan incoherentes con el nivel tecnológico de los pueblos a los que se atribuyen. Ese desfase cultural es el que ha llamado la atención de muchos autores hacia la explicación alienígena. Si los antiguos no pudieron construir por sí solos ciertas estructuras, sin duda hubieron de recibir ayuda foránea, esto es, de extraterrestres. El inconveniente de esta idea es que resulta demasiado fácil, y por ello se vuelve totalmente superficial e inútil. Cualquier dato histórico que nos parezca incomprensible en su contexto cultural siempre puede acabar asociándose con los extraterrestres, y acabamos con el mismo nivel de ignorancia que al principio.

–Citando el título de uno de los capítulos del libro: “¿Es posible el viaje?”

–Basándonos en lo que actualmente sabemos acerca de las leyes de la Física, la respuesta es rotundamente negativa. Y esta es una de las razones más poderosas que asisten a quienes niegan un origen extraterrestre para el fenómeno OVNI. La velocidad de la luz es un límite físico que convierte en impracticables los viajes siderales a larga distancia. La respuesta usual es que no debemos juzgar las posibilidades futuras partiendo de conocimientos actuales, porque el desarrollo de la Ciencia puede convertir en cotidiano lo que ahora nos parecen fantasías. Y ello es cierto, con una salvedad muy importante: un posible descubrimiento futuro que permitiese viajar más deprisa que la luz debería salvaguardar la coherencia de las leyes físicas que hasta ahora afirman lo contrario. Y debería asimismo explicar por qué todos los fenómenos naturales que conocemos hasta ahora –y son muchos– señalan claramente la imposibilidad de superar esa barrera.

“Hay casos de desapariciones súbitas e intrigantes, para los que se carece de toda explicación”
Piramides-Guiza

–Lo de los “triángulos de la muerte”, como el de Bermudas, ¿no existen, obedecen a aberraciones geomagnéticas… o qué?

–Un análisis exhaustivo de los llamados “triángulos de la muerte” ofrece un resultado curioso. La mayoría de los que desaparecen en esas latitudes pueden explicarse del mismo modo que sucesos similares ocurridos en otras zonas del globo. Pero, a su vez, es cierto que hay casos concretos de desaparición súbita que se dan en condiciones muy intrigantes y para los cuales se carece de toda explicación. Sea como fuere, no conocemos la manera en que una supuesta anomalía magnética en un lugar –si es que la hay– podría correlacionarse con desapariciones de este tipo.

“Sólo hay una duda razonable sobre la ‘Sábana Santa’, y la actitud de la Iglesia no facilita las cosas para aclararla”
Mayas

–¿Está definitivamente establecido que la llamada “Sábana Santa” es falsa?

–Definitivo es el hecho de que son correctos los análisis por el método del carbono 14 realizados sobre ciertas muestras de la Sábana Santa. No obstante –como se explica en el libro– la duda razonable que existe hoy día es si las muestras de tela analizadas se tomaron de los lugares correctos en los que no hubiese remiendos de telas más recientes, cuya presencia allí pudiese alterar los resultados de una datación con radioisótopos. Es una cuestión controvertida y de la máxima importancia, para aclarar la cual la actitud de la Iglesia no facilita las cosas.

sabana-santa–De todas las parcelas parapsicológicas (telepatía, psicocinesis, percepción extrasensorial, curación psíquica…) ¿cuál estaría más cerca de un fundamento real?

–Ninguna de ellas, tal como se nos presentan actualmente, encaja en el cuerpo de conocimientos que sobre el mundo natural hemos ido construyendo a lo largo de la historia de la humanidad. Para conseguir esa adaptación, probablemente se necesitaría un reajuste mayor que el necesario para asimilar velocidades superiores a la de la luz. Esa es la raíz última del problema de los fenómenos parapsicológicos a la luz de la Ciencia.

“La posibilidad de alguna pervivencia post mortem ha sido una de las inquietudes más profundas y arraigadas del género humano”
PIRA-CAMELLO

–“La cuestión sobrenatural”, se titula otro capítulo. ¿Sabemos algo nuevo?

–Lamentable es decir que no. La posibilidad de algún tipo de pervivencia post-mortem ha sido una de las inquietudes más profundas y arraigadas del género humano, Se trata de un temor comprensible ya que el miedo a la muerte –o el instinto de supervivencia, si se quiere– es una de las pulsiones básicas de todo ser vivo. Por desgracia, a fecha de hoy no contamos más que con testimonios subjetivos, indicios muy fragmentarios e inconexos y una inmensa cantidad de supercherías sobre esta cuestión trascendental.

“Queremos creer en sucesos extraordinarios que quiebren la monotonía de nuestras rutinarias vidas”
SPECTRUM

–Sin prejuzgar nada, pero… ¿estamos dispuestos a creer cualquier cosa, siempre que rompa con los prosaicos cimientos de lo establecido?

–Por supuesto que sí. Es mucho más excitante para la imaginación creer en sucesos extraordinarios e inusitados que quiebren la monotonía de nuestras rutinarias vidas. Pensar que ahí afuera existe un mundo repleto de maravillas siempre dispuestas para nuestra perplejidad nos sacude el sopor de la existencia cotidiana. Además, abusando del ejemplo de Galileo, la heterodoxia se ha convertido para muchos en un sello de distinción intelectual por sí misma. Sin embargo, se olvida con demasiada frecuencia que quienes –como Galileo– desafían con éxito la ortodoxia imperante lo hacen pertrechados de un bagaje cultural y un rigor intelectual del que carecen los actuales vendedores de prodigios. Son estos charlatanes los que han convertido tales misterios en un suculento negocio, contaminando con sus malas prácticas a quienes, equivocados o no, buscan la verdad entre tanta superchería.