Vidocq, en los orígenes de la Policía


El 11 de Mayo de 1857 murió el auténtico creador de la Sûreté, la legendaria policía francesa, modelo de todas las europeas. El creador de la primera policía moderna de Europa era un astuto bribón que había practicado el bandidaje solo y en grupo, y que había complido una condena de ocho años en galeras. Pero así los quería por entonces el ministerio público para un oficio, el de policía, que ninguna persona normalmente constituída queria desempeñar. Además, desde la óptica oficial, ¿quién mejor preparado que un malhechor para perseguir a los malhechores? Por aquel mismo tiempo, la Justicia española sobornó a un bandido, José María el Tempranillo, para que hiciera lo mismo con las partidas de bandoleros de Sierra Morena.

Pero no nos desviemos: el francés se llamaba Vidocq, Eugène-François Vidocq, y sus primeros pasos al lado bueno de la ley fueron como confidente. En vista de sus innegables éxitos para lo que se le había encomendado, el ministro correspondiente le nombró responsable de la todavía hoy célebre Sûreté Nationale, el cuerpo de Policía francesa, que había tenido una vida raquítica hasta entonces, y que, con él, se desarrolló hasta la leyenda.

Vidocq, inteligente, ágil y audaz, no conocía escrúpulos ni límites en el desempeño de su misión, cruzando constantemente de un lado a otro de la ley: muchos de los robos y delitos brillantemente esclarecidos por él, habían sido detalladamente organizados… por él. Una vez descubierto, se vio obligado a dejar la Policía y fundar una agencia privada de detectives, en la que empleó los mismos métodos que en las instancias oficiales, con resultados parecidos: los propios policías que él mismo había dirigido terminaron arrestándole bajo varias acusaciones, lo que marcó el inicio de su declive total.

Recurrir a los malos para perseguir a los más malos parece ser una constante que se renueva periódicamente en todas partes.

El primer gran detective de la novela policial europea se basó en la figura de Vidocq, al que se parece hasta en el nombre: el inspector Lecocq, creado por el escritor francés Emile Gaboriau en su novela “L`affaire Lerouge”, publicada en 1863, veintitantos años antes de que apareciera en escena Sherlock Holmes, detective privado. (Ad)