“Muchas eléctricas limpian su imagen con mentiras contra las renovables, las fotovoltaicas en particular”


FÉLIX GARCÍA ROSILLO
Investigador del laboratorio de Energía Solar Fotovoltaica y responsable del área de Iluminación del mismo, en el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas).

Félix García Rosillo ante una esfera integradora abierta y preparada para la medida de flujo luminoso.

Félix García Rosillo ante una esfera integradora abierta y preparada para la medida de flujo luminoso.

Adelantos –Entonces, la lámpara incandescente, la vieja Edison, ¿está del todo muerta? Porque sigue comprándose…

Félix García Rosillo  –En 2009, se completó la prohibición de fabricar lámparas incandescentes en la UE. En teoría, sólo es posible seguir vendiendo los productos que queden en el almacén. Es evidente que desde 2009 ya deberían haberse vendido todas esas bombillas, a no ser que haya almacenes enormes o que se importen de países que aún las fabriquen. Es muy difícil que exista una labor de policía o inspección suficiente sobre estos productos y que se extienda a todos los comercios, especialmente pensando en la cantidad de comercios que se sitúan en el sector de bajo coste.

“Incandescentes y halógenas consumen cinco veces más que fluorescentes y LEDs”

–El viejo tubo fluorescente ¿sigue siendo competitivo? ¿En qué?

–Existen fluorescentes, especialmente tubulares que aún pueden ser competitivos frente a los nuevos LEDs tubulares. La consulta de un catálogo de las marcas más conocidas de lámparas sorprende al comprobar las mejoras en cuanto a tiempo de vida y eficacia luminosa (Lumenes/watio) y que las hace muy competitivas frente a los LEDs. En el caso de las fluorescentes compactas (las conocidas popularmente como lámparas ahorradoras de energía y que sustituyen muy bien a las incandescentes “de rosca”) están emparejadas, pero ya algo por debajo de las prestaciones de los LEDs equivalentes, y su permanencia en el mercado creo que sólo se podrá mantener a base de rebajar el precio (que entiendo que es la estrategia aplicada hasta este momento) o mejorar sus prestaciones.

–Ya antes nos conminaron desde el Gobierno a comprar lámparas “ahorradoras de energía”, y luego se ha dicho que no sólo contribuían a los gases de efecto invernadero, desde su fabricación, sino que, además, contenían mercurio…

–Simplificando, cualquier producto tiene tres fuentes de contaminación durante su ciclo de vida: durante su fabricación, durante su uso y durante su desecho y/o reciclado. La lámparas incandescentes y halógenas, que entiendo que son el término de comparación para las ahorradoras de energía (sean fluorescentes o LEDs), pueden mostrar menores impactos durante su fabricación y desecho, pero en cambio durante su uso muestran un impacto enorme, debido a su alto consumo de energía, mayor que digamos cinco veces el consumo de la fluorescente o LED equivalente.

“Como la energía nuclear se usa para producir electricidad, el alto consumo de las lámparas contribuye a producir residuos nucleares”

El consumo de electricidad por parte de cualquier tipo de lámpara es tremendamente impactante, en la medida en que, para generar la electricidad precisa, aunque sea parcialmente, de la quema de combustibles fósiles (otras fuentes pueden ser la hidráulica, nuclear, renovables…) que genera mercurio, gases de efecto invernadero etc.

Otro ejemplo es el uso de la energía nuclear para producir electricidad y que entra en el mix eléctrico, generando residuos nucleares que son imputables a las lámparas en la medida en que consumen electricidad. Puesto que incandescentes y halógenas consumen al menos cinco veces más electricidad que fluorescentes y LEDs, en números gordos se puede decir que durante la fase de operación tienen asociada una emisión de contaminantes en general (mercurio, residuos nucleares etc) y de gases de efecto invernadero en particular, cinco veces mayor. Además sus tiempos de vida son, en números gordos hasta 10 veces menor que los de fluorescentes y LEDs y por tanto hay que fabricar 10 incandescentes o halógenas para comparar con el tiempo de vida de una Fluorescente o LED.

“Si se rompe un fluorescente en casa (contienen mercurio) hay que empezar por ventilar la habitación durante 15 minutos”

En conclusión, cualquier balance de emisiones y costes de iluminación ha de incluir todo el ciclo de vida de la lámpara y el resultado de los estudios efectuados es que incandescentes y halógenas pierden por goleada, son mucho más contaminantes que Fluorescentes y LEDs a todos los efectos y en particular a los que hacía referencia en su pregunta, mercurio y gases de efecto invernadero. Es curioso cómo la mitología popular ha concluido justo lo contrario de lo que muestran los estudios serios. En el caso de las fluorescentes, que tienen cierto contenido de mercurio en el interior de la ampolla de vidrio, en caso de rotura, hay que procurar ventilar la habitación durante al menos 15 minutos, no respirar lo polvos desprendidos y recoger los residuos con papel de cocina o higiénico, llevando tanto los restos de lámpara como de papel con que hemos limpiado al punto limpio o de recogida de fluorescentes. Pero repito, la emisión de Mercurio debido al consumo de electricidad y asociadas a las incandescentes y halógenas son mayores que en otras fuentes de luz.

–Ahora se prohíben las halógenas. ¿Qué más tenían de malo?

–Nada malo, al contrario son incandescentes mejoradas en cuanto a eficacia luminosa, tiempo de vida y, parcialmente, calidad de luz. Sin embargo su eficiencia luminosa es mucho menor que las tecnologías alternativas, es decir Fluorescentes y LEDs. Y, por tanto, emiten más contaminantes y cuestan más dinero en la fase de uso.

“El LED es lo contrario de un panel solar, el cual recibe luz y produce electricidad”

–Aparte del bajo consumo, ¿cúal es, en esencia, la diferencia entre la luz LED y las otras?

–La diferencia es total en lo tecnológico. Podemos decir que un LED es lo contrario de un panel solar: este último recibe luz y genera electricidad, mientras el LED recibe electricidad y genera luz.

En lo que se refiere al resto de características, esencialmente son equiparables o mejoran las de la mayoría de las lámparas fluorescentes, excepto, de momento, el precio. En cuanto a incandescentes y halógenas, como ya he comentado no hay comparación posible. Las únicas ventajas de halógenas e incandescentes son su bajo precio y su calidad de luz, equiparable a la de la luz solar. Sin embargo hay que recalcar que tanto fluorescentes como halógenas tienen gamas de luz que en la mayoría de las ocasiones desconoce el usuario final y que podrían muy bien satisfacer sus necesidades. Y que el bajo precio de incandescentes y halógenas es sólo durante la adquisición porque considerando su ciclo vital, el usuario que continúe usando incandescentes y halógenas va a perder dinero (y contaminar más).

–Se ha dicho que las LED se estropean con las altas temperaturas, que las frecuencias azules perjudican la vista, que las blancas producen más contaminación lumínica…, que llevan plomo, arsénico y otras sustancias nocivas…

–Hay toda una mitología respecto a la iluminación. Como cualquier mitología, se suele basar en algunos acontecimientos más o menos reales trufados de la inventiva de los sucesivos agentes transmisores de la información. Por ejemplo, todo el mundo recordará la leyenda urbana de que los fluorescentes no había que encenderlos ni apagarlos porque el consumo se dispara. Esto, sin ser del todo falso (pues un fluorescente puede consumir, digamos, unas tres veces más potencia durante el encendido) no es significativo porque esto ocurre durante los aproximadamente 0.5 s que dura el encendido. Es decir, no tiene ninguna importancia para una lámpara que va a estar funcionando más de 3×0.5 s=1.5 s. Lo que sí que es cierto es que encender y apagar frecuentemente un fluorescente puede reducir su tiempo de vida. Es decir: verdades parciales se convirtieron en una mezcla extraña que incluye varios elementos no relacionados. Una afirmación parcialmente cierta lleva a un resultado que es parcialmente cierto, pero no por las razones aducidas.

En el caso de los LEDs, habría que ver qué significa que “se estropean a altas temperaturas”. Efectivamente, hay que tener cuidado del efecto de encerrar un LED en una luminaria donde la temperatura se eleve en exceso, pero de ahí a la afirmación ambigua de “se estropean con las altas temperaturas”, pues pasamos del conocimiento al mito. ¿Hay “altas temperaturas” (signifique esto lo que quiera significar) en un entorno doméstico?. Probablemente, no. Lo usual es que los LEDs actuales incorporen disipadores de calor pasivos, esas superficies ralladas que se observan el cuerpo de algunos LEDs que permiten disipar el calor de modo más eficiente.

“Las frecuencias azules de la luz LED son, probablemente, perjudiciales; la sociedad industrial no ha aplicado ahí en absoluto el principio de precaución”

Respecto a la cuestión de los azules, efectivamente sí que es un aspecto no resuelto en el caso de las lámparas LED: Su espectro luminoso (su luz) muestra un pico más o menos acentuado a 450 nm. Este pico tiene probablemente efectos negativos como la perturbación de los ciclos circadianos de animales (incluido, por supuesto, el animal humano) o al menos este es un objeto de intenso estudio. Hay que señalar que la perturbación de los ciclos circadianos puede estar asociada con la no inhibición del desarrollo de ciertos tipos de cáncer. En este aspecto, como en tantos otros de nuestra sociedad industrial, no se ha aplicado en absoluto el principio de precaución.

Laboratorio de iluminación. Se puede apreciar la esfera integradora (es la gran bola azul), para medida del flujo luminoso, vatímetro digital (el aparato blanco con pantalla azul), y espectrómetro (el aparato blanco con perfil triangular). En la pantalla del ordenador portátil se puede ver un espectro de lámpara fluorescente.

Laboratorio de iluminación. Se puede apreciar la esfera integradora (es la gran bola azul), para medida del flujo luminoso, vatímetro digital (el aparato blanco con pantalla azul), y espectrómetro (el aparato blanco con perfil triangular). En la pantalla del ordenador portátil se puede ver un espectro de lámpara fluorescente.

Distribución espectral de los seis LED´S de la fotografía anterior. A destacar el pico cercano a 450 nm, posible responsable de alteraciones biológicas.

Distribución espectral de los seis LED’S de la fotografía inferior. A destacar el pico cercano a 450 nm, posible responsable de alteraciones biológicas.

Temperaturas de color de las seis lámparas LED´s anteriores: De arriba abajo y de izquierda a derecha, colores fríos corresponden a temperaturas de color altas y a la inversa.

Temperaturas de color de las seis lámparas LED’s: De arriba abajo y de izquierda a derecha, los  colores fríos corresponden a temperaturas de color altas y a la inversa.

“La contribución los LEDs a la contaminación lumínica es preocupante”

La cuestión de perjudicar la vista no la conozco en detalle, aunque creo recordar que hay un cierto efecto de fatiga visual y de degradación acelerada de ciertas células implicadas en el proceso de visión. Y es completamente cierto que la contribución de los LEDs a la contaminación lumínica es preocupante, debido en parte a ese pico en 450 nm que se caracteriza por su capacidad para generar contaminación lumínica a mayores distancias y en longitudes de onda especialmente perjudiciales para la observación del cielo.

“Los ayuntamientos han comprado con entusiasmo la iluminación nocturna mediante LEDs sin mucho espíritu crítico”

Además, se da un efecto notablemente perverso: el hecho de que sea a día de hoy una tecnología económicamente accesible y eficiente ocasiona un sobredimensionado del flujo luminoso nocturno. Como es muy eficiente, en vez de mantenerte al mismo nivel de iluminación que con tecnologías anteriores se tiende a instalar más lámparas o más flujo luminoso. Aunque parezca paradójico sería preferible reducir el nivel de iluminación en nuestras ciudades y que la luz emitida no fuera “tan buena” como la de los LEDs. Es decir las “feas” luces amarillentas que apenas nos permiten distinguir colores son más apropiadas para su uso nocturno. Realmente por la noche uno necesita no chocarse con los obstáculos y saber por dónde va, pero no es necesario que veamos los colores perfectamente. Además nos lo agradecería nuestra calidad de sueño y la de los animales. Sin embargo basta darse una vuelta por nuestras ciudades para ver que los ayuntamientos han comprado con entusiasmo la idea de la mejora de la iluminación nocturna mediante LEDs, sin mucho espíritu crítico.

“En EEUU, la industria LED difunde la idea de que la luz blanca o azulada estimula la actividad y beneficia a las empresas”

Otra crítica que no me resisto a hacer es el exceso de iluminación nocturna que se da en nuestro país: Basta darse un paseo por la mayoría de los países europeos, tanto en grandes como en pequeñas ciudades o pueblos. A pesar de la crisis, nos seguimos comportando como nuevos ricos, creyendo a pies juntillas que más es mejor.

En los EEUU, la industria de iluminación trabaja fuertemente y difunde como bondad de los LEDs la capacidad de ciertos tipos de color para generar una actividad mayor o menor. Por ejemplo se habla sin rubor de cómo un color frío (un LEDs blanco, blanco azulado etc) estimula la actividad y los beneficios que esto puede generar a las empresas. A mí como buen mediterráneo me horroriza este concepto. Exagerando un poco (pero no tanto) me pregunto si nuestra sociedad admitiría de buen grado y a estas alturas que se nos propusiera inhalar un poquito (solo un poquito) de cocaína antes de entrar a trabajar.

“Al principio, se prometían 100.000 horas de vida para las lámparas LED; ahora, 25.000. ¿Es que por entonces  el producto era mejor? Lo dudo”

Otra cuestión interesante que no se ha mencionado en su pregunta es que cuando surgieron los primeros LEDs en formatos más o menos estándares (tipo lámpara incandescente o fluorescente ahorradora de energía) se prometían sin rubor tiempos de vida de 100.000 horas o más. En aquellos tiempos, el precio de una lámpara LED fácilmente multiplicaba por cuatro o cinco el precio actual de un modelo equivalente. Cualquiera que lea un catálogo actual va a encontrar que en la mayoría de los caso se habla de unas 25.000 h de tiempo de vida. ¿Quiere decir esto que en aquellos tiempos los productos eran mejores?. Lo dudo; así que cada cual saque su conclusión.              

–Cada vez que se sustituye, por ley, un tipo de lámpara por otro, el siguiente siempre es más caro…

–Y la tecnología es más refinada. Por contar una fábula: Cuando el hombre primitivo iba a cazar un mamut, al principio iba a cazar con sus piedras talladas que compraba al artesano a cambio de cuatro conchas de mar. Este modelo de caza requería aproximarse mucho al mamut, y cazar un ejemplar costaba cinco días y tres cazadores muertos. Luego, el artesano inventó la lanza con la punta endurecida al fuego, que ya te costaba sus buenas veinte conchas marinas. Pero claro, cazabas el mamut en dos días y sólo se te moría un cazador, porque tirabas la lanza desde mayor distancia que las piedras. Finalmente, se inventaron los arcos y las flechas, que te costaban cien conchas marinas pero cazabas un mamut en una mañana, volvías puntual a comer a la cueva y casi nunca se te moría un cazador.

“Un efecto negativo de la luz LED es el incremento del consumo, precisamente por la ilusión de ahorro; las compañías eléctricas no ignoran éso”

La moraleja de esta fábula es que los avances tecnológicos pueden ser más caros que la tecnología anterior, pero una tecnología bien orientada te va a suponer un ahorro en todo el ciclo de vida de la lámpara y me refiero a un ahorro tanto de emisiones contaminantes como de dinero.

Hay otra moraleja mucho más siniestra: Los mamuts se extinguieron y se cree que la acción humana tuvo un gran papel en esa extinción. He comentado más arriba los posibles efectos negativos de las lámparas LEDs que en resumen serían la perturbación de los ciclos circadianos, la contaminación lumínica y el efecto rebote que supone el incrementar el consumo energético a causa de la ilusión de ahorro que genera el uso de tecnologías más eficientes.

“La ciencia y tecnología sin conciencia nos están llevando al desastre con gran y creciente comodidad”

El uso correcto de las tecnologías es algo que afecta a la humanidad como conjunto y yo me temo que esencialmente es una causa perdida. No se discute suficientemente y antes de su implantación el efecto negativo que pueda tener una tecnología y suele ocurrir que cuando ese efecto se ha tomado en serio ya es demasiado tarde, o ya ha llegado otro sustituto tecnológico con sus propios problemas y que será desplazado siguiendo un patrón similar. En mi opinión, la percepción que tenemos de que lo que llamamos avances tecnológicos son siempre positivos es una falacia que va incluida en la propia palabra “avance”. En mi opinión, la ciencia y tecnología sin conciencia nos va a llevar y de hecho nos están llevando al desastre, eso sí y de momento con gran y creciente comodidad.

–¿Está ya previsto en algún sitio lo que sustituirá al LED, cuando sea?

–Por lo que yo sé, se plantean tecnologías que realmente son hermanas o primas hermanas de los actuales LEDs que permitirían una gran flexibilidad en cuanto a formas o superficies que pueden convertirse en luminosas mediante un recubrimiento. Actualmente los catálogos de LEDs demuestran el esfuerzo que han realizado los fabricantes por crear productos que sustituyan a todos los formatos de anteriores tecnologías.

“Las eléctricas cuentan con la connivencia de poderes públicos y cierta prensa, pagada mediante campañas publicitarias”.

–¿Y las compañías eléctricas ven con buenos ojos todos estos cambios que desembocan en que ellas facturarán menos electricidad? ¿O no es así?

–No creo que en general haya una posición común de las compañías eléctricas al respecto. Sin embargo, en mi opinión, la mayoría de las compañías eléctricas muestran un comportamiento de cara al público (lo llaman responsabilidad social corporativa) participando en campañas apenas significativas de eficiencia energética tendentes a limpiar su imagen. Pero, de cara a sus intereses económicos, muestran otro comportamiento. Como ejemplo, hay que mencionar las campañas de mentiras contra las energías renovables en general y contra la energía solar fotovoltaica en particular, especialmente durante los últimos años, coincidiendo con la bajada de precio del kWh fotovoltaico. Campaña en connivencia con la mayoría de los poderes públicos del ramo y bien pagadas a cierta prensa con las correspondientes servidumbres asociadas al pago de campañas publicitarias. Por lo demás, no creo que las compañías eléctricas ignoren el efecto rebote que mencionaba más arriba y que supone que un incremento de eficiencia puede ser acompañado de un incremento del consumo. La banca siempre gana.

“El usuario puede conseguir que su propia red eléctrica se alimente de energías limpias, aunque ahora consuma energía sucia”.

Hay que recordar al usuario que existen empresas que comercializan exclusivamente energías renovables. Aunque el usuario esté conectado a una red eléctrica cuya electricidad provenga por ejemplo de centrales nucleares, si este usuario paga a una compañía que sólo genera electricidad mediante energías renovables, aunque sea en otra red eléctrica, propiciaría que esta compañía pueda crecer y generar más energías renovables a menor precio, y así competir con las empresas eléctricas que basan su producción en energías sucias. En un futuro ideal, este usuario quizás haya conseguido que su propia red eléctrica se alimente de energías limpias aunque ahora consuma energía sucia.

–¿En qué hay que fijarse al comprar una lámpara del tipo que sea, para saber que hemos elegido bien?

–Hay dos cuestiones a distinguir: en primer lugar, la selección en base a las características que figuran en los envases suministrados por el fabricante o distribuidor, y, en segundo lugar, la fiabilidad que merezcan esas características declaradas. La primera cuestión se puede gestionar con algo de “cultura de iluminación”, la segunda cuestión es difícilmente abordable. Pasemos a la primera, características técnicas que hay que tener en cuenta:

• Cantidad de luz necesaria (lúmenes o luxes)

• La eficiencia (en lúmenes/watio)

• Direccionalidad

• Color

• Reproducción de color

• El uso adecuado (habitación, actividad…)

• El tiempo de vida

• No ahorréis dinero reduciendo la calidad

“No hay garantías: yo he medido LEDs, en la gama alta de precios, que daban menos luz de lo que constaba en el embalaje”

La segunda cuestión: El problema es que, por mucho que te fijes, nunca tienes la seguridad de que el producto cumple con lo que promete. Este mismo problema se dio con las fluorescentes compactas (ahorradoras de energía) especialmente en relación a los productos de bajo coste. Pero ni siquiera el precio de un producto te garantiza su calidad. Yo he tenido la oportunidad de medir LEDs en la gama alta de precios, que suministraban mucha menos luz de la que constaba en el embalaje. Yo puedo llevarme un led que compro a mi laboratorio y ver si algunas de las características que prometen son ciertas, pero evidentemente el usuario normal no puede hacer esto. Y yo sólo lo puedo hacer de vez en cuando.

“Mi consejo: buscar comparativas realizadas por asociaciones de consumidores”

Mis consejos: Buscar comparativas que hayan sido realizadas por asociaciones de consumidores u otras entidades y adquirir los productos seleccionados atendiendo, cuando sea posible, a la relación calidad/precio. Comprar marcas de reconocido prestigio y/o en comercios que garanticen la posibilidad de reclamar y por supuesto conservar los justificantes de compra.

–¿En qué casos ahorramos dejando la luz encendida?

–Con las fluorescentes, habría que tener en cuenta si se va a volver pronto a la habitación o no. No hay una regla general para todos los fluorescentes porque, dependiendo de sus características específicas, se reducen o aumentan la emisiones de gases de invernadero, de mercurio y el coste económico por mencionar solo algunas cuestiones. Lo ideal es instalar las fluorescentes en lugares donde vayan a permanecer encendidas durante mucho tiempo. Al salir de la habitación, no es recomendable apagarla si se va a volver a encender antes de transcurridos cinco minutos, incluso el tiempo óptimo de apagado es de al menos, tres cuartos de hora. Pero esto es una regla gorda.

“El “impuesto al Sol” fue una maniobra perversa para desalentar al usuario”

–Todo sería más barato con energía solar fotovoltaica, ¿o no?

–Depende del precio estimado del kilowatio/hora fotovoltaico. En la actualidad, se considera que éste ha alcanzado un precio similar al del kilowatio/hora de la red eléctrica, con tendencia a bajar. De aquí se derivó precisamente el polémico impuesto al Sol. Una maniobra perversa que ha incluido la ambigüedad de la ley con el objeto de desalentar al usuario. Además, ocurre como con la compra de las bombillas: tienes que realizar una inversión inicial que recuperarás a lo largo del tiempo.

Huerta solar cerca de Daimiel.

Huerta solar cerca de Daimiel.

Lámpara con luz de tono frío y lámpara con luz de tono cálido.

luz-calida

Lámpara con luz de tono frío (arriba) y lámpara con luz de tono cálido.

Relación entre las emisiones de CO2 debidas a la fabricación y el consumo de energía de una lámpara fluorescente compacta de balasto integrado fabricada en dos lugares distintos y utilizada en España. La gráfica se presenta en función de los minutos que la lámpara pasa encendida (a). Si la lámpara hubiera sido fabricada o hecha funcionar en otros lugares, los resultados hubieran sido distintos, debidos a las diferencias del mix eléctrico.

Relación entre las emisiones de CO2 debidas a la fabricación y el consumo de energía de una lámpara fluorescente compacta de balasto integrado fabricada en dos lugares distintos y utilizada en España. La gráfica se presenta en función de los minutos que la lámpara pasa encendida (a). Si la lámpara hubiera sido fabricada o hecha funcionar en otros lugares, los resultados hubieran sido distintos, debidos a las diferencias del mix eléctrico.

Seis LED´s con casquillo E27 (el más común en viviendas) pensados para sustituir a lámparas incandescentes o fluorescentes compactas con balasto integrado (las conocidas como lámparas ahorradoras de energía).

Foto portada: Seis LED´s con casquillo E27 (el más común en viviendas) pensados para sustituir a lámparas incandescentes o fluorescentes compactas con balasto integrado (las conocidas como lámparas ahorradoras de energía).