“Nuestro patrimonio de datos climáticos no está disponible para apoyar el conocimiento y la toma de decisiones”

 


 Si no hubiera tantos datos apuntando en la misma dirección, estaríamos justificados en la expectante inacción general sobre un tema que, con harta y sutil frecuencia, nos es presentado como algo que, simplemente, ocupa un lugar entre otras cosas opinables de este mundo. Pero el Cambio Climático… ¿Cómo no volver la vista de vez en cuando al lugar al que podríamos estar yendo, todos juntos? Queremos aportar aquí testimonios cualificados, materiales que proyecten luz sobre algunos puntos de ese mapa, en busca de evidencias. Muchas de ellas las investigan nuestros científicos, y a ellos y ellas nos hemos dirigido.

MANOLA BRUNET. Directora del Centro en Cambio Climático y profesora del dpto. de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili, Tarragona.

MANOLA BRUNET. Directora del Centro en Cambio Climático y profesora del dpto. de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili, Tarragona.

Adelantos –¿Qué volumen de datos y registros climáticos mundiales no están todavía digitalizados, y por qué?

Manola Brunet –La observación meteorológica se ha llevado meticulosamente a cabo desde que se inventaron y empezaron a utilizar los instrumentos meteorológicos, primero en Europa y luego en otras partes del mundo, hasta que a mediados del s. XIX se generalizó su uso y se inició la vigilancia regular de la atmósfera por parte de los Servicios Meteorológicos Nacionales (SMN) y otros organismos en la mayor parte de regiones habitadas del planeta. Miles de millones de observaciones meteorológicas tomadas a la escala horaria, diaria y mensual se han acumulado desde entonces, los cuales constituyen una valiosa herencia que encierra las claves para entender el comportamiento normal y extremo de nuestra atmósfera y de los mecanismos y factores que fuerzan la variabilidad atmosférica y climática.

No obstante, la mayor parte de esta valiosa información climática no está disponible en formato digital que permita su uso en estudios que analizan la variabilidad climática y sus patrones y anomalías, que nos explican la sucesión de años y periodos cálidos o fríos y secos o húmedos, así como en los estudios de la detección y atribución de causas del cambio climático y de predicción y proyección climática.

“Escasos o nulos recursos económicos se destinan a la recuperación del patrimonio histórico de datos, por su escasa visibilidad política”

En la actualidad y pese a los esfuerzos hechos por los SMNs y otras iniciativas y proyectos en la recuperación de datos históricos, nuestro patrimonio de datos climáticos se encuentra todavía lejos de estar disponible y utilizable para apoyar nuestro conocimiento climático y la toma de decisiones para adaptar mejor la sociedad y nuestros territorios a los impactos de la variabilidad y del cambio climático. La mayor parte de las observaciones meteorológicas se hallan todavía en formatos no utilizables por los actuales medios informáticos (i.e. papel, micro- fichas, imágenes), especialmente las observaciones tomadas a las más finas escalas temporales: diaria y horaria), por lo que se requiere su digitalización previa y asegurar que tanto las observaciones individuales como las series temporales que de ellas se derivan estén exentas de sesgos no-sistemáticos y sistemáticos que comprometan la veracidad de todas y cada una de las medidas y aseguren que las variaciones que las series temporales presentan responden exclusivamente a los forzamientos y vaguerias que el tiempo y el clima imponen a partir de la aplicación de pruebas para el control de calidad de las observaciones individuales y de homogeneización de las series temporales derivadas.

“Sólo una fracción del registro instrumental histórico del clima se encuentra disponible y accesible para estudios climáticos”

Diferentes hechos nos explican que tan solo una fracción del registro instrumental del clima a escala global se encuentra disponible y accesible para su uso en los estudios climáticos. En primer lugar, la propia funcionalidad principal de los SMN, la predicción meteorológica, ha jugado en contra de la necesidad de preservar y desarrollar de calidad los registros históricos del clima, necesidad que se ha puesto de manifiesto una vez que la sociedad y los propios SMNs han sido conscientes del forzamiento humano del clima y, con ello, el interés por detectar y predecir mejor el cambio climático que sólo puede verificarse con el rescate y desarrollo de calidad de las observaciones históricas del clima. Este hecho ha determinado que en la mayoría de los SMN se haya dedicado escasos recursos humanos y técnicos para preservar y recuperar su pasado histórico, lo cual es especialmente preocupante para las observaciones climáticas históricas de países en vías de desarrollo con SMNs con escasos recursos, aunque no únicamente, ya que en otros países con mejores recursos y situaciones socio-económicas, la escasez de los recursos humanos y técnicos requeridos para gestionar adecuadamente los datos climáticos también explican su reducida disponibilidad. Además, escasos, si no nulos, recursos económicos se están destinando a la escala internacional, regional y nacional para recuperar el patrimonio histórico de datos, ya que la mayor parte de las agencias de financiación son reluctantes a apoyar una actividad, el rescate de datos, de escasa visibilidad política, pero de ingente importancia sí queremos conocer mejor los mecanismos de la variabilidad climática y predecir y proyectar mejor el cambio climático a las distintas escalas espaciales, desde la global a la local.

–Usted habla en este mes de Junio, ante la Organización Meteorológica Mundial, sobre rescate de datos en el Mediterráneo. ¿Qué datos hay que rescatar?

–La cuenca Mediterránea es uno de los claros ejemplos de región del mundo en el que potencial de observaciones climáticas es tremendamente alta dado el pronto uso de instrumentos meteorológicos para observar y vigilar su atmósfera, pero en la que sólo una pequeña fracción de las mismas se hallan disponibles para su uso. Esta situación es especialmente notable en los países del sur del Mediterráneo, de la región balcánica y del Medio Oriente, pese a que el registro instrumental sobre el resto de subregiones mediterráneas del oeste, centro y norte también se hallan lejos de haber recuperado su historia observacional, especialmente a las escalas temporales diaria y horaria, que son las requeridas para posibilitar el estudio de los acontecimientos climáticos extremos y los mecanismos que los causan.

“Únicamente recuperando las observaciones históricas del clima mediterráneo podremos conocer los escenarios futuros del cambio climático”

Ello es especialmente problemático en un ámbito geográfico que es considerado como uno de los “puntos calientes” (hot-spot) del cambio climático global, en los que ya de por sí a los frágiles y vulnerables socio-ecosistemas mediterráneos se añade el impacto que la variabilidad y el cambio climático están determinando sobre los problemas existentes de erosión y salinidad de suelos, degradación de tierras, perdida de biodiversidad, escasez de agua y desertización, ya que el incremento en la frecuencia e intensidad de condiciones cálidas y secas fuerzan la expansión hacia el norte de las áreas proclives a la desertización. Estos cambios ponen mayores riesgos al suministro de agua, la salud humana o a la producción alimentaria y tienen el potencial para perturbar las economías nacionales de los países en toda la región. Sólo tras la recuperación y desarrollo de calidad de las observaciones históricas del clima mediterráneo se podrá mejorar el conocimiento de los factores que modulan la variabilidad climática y estimar más robustamente los escenarios del cambio climático del futuro inmediato, con la finalidad de preparar y adaptar mejor a las sociedades mediterráneas ante los riesgos e impactos más negativos de la variabilidad y del cambio climático.