“Para el motor de búsqueda sería fácil, pero, en sexo, no hay una clara línea roja en la Red”


ENTREVISTA:  Francisco Canals,  periodista especializado en internet. Autor de “El libro rojo del cibercrimen”

ciber-sex–¿Qué encuentra y cómo el internauta en las páginas de entrada libre y gratuita?

–Se podría afirmar que Internet es una gran industria del sexo: en la red existen centenares de millones de sitios web dedicados al erotismo y la pornografía. En estos 30 años de Internet, tan sólo hay una cosa que no ha cambiado, y esa es, sin duda, el sexo. Palabras clave como “sex” o “sexo” siguen siendo las más buscadas, consumidas y demandadas en los motores de búsqueda de todo el mundo.

–¿Cuál y cómo es el beneficio económico que obtienen sus titulares?

–Existen muchas maneras de obtener un beneficio, entre ellas la publicidad y los pagos por clic, debido al gran volumen de visitantes que reciben estas páginas. También hay sitios web que ganan dinero con las suscripciones, o incluso la venta de contenidos.

–¿Dónde está la línea divisoria entre lo legal y lo ilegal?

La ilegalidad siempre es tenue en Internet, en el sentido de que existe una transnacionalidad: lo que es ilegal aquí puede ser legal en otro sitio; muchos sitios web se aprovechan de que la policía pierde jurisdicción fuera de sus fronteras nacionales. También existen paraísos cibernéticos, término que se utiliza en el mundo del cibercrimen  para referirse a países donde la prostitución infantil u otros delitos no están regulados. Muchos sitios web se alojan en servidores de estos países, burlando así el control policial de los países occidentales.

–¿De qué medios dispone el internauta para diferenciar a primera vista y claramente una cosa de la otra?

–No hay una garantía única para no ser engañado en Internet, pero si hablamos del terreno sexual y emocional hay que ir con cuidado con las “vampiresas electrónicas”, término que utilizamos en el argot de la moderna ciberdelincuencia para referirnos al arquetipo de mujeres que navegan por Internet a la búsqueda y caza de alguno de los miles de españoles que buscan pareja en la Red. A menudo operan desde países latinoamericanos, Rusia o países del Este. Desarrollan estrategias de confianza a largo plazo, pasados unos meses y, ya “enamoradas”, argumentarán necesitar mil o dos mil euros para pagar el billete de avión y venir hasta España. Es en ese momento cuando literalmente “se esfumarán” del ciberespacio. Por supuesto, las mujeres también tienen el mismo peligro con los “Donjuanes digitales”, apuestos y elegantes hombres que chatean por Internet enamorando a sus víctimas, que acaban ayudando económicamente a su amado en “apuros”.

–¿Qué hacen los navegadores para excluir de la oferta libre y gratuita vídeos de contenido ilegal o delictivo (sexo con menores, etc)?

–Prácticamente nada, ya que, al final, el usuario es quien determina sus criterios de búsqueda. Los filtros paternales tampoco son efectivos al cien por cien, ya que, finalmente, Internet está omnipresente y el menor suele consultar la Red desde su móvil o el ordenador de amigos, conocidos, o centros de acceso público a la Red.

chico-online–¿Qué hace Google para proteger a sus clientes de entradas en sitios no buscados ni deseados que pueden traerle problemas legales?

–El problema es que Google indexa y, por tanto, prescribe (recomienda) los contenidos ilegales, ya que permite indexarlos en su listado de resultados. Sería muy fácil para el motor de búsqueda eliminar fuentes con determinadas palabras clave, algo que no suele hacer, argumentando que ellos no son la fuente primaria y que tan sólo reflejan lo que otros escriben.

–Dónde está la línea roja?

–No hay una clara línea roja en la Red. Internet es como el patio de vecinos, y, en un patio de vecinos, todo se sabe. En la Red todo se propaga y todo se comparte sin aparente control; en la sociedad de la información no se pueden reprimir los contenidos. La estrategia debe, por tanto, dirigirse a la formación en valores y enseñar a los menores desde la escuela las ventajas, peligros e inconvenientes que tiene la Red.

–¿Qué encuentra que no esperaba encontrar el cibernauta en esos sitios?

–Casi todo: lo bueno y lo malo; lo prohibido y lo “desprohibido”.

–¿Qué hacer, una vez lo ha encontrado?

–Puede consumirlo, denunciarlo u obviarlo.

ver-porno–¿Qué peligros encierra ese campo para los menores?

–En el terreno de los menores, podemos hablar de una clase de delitos que llamamos grooming: consiste en acercamientos sexuales por parte de adultos, quienes aprovechan el anonimato preponderante en Internet para intentar conseguir relaciones. Los menores también pueden sufrir ciberacoso por parte de compañeros de aula, o ser insultados a través de foros, chats, sitios web o redes sociales… Éstas constituyen prácticas de creciente preocupación entre los protagonistas del escenario educativo en España.

–Consejos prácticos.

–Cabe indicar que, pese a todo, el sexo no está prohibido en Internet; en la Red, obviamente, hay peligros, pero también ventajas, como la posibilidad de encontrar pareja estable. No obstante, hay que ser precavido, nunca buscar sexo o relaciones amorosas con el nombre y apellidos publicado en una red social; hay que evitar conversaciones con usuarios que presuman de tener grandes fortunas o facilidades materiales. El anonimato es otro aspecto de interés: es muy importante contar con la suficiente confianza antes de dar nuestro teléfono móvil o cualquier dato de carácter personal.