Qué es y cómo surgió el problema de la talidomida en España, a cuántas personas afectó; qué se hizo y qué no se hizo


La responsabilidad de los laboratorios que ponen fármacos en el mercado ha sido puesta a prueba muchas veces, y no siempre se han dejado en buen lugar a sí mismos. El caso que primero y más de cerca nos tocó, el de la Talidomida, sigue vivo medio siglo después. Hemos invitado al presidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida de España (AVITE) a hablarnos de él.


Por José Riquelme.

La talidomida es un fármaco sedante e hipnótico introducido en el mercado mundial por el laboratorio Chemie Grünenthal para tratar la ansiedad, el insomnio y las náuseas y vómitos de mujeres embarazadas. El laboratorio aseguró que el medicamento era inocuo y no tenía efectos secundarios, bajo el eslogan “tan inocuo como un caramelo”. Se vendió en Europa, África, Australia, América y Canadá y distribuyéndose en 50 países y con 80 nombres comerciales distintos.

La talidomida es teratogénica, provocando graves malformaciones en extremidades y órganos internos cuando se toma durante los tres primeros meses de embarazo. En los casos más graves, los recién nacidos carecen de brazos y piernas. A cada bebé le afectaba de forma diferente. Los efectos más comunes y frecuentes que produce son: focomelias, agenesias y amputaciones totales en brazos y piernas, así como otras anomalías connatales: degeneraciones físicas e internas como en oídos, vista, corazón, riñones, bazo, ano, etc. etc.

José Riquelme, presidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida de España (AVITE).

José Riquelme, presidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida de España (AVITE).

Muchos de los bebés afectados murieron en el parto, o poco tiempo después.

La primera malformación conocida como consecuencia del fármaco fue en 1956 en la ciudad alemana de Stolberg, y la siguiente en 1958. Y fue precisamente en un bebé, hijo de un trabajador de Grünenthal. En Alemania hubo un aumento de niños nacidos con graves malformaciones. En principio, se pensó en una contaminación radioactiva procedente de los ensayos nucleares de la Unión Soviética y los Estados Unidos, que llegaba a Alemania procedente de Siberia o el Pacífico.

En 1961, el doctor Widukind Lenz, pediatra del Hospital de la Universidad de Hamburgo, junto con el Doctor español Klaus Knapp, radiólogo, comunicaron casos de dismelia (trastorno del desarrollo de las extremidades) cuyo posible origen era la talidomida. El mismo año, la compañía farmacéutica retiró oficialmente el fármaco del mercado alemán, en Inglaterra se hizo en diciembre del mismo año, en Canadá en marzo de 1962, y en España fue retirado “oficialmente” en enero de 1963, aunque en 1975 todavía continuaba apareciendo en el Vademécum Internacional, promocionándolo y publicitándolo con total impunidad de su propietario, y con el beneplácito de las autoridades sanitarias de la época.

Se calcula que nacieron en todo el mundo unos 20.000 bebés afectados. En España, su número se calcula entre 1500 y 3000. España fue el único de los 50 países afectados que no ha reconocido a ninguna víctima por talidomida, alegando que en nuestro país no se comercializó el medicamento. La mayoría de los médicos españoles, por miedo, se negaron a certificar que habían recetado talidomida. Sin embargo, la Direccion General de Farmacia y Medicamentos, aseguró en 1980 que la talidomida estuvo en el mercado farmacéutico español entre 1957 y 1963.

Nuestra lucha

En marzo de 2004, se fundó oficialmente La Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE). En el programa “Línea 900” de TVE, el reportaje que realizó el periodista Julio Carmona, y el Programa de Julia Otero de TVE “Las Cerezas”, en 2005, fueron decisivos en la difusión de AVITE. Gracias a los medios de comunicación, el número de afectados que se van uniendo a nosotros aumenta. Actualmente, en AVITE somos 300 miembros afectados. Es en Canarias donde mas afectados hay: hemos descubierto que allí Grünenthal tuvo un distribuidor propio desde Alemania.

Nosotros reivindicamos médicos para evaluar a los afectados, un seguimiento de las degeneraciones físicas que la talidomida sigue produciendo día a día en nuestros cuerpos; psicólogos, leyes en el Parlamento para posibles indemnizaciones con fondos aportados por los laboratorios; la creación de una Fundación que vele por todos los derechos de los afectados gestionada por las propias víctimas; pago de prótesis ortopédicas al 100 %; beneficios fiscales… Todo eso ya lo consiguieron los afectados de otros países, hace décadas. Somos el único país de los 50 en los que se vendió talidomida, cuyo gobierno, a día de hoy, no ha reconocido a sus víctimas ni social, ni médica ni económicamente.

Los afectados de la Talidomida españoles (22 de ellos) fueron invitados a Bruselas para explicar allí su problema.

Los afectados de la Talidomida españoles (22 de ellos) fueron invitados a Bruselas para explicar allí su problema.

En 2010, el Real Decreto 1006/2010 concedió sólo a 23 personas nacidas entre 1960 y 1965 un reconocimiento oficial y una ayuda solidaria; ni indemnizaciones ni pensiones. Pero ese RD ha sido la base fundamental para demandar como afectados y como asociación al laboratorio responsable de esa masacre.

A ningún gobierno en España le ha interesado confeccionar censo alguno de afectados. Para todos los gobiernos, las víctimas españolas nacimos en España por arte de magia; algunos médicos, la regalaron como muestra farmacéutica a las embarazadas.

La sentencia de primera instancia había estimado los argumentos presentados y por lo que se refiere a la posible prescripción del delito, esa primera sentencia se acogía a que en este caso existe un daño “continuado”, no un daño “consumado”.

Esa sentencia afectaba sólo a 23 personas, las identificadas y reconocidas legalmente como víctimas de la talidomida. El laboratorio recurrió, y la Audiencia Provincial de Madrid ha desestimado los argumentos de la jueza de primera instancia y ha considerado que el caso estaba ya prescrito, por 3 meses, cuando AVITE presentó en febrero de 2012 su demanda contra Grünenthal.

El laboratorio miente

Grünenthal dice siempre en sus comunicados que los afectados tienen la posibilidad de recurrir a la Fundación Contergan, creada por el propio laboratorio tras alcanzar un acuerdo indemnizatorio con las víctimas alemanas en los años 70, y que concede pensiones vitalicias de hasta 7.000 euros mensuales a las víctimas de la talidomida. Pero, según AVITE, de todas las víctimas españolas que han reclamado esas ayudas, sólo a tres se las han concedido. En otros países como Reino Unido, Italia, Australia… han recibido indemnizaciones y pensiones vitalicias. Por tanto, lo que dice el laboratorio siempre en sus comunicados es MENTIRA, ya que la fundación estatal alemana Contergan (creada según el laboratorio para reconocer a los afectados como tales y para pagarles indemnizaciones y pensiones) siempre pide, como requisito previo e imprescindible, aportar el frasco original y la receta original que prescribieron los médicos, hace más de 50 años. Tarea harto difícil, por no decir imposible, más de medio siglo después.

DIBUJO-AVITEEl escándalo de la talidomida ocurrió en un momento en el que en España no existía conciencia social respecto a la posibilidad de reclamar por los efectos adversos de los medicamentos. Parece claro, además, que el laboratorio no actuó en nuestro país con la diligencia debida a la hora de informar sobre las consecuencias de su uso.

AVITE acaba de recurrir (Enero 2015) ante el Tribunal Supremo. Y, de momento, sólo nos queda seguir siendo la bota malaya y esperar que los medios de comunicación no se cansen de nosotros, y sigan dándonos su apoyo, mientras dure nuestra guerra sin cuartel contra este imperio farmacéutico que es Grünenthal.

Nosotros somos la hormiguita y ellos son el elefante, pero, por supuesto, vamos a VENCER.

 

 

Antes de entrar, posando con Pablo Echenique, el eurodiputado que promovió la invitación.

Foto portada: Antes de entrar, posando con Pablo Echenique, el eurodiputado que promovió la invitación.

 

Mas información en www.avite.org

Fotos y documentos en: www.avite.org/prensa

 

 

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