¿Quién fue Eliot Ness?


Murió el 16 de Mayo de 1957

Elliot Ness, en sus propios documentos.

Elliot Ness, en sus propios documentos.

Es ya una tradición empezar diciendo que era hijo de inmigrantes noruegos (nació en 1903) que vivían de la panadería. Su hermana mayor se había casado con un agente del FBI, célebre por su honradez: Alexander Jamie, que dejó la policía para convertirse en jefe de investigadores de los llamados “Los seis ocultos”, cuyo nombre oficial era “Comité Cívico para la prevención y el castigo del crimen”, un grupo especial de la Asociación de Comercio de Chicago. Eran seis hombres desarmados en una ciudad con 3.000 policías y 300 agentes de la Prohibición, todos de probada ineficacia, dado que la mayoría de sus jefes trabajaban… para el enemigo. Toda industria y comercio de la ciudad pagaba, bajo mano, un impuesto a las bandas que controlaban Chicago. Los “seis ocultos” trataban de reunir pruebas contra los “gangs”, para una acusación de conspiración, y establecieron el primer laboratorio de investigación criminal a gran escala en EEUU, en la Universidad del Noroeste, bajo la dirección del Mayor Calvin Goddard, experto en balística.

El alcohol tenía muy atareada a la policía de entonces…; combatiéndolo, se entiende. 

El alcohol tenía muy atareada a la policía de entonces…; combatiéndolo, se entiende.

La Prohibición cerró unos grifos y abrió otros.

La Prohibición cerró unos grifos y abrió otros.

La “Volstead Act”, la “ley seca”, que había sido aprobada en 1919, era la 18º Enmienda a la Constitución. Fue derogada, en 1933, por la Enmienda 21º.

El senador Andrew Volstead, patrocinador de la “Ley Seca”.

El senador Andrew Volstead, patrocinador de la “Ley Seca”.

Según la ley “Volstead”, se consideraban bebidas susceptibles de producir embriaguez aquellas que contuviesen un 0,5% de concentración alcohólica. Pero, por debajo de esa graduación, se podía fabricar “cerveza legal”. El barman, al servir la “cerveza legal”, le añadía, de una jeringa, una ración de alcohol de madera, con el que se fabricaba también una especialidad llamada “cerveza verde”: caldo de malta en barricas, al que se añadía levadura y… alcohol de madera. El resultado es espumoso y poco menos que impotable. Ciertos “matarratas” constaban básicamente de alcohol de madera como materia prima, al que se añadía aceite mineral y agua destilada; si se quería etiquetar como whisky y que tuviera ese color, se le añadía caramelo o aceite de cebada. Si se quería ginebra, se le añadía un chorro de esencia de jengibre. Cualquier cosa destilable podía venderse como “licor”: calabaza, cacahuetes, nueces… Sólo hacían falta un fogón y un caldero. Sus nombres populares eran: “barniz de ataúd”, “linimento de caballo”, “licor de tarántula”, etc. En cuanto a los precios, un dedal de whisky costaba 75 centavos; una copa de “cocktail”, 1 dólar.  El whisky del bueno salía más caro, pero llegaba puntualmente, por tierra y por lago (Michigan), desde la frontera de Canadá.

En manos de la policía o de los “gangsters”, la “Thompson” de tambor creaba y solucionaba problemas a la misma velocidad: 16 balas por segundo.

Invitada en tantas fiestas, incluso donde no se la esperaba, en manos de la policía o de los “gangters”, la “Thompson” de tambor creaba y solucionaba problemas a la misma velocidad: 1000 balas por minuto.

Desde 1921, en que se produjo el primer asesinato (mediante “paseo”) de un traficante a manos de otra banda, no menos de 703 de ellos fueron asesinados en Chicago en los catorce años de la Prohibición. En ese terreno, la calidad del material admitía también muchas variables comprendidas entre la escopeta recortada a sierra y la moderna y restallante metralleta “Thompson”.

Elliot Ness había estudiado en la Universidad de Chicago, donde se graduó en comercio y administración de negocios, en 1925. Su novia de toda la vida era Betty Andersen, con la que mantenía una larga relación, aunque él vivía con sus padres, y ella con los suyos. Sus aficiones personales incluían el tenis, Shakespeare, la ópera y Sherlock Holmes.

Ness y Capone, héroes de su tiempo, con frecuencia compartían página en la prensa de la época.

Ness y Capone, héroes de su tiempo, con frecuencia compartían página en la prensa de la época.

Ness hizo un curso de jiu-jitsu y, con la ayuda de su cuñado, se convirtió en tirador experto en el campo de tiro de la policía. Terminó consiguiendo un puesto como agente de la Oficina de Prohibición. Allí, pudo comprobar que, con harta frecuencia, servía a hombres deshonestos y corruptos. En Chicago, no se producían condenas por violación de la Prohibición, y en ningún sitio se la violaba tanto.

Era 1929; el año anterior, Al Capone había ingresado casi 120 millones de dólares, de los que 75 millones procedían sólo del negocio del alcohol. Capone tenía entonces 20 cervecerías operativas, cada una de las cuales producía 100 barriles de cerveza al día, a 56 dólares cada uno, o sea: 120. 000 dólares diarios, y trabajaban los 365 días del año. Además, distribuía ginebra, whisky y otros licores, pero éstos no los producía él, sino que los compraba a la Mafia. Se calculaba que las ventas de alcohol del imperio Capone alcanzaban más de un millón de dólares a la semana. También se calculó que unos 125 millones al año eran empleados en cohechos y sobornos.

Ness comprendió que Capone debía tener en nómina, además de políticos, jueces y mandos policiales, otro sector de la autoridad: simples policías de uniforme que, necesariamente, tenían que mirar hacia otro lado cuando los camiones hacían voluminosas entregas de bebidas alcohólicas a diario por toda la ciudad. Él propuso la idea de un grupo de investigadores absolutamente limpios y autentificados, procedentes incluso de otras ciudades, para poner fin, o al menos límite, a esas entregas. El objetivo fundamental era bajar los ingresos de Capone hasta que no pudiese destinar tanto dinero a sobornos y cohechos, momento en que su imperio empezaría a derrumbarse.

George E.Q. Johnson, el único hombre ante el que Ness tenía que responder.

George E.Q. Johnson, la única persona ante la que Ness tenía que responder.

El primero en conocer el plan fue su cuñado, y él fue el primero en apoyarle. Respaldado por Jamie y los “seis ocultos”, el plan fue aceptado por el procurador de los Estados Unidos, George E. Q. Johnson (especialmente comisionado para acabar con Capone por el presidente Herbert Hoover) y la Oficina de la Prohibición del Departamento de Justicia ganó un nuevo grupo operativo.

El procurador Johnson le dijo a Ness, que podría actuar con manos libres, sin supervisión, y que sólo tendría que rendir cuentas ante él mismo y su ayudante, William J. Froelich. Y se le dio la potestad de escoger personalmente a su equipo. Cuando terminó de hacerlo –nueve, en total, además de él mismo- el mayor tenía 30 años, entre ellos, un indio, Bill Gardner, jugador de rugby, con 1,91 de estatura.

Cuando fue autorizado a formar y capitanear el grupo, en Septiembre de 1929, Ness tenía 26 años; soltero, vivía con sus padres, medía 1,83, pesaba 81,500 kgs; tenía mejillas sonrosadas, ojos azules, cabello negro y 400 dólares en el banco. Habia sido el tercero de su clase, tanto en Secundaria como en la Universidad; trabajador pulcro y modesto, según el resultado de la investigación que le hicieron a él mismo antes de darle vía libre. Óscar Fraley, coautor de sus memorias, le describe como un hombre sereno, de voz firme y profunda.

El apelativo “Los intocables” surgió a raíz de una rueda de prensa convocada por Ness para informar de un intento de soborno de la gente de Capone a sus hombres y a él mismo. Les habían ofrecido dos mil dólares a dos de sus hombres, que ganaban en total 2.800 al año, y otros dos mil al propio Ness. En ambos casos, la oferta fue enérgicamente rechazada. Los periódicos dijeron: “Ness y sus jóvenes agentes han demostrado a Al Capone que son incorruptibles (“untouchables”)” 

“Los intocables” reconocidos como tales fueron 10, pero en total llegaron a ser doce, si se suma el chófer de confianza elegido por Ness: Frank Basile, y, más adelante, George Thomas, llamado por ellos “el muchacho”, que actuó como agente doble infiltrado en las filas del imperio Capone a favor de la gente de Ness, aunque los hampones creían que trabajaba sólo para ellos.

Un funcionario de Hacienda, Arthur Madden, tuvo la idea de hacer revisar los millares de documentos contables de la organización Capone. La primera vez que Capone pisó la cárcel fue en 1929. Regresaba de una “conferencia” entre jefes de la Mafia desde Atlantic City. En Philadelphia, en el intervalo entre un transbordo de trenes, fue reconocido por dos agentes que le cachearon y le encontraron una pistola. En sólo 16 horas, fue detenido, juzgado, hallado culpable y sentenciado a un año de prisión. EL 16 de Mayo de 1929, ingresó en la prisión de Holmesburg, donde cumplió sólo diez meses, por buen comportamiento. 

Pero las conclusiones del fiscal evaluaron finalmente la responsabilidad civil de Al Capone en 200.000 dólares. En Octubre de 1931, fue declarado culpable de evasión de impuestos y condenado a 11 años de cárcel, que le permitieron conocer las cárceles de Atlanta y Alcatraz. En 1939, fue puesto en libertad por buena conducta. Fue liberado, con síntomas ya de demencia sifilítica, el 16 de Noviembre de ese año. Murió en Enero de 1947; unas horas después que él, entregó  también el alma el senador Volstead, el hombre que hizo aprobar la “ley seca”.

En 1933, Eliot Ness fue trasladado por el FBI a Cincinati y luego a Cleveland, donde dirigió una campaña contra la corrupción, con más de un éxito: llegó a encarcelar a una docena de altos funcionarios…. del propio cuerpo de policía. También fundó la Academia de Policía de Cleveland. Durante la II Guerra Mundial, fue director de la Agencia Federal de Seguridad. En 1946, fue condecorado por el Ejército, por Servicios Meritorios.

Una muestra del estilo del “asesino del torso de Cleveland”.

Una muestra del estilo del “asesino del torso de Cleveland”.

Aunque la tradición hace hincapié (y por eso se le recuerda) en su papel en la lucha contra el hampa de Chicago, Elliot Ness intervino también en el primer caso sensacional de “asesino en serie” en la historia de EE.UU: el “Asesino del torso de Cleveland”. Desde 1934, y a lo largo de varios años, fueron apareciendo cuerpos de hombres y mujeres, en número no inferior a una docena, decapitados, desmembrados, y con otras crueles y macabras mutilaciones que incluían partes del cuerpo nunca encontradas, con lo que alguien, todavía desconocido en nuestros días, quedó acreditado como el “Jack el Destripador” americano…, al modo americano.

La serie de crímenes estaba en sus inicios cuando Ness fue encargado de combatir la corrupción policial en la ciudad. Dado su prestigio, se le extendió un poco su jurisdicción para que interviniese en la investigación del “Asesino del torso”.

Tras muchas infructuosas líneas de investigación, Ness terminó centrando la atención y, según parece, una enorme presión, en un médico esquizofrénico, cuyo ingreso voluntario en una institución psiquiátrica (según otra larga tradición) le sirvió a él mismo para salvar el pellejo, y al verdadero asesino para cerrar la lista de crímenes y, de paso, la investigación sobre ellos.

Sea como fuere, la tradición sostiene también que el propio Ness estaba internamente convencido de no haber atrapado al verdadero autor de los crímenes, y la policía, al parecer, nunca llegó a cerrar por completo el caso.

El hombre que se había hecho célebre combatiendo el alcohol ilegal en Chicago, hizo de él, ya legalizado, su más cercano y contumaz compañero de fatigas, de ciudad en ciudad, incluída Washington, durante el último tramo de su vida. El 16 de Mayo de 1957, recién corregidas las galeradas de su libro “Los intocables”, firmado con el periodista Oscar Fraley, murió en Coudesport, Pennsilvanya, de un ataque cardíaco.

Paul Robsky, “intocable” y escritor. 

Paul Robsky, “intocable” y escritor.

Otro de los miembros del grupo de Chicago, Paul Robsky, publicó, también en coautoría con Oscar Fraley, “El último de los Intocables”. Fraley, publicó, sólo con su firma “Cuatro intocables contra el hampa”.

Robert Stack, capitaneando a “Los intocables” televisivos, reducidos por economía artística (y de la otra) a cuatro.

Robert Stack, capitaneando a “Los intocables” televisivos, reducidos por economía artística (y de la otra) a cuatro.

Cuando Kevin Costner interpretó a Ness en el cine, los fundamentos de la economía no habían cambiado.

Cuando Kevin Costner interpretó a Ness en el cine, los fundamentos de la economía no habían cambiado.

La serie de televisión de los años cincuenta (en España, se emitió en 1965-66) donde era interpretado por Robert Stack, y películas como “Los intocables” (Brian de Palma, 1987) interpretado por Kevin Costner, han hecho de su vida una leyenda… urbana. (DM)

Foto portada: Elliot Ness.

Foto portada: Elliot Ness.