“Se puede predecir la desaparición de aves y mamíferos según la proximidad de carreteras y edificaciones”


AURORA TORRES, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

AURORA TORRES, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).


 Adelantos –Usted ha trabajado en un estudio conjunto entre el Museo Nacional de Ciencias Naturales de España y la Concordia University of Montreal, según el cual, dentro de 15 años nuestro planeta tendrá más kilómetros de carreteras asfaltadas que los que hay de aquí a Marte, y muchas especies de aves y mamíferos no podrán asimilarlo. ¿Cómo actúa sobre ellas ese avance imparable?

Aurora Torres –Hay una variedad de mecanismos que pueden mermar las poblaciones de fauna salvaje en las proximidades de infraestructuras. La primera es la pérdida de hábitat por la construcción de la infraestructura, pero esta pérdida puede no limitarse a la superficie asfaltada o construida. El deterioro del entorno de la infraestructura, el ruido o el tráfico de vehículos pueden hacer que los animales se alejen e incluso eviten cruzar las infraestructuras, por lo que se vean reducidos a un espacio más pequeño, con menor disponibilidad de alimento y refugio. Por otra parte, hay animales que no evitan esas zonas y cruzan las carreteras o las vías férreas, lo que conlleva el riesgo de ser atropellados y/o de estar sometidos a mayores niveles de estrés.

“El 95% de la deforestación en la Amazonía ha ocurrido a menos de 5 kms. de carreteras”

Además, las infraestructuras incrementan la accesibilidad humana a nuevos territorios, lo que puede conllevar un proceso de cambio de uso del suelo, que también repercute sobre las poblaciones de fauna. Por ejemplo, otras investigaciones en Brasil señalan que el 95% de la deforestación en la Amazonía ha ocurrido a menos de 5 km de carreteras.

“El 95% del territorio europeo se encuentra a menos de 9 kms. de una vía de comunicación”

–Ustedes han constatado que, en toda Europa, no hay una superficie no urbanizada que no tenga una carretera o vía férrea a menos de 10 kms. Según eso, ¿cuánto tiempo falta para que no exista un sólo lugar donde no estemos escuchando pasar coches o trenes?

–Es una pregunta difícil. Depende de dónde nos encontremos. Efectivamente, el 95% del territorio europeo se encuentra prácticamente a menos de 9 km de la vía de comunicación más cercana. También, investigaciones recientes indican que el 88% de Europa está sometida a contaminación lumínica. La situación es diferente en Sudamérica, Asia y África, donde aún quedan zonas remotas, pero es precisamente en esas regiones donde se espera que ocurra el mayor desarrollo de infraestructuras en las próximas décadas. Por eso es importante que, antes de llevar a cabo a esas grandes obras, sepamos estimar sus efectos y decidir cuáles son las obras realmente prioritarias y cómo deben realizarse para reducir el alcance de sus efectos.

Hembra de tejón atropellada. Foto: cortesía de Fco. Ferri Yáñez.

Hembra de tejón atropellada. (Foto: cortesía de Fco. Ferri Yáñez.)

“Los mamíferos de tamaño medio-grande son los más vulnerables”

–Hay especies que sólo pueden prosperar alejadas de la humana. ¿Cuáles están especialmente amenazadas?

–En general, los mamíferos de tamaño mediano-grande, que tienen pocas crías y se desplazan grandes distancias, son los más vulnerables a los impactos de infraestructuras. Un ejemplo claro es el lince ibérico, que ha sufrido atropellos prácticamente en todas las zonas por las que se distribuye actualmente, a pesar de lo reducido de sus poblaciones. No obstante, entre los anfibios y reptiles también hay muchas especies vulnerables, pero los impactos a gran escala están por evaluar.

“Prevemos disminuciones demográficas del 23% en aves y el 47% en mamíferos, especialmente en zonas agrícolas”

–Ustedes prevén, para el caso de España, disminuciones demográficas drásticas en aves y mamíferos, sobre todo en el medio agrícola…

–La disminución demográfica que prevemos es de 23% en aves y 47% en mamíferos. Por otra parte, el área de influencia de infraestructuras se extiende por un 56% del territorio en el caso de aves y un 98% en mamíferos.

Las zonas agrícolas son especialmente vulnerables por tres factores: 1) la presencia de infraestructuras es mayor que en ningún otro tipo de paisaje (si excluimos zonas urbanas, claro),  2) principalmente son medios abiertos donde el alcance de las molestias derivadas de las infraestructuras (p. ej. ruido) es mayor y 3) finalmente la biodiversidad de zonas agrícolas está amenazada por otras presiones como la intensificación agrícola o el cambio climático y por tanto el impacto acumulado es elevado.

–Ustedes proponen un método para evaluar el impacto de las infraestructuras humanas sobre la fauna. ¿Cuál?

Lo que hacemos es utilizar una síntesis de trabajos previos con cientos de especies, donde se ha medido la densidad de aves y mamíferos a varias distancias de infraestructuras y en zonas sin influencia de infraestructuras. De ahí se observa que el impacto es superior en las inmediaciones de la infraestructura y que disminuye a medida que nos alejamos. Además, el alcance de los efectos es superior en mamíferos que en aves. Utilizando esa información y mapas de alta resolución de vías de comunicación y edificaciones, podemos predecir la reducción de la densidad de aves y mamíferos en función de la distancia a infraestructuras.

“Carrretera 8” Carretera atravesando um medio abierto. Foto: cortesía de Enrique Rodriguez.

“Carrretera 8” Carretera atravesando um medio abierto. (Foto: cortesía de Enrique Rodriguez.)

“Las infraestructuras de construyen a cambio de una inversión económica; hay que replantearse la necesidad de construir más”

–¿Cuáles son, a su juicio y resumidamente, las alternativas a esta situación?

–Yo creo que lo importante es que tengamos claro que las infraestructuras se construyen a cambio de algo. Por ejemplo, a cambio de una gran inversión económica y, como indica nuestro trabajo, a cambio de un deterioro sustancial de las poblaciones de fauna. Es necesario que esta información se ponga sobre la mesa en el proceso de toma de decisiones cuando se evalúa la posibilidad o la necesidad de construir nuevas infraestructuras. Una vez se construye la infraestructura es fundamental que, en las zonas impactadas, tratemos de mejorar el estado de las poblaciones y restaurar interacciones y procesos ecológicos que puedan haberse visto afectados.

“Los asentamientos humanos y sus vías de comunicación son el foco desde el que se acelera la pérdida de especies terrestres”

–Nos guste o no, el ritmo al que los humanos urbanizados vamos extinguiendo otras especies, ¿se está acelerando? 

–Lo que ocurre es que, si bien no podemos decir que la urbanización y el desarrollo de infraestructuras son los principales causantes de la pérdida de diversidad, sí que podemos afirmar que los asentamientos humanos y las vías de comunicación (desde la antigüedad) son el foco desde el que actúan otras presiones como la deforestación, el cambio de uso del suelo, los incendios o la introducción de especies invasoras, que producen la pérdida y deterioro del hábitat, que sí es la principal causa de pérdida de especies terrestres en este momento. Estos procesos se han acelerado desde mediados del siglo XX y no parece que vayan a frenarse en las próximas décadas, así que estamos ante un gran reto.

(Torres, A., Jaeger, J.A.G. & Alonso, Juan C. (2016) “Assessing large-scale wildlife responses to human infrastructure development”. Proceedings of the National Academy of Sciences).

Foto portada: “Coverwhite”. Red de infraestructuras sobre huellas de avutarda y lince ibérico. Ilustración cortesía de María Pinilla.

Ilustración portada: “Coverwhite”. Red de infraestructuras sobre huellas de avutarda y lince ibérico. (Cortesía de María Pinilla.)