“Teléfono rojo”


Era negro y empezó siendo un teletipo

El 5 de Abril de 1963 (dado el secretismo inicial del asunto, no todas las fuentes coinciden en la fecha) fue conectado el “teléfono rojo”: era una línea directa de comunicación entre la Casa Blanca y el Kremlin, y era el resultado de un acuerdo entre Estados Unidos y la URSS (bajo las presidencias respectivas de John Kennedy y Nikita Kruschev) firmado en Ginebra casi inmediatamente después de la “crisis de los misiles”, en Octubre de 1962 (a mediados de ese año, aviones-espía estadounidenses habían descubierto misiles nucleares soviéticos en territorio cubano, a sólo 90 millas de la costa de Florida, lo que fue interpretado como una amenaza inminente, produciendo una súbita alarma mundial).

En realidad, era una línea de teletipo que después (el 3 de Agosto de 1963) se complementó con otra telefónica. El teléfono era, por cierto, de color negro, pero se popularizó rápidamente la expresión “teléfono rojo”, que encajaba mejor en la sensación creciente de urgencia y peligro. La línea, por supuesto, estaba encriptada (la clave se cambiaba todos los días).

Para evitar los riesgos de una traducción inexacta o errónea, se estableció una línea de télex que asegurase una comunicación escrita estudiable y revisable. Era una línea dúplex de comunicación por cable, que hacía el trayecto: Washington, Londres, Copenhague, Estocolmo, Helsinki, Moscú, y contaba con un enlace redundante por radio entre Washington y Moscú, a través de Tánger. Las comunicaciones eran cifradas, claro, y cada interlocutor aplicaba la clave escribiendo en su lengua madre, así que el mensaje era doblemente traducido al otro lado de la línea.

En 1971, se hizo una actualización tecnológica y se protocolizó su uso: informarse mutuamente de cualquier situación, accidental o planificada, que involucrase armas nucleares o aumentase el riesgo de conflicto nuclear. Quedó eliminado el enlace redundante por radio, que fue sustituido por dos enlaces vía satélite, una a través del Intelsat estadounidense y otra a través de los Molniya II soviéticos.

En 1986, el sistema se volvió a actualizar y se sustituyeron los enlaces Molniya II por otros con el sistema “Statsionar” que aportaban los satélites Gorizont soviéticos. Además, se añadieron líneas de fax al sistema, para poder enviar documentos.

Kruschev abrazando a Fidel Castro.

Kruschev abrazando a Fidel Castro.

En Octubre de 1962, en plena crisis de los “misiles de Cuba”, habían hecho falta 12 horas para que EEUU recibiese el mensaje ratificando el acuerdo de retirada de los misiles de Cuba por parte de la URSS; doce horas de tensión extrema, un tiempo de espera tanto más angustioso cuanto más prolongado, que todo el planeta vivió con unánime expectación.

Aquel episodio, una vez superado, dio paso  a una etapa de distensión que ya se extendió, de un modo u otro, hasta el fin de la URSS. Además, ambos bloques tuvieron, a partir de entonces, temas internos en los que invertir tiempo y energía: la URSS entró en conflicto con China y con sus propios países-satélite, como Checoslovaquia. Por su parte, EEUU, empezó a encontrar desacuerdos y disidencias en su órbita, por ejemplo, con la Francia de De Gaulle. Pero la carrera armamentística continuó su propia agenda. (DM)

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Peter Sellers, en la película de Kubrick. 

Peter Sellers en la película de Kubrick.

El “teléfono rojo” fue usado, entre otros casos, en la guerra “de los seis días” entre Egipto e Israel (1967); en la guerra entre India y Pakistán (1971); en la guerra de Yom Kippur (1973); en la invasión de Chipre por Turquía (1974); en la invasión de Afganistán por la Unión Soviética (1978); y, varias veces, durante la guerra del Líbano, en 1982, y en la crisis de Polonia, entre 1981 y 1983.

En la película  “Dr. Strangelove, or how I learned to stop worring and love the bomb” (1964) Stanley Kubick, en la que es su única comedia, aplicó una visión satírica al argumento de un posible y súbito ataque nuclear, por error o locura, de una potencia contra la otra, lo que pondría a la Humanidad al borde de un ataque de nervios… y de su final. Se cree que el personaje del general Ripper es un trasunto del mucho más real general McArthur, que, en plena guerra de Corea, había propuesto bombardear e invadir militarmente China, toda China.

Se cuenta que, cuando Reagan ocupó la Casa Blanca, pidió que le mostrasen la “sala de guerra”. Hubieron de explicarle que no existía más que en la película.

La película se tituló en español: “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú”. (DM)

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Otros teléfonos rojos

telefono-redIndia y Pakistán, ya en posesión de armas nucleares y en permanente disputa por la región de Cachemira, también disponen de una línea de “teléfono rojo”.   

Desde 2008, existe un “teléfono rojo” entre EEUU y China; todo, integrado ya en una centralita digital.

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John Fitzgerald Kennedy, presidente entonces de los EE.UU.

Foto portada: John Fitzgerald Kennedy, presidente entonces de los EE.UU.