Tragedia al sur de las Azores


 

ELÍAS MEANA Oficial radioelectrónico de la Marina Mercante y escritor, miembro de la primera expedición española (1983) a la Antártida. Participó en la construcción de la base antártica “Juan Carlos I” (1986).

ELÍAS MEANA
Oficial radioelectrónico de la Marina Mercante y escritor, miembro de la primera expedición española (1983) a la Antártida. Participó en la construcción de la base antártica “Juan Carlos I” (1986).


 

Helicóptero de rescate sobre el Kolibri. (Foto: Fuerza Aérea Portuguesa. (FAP))

Helicóptero de rescate sobre el Kolibri. (Foto: Fuerza Aérea Portuguesa. (FAP))

De las tareas pendientes que figuran en el cuaderno en el que suelo tomar notas, hay una que dice: “Hablar sobre los buques-hospital Esperanza del Mar y Juan de la Cosa”. El apunte lo escribí estando ya enfrascado en las “Crónicas” de mayo, ajeno todavía a la tragedia que acababa de ocurrir al sur de las Azores, operación de salvamento y rescate en la que uno de estos barcos, el Esperanza del Mar, se sumó a los medios desplegados y coordinados por el “MRCC” (acrónimo de “Maritime Rescue Coordination Centre”) de Punta Delgada – isla de San Miguel (Azores).

“El ‘Esperanza del Mar’ se sumó a los medios coordinados por el Maritime Rescue Coordination Centre”

Este trágico suceso, que aún pudo resultar mucho más grave, afectó a cinco embarcaciones deportivas (veleros) en los que viajaban un total catorce personas, entre ellas, un niño de nueve años y una niña de seis, hijos del matrimonio francés que a bordo del catamarán Reves D´O, habían emprendido la vuelta al mundo en 2014, circunnavegación que habrían completado con la llegada en septiembre al puerto francés de la Rochelle (Francia), el mismo del que habían partido.

Los hechos:

El pasado día 6 de mayo, los cinco veleros en cuestión: Kolibrí (noruego) Manca 3 (EE.UU), Gandul, (holandés), Missi 32 (sueco) y Reves D´O (francés), se vieron sorprendidos por el fuerte temporal que, con vientos de casi 50 nudos (sobre 90 km/h), y olas de hasta 10 m, generó la borrasca que se había situado a unas 500 millas (800 km) al sur de las Azores, justo dentro del área en el que navegaban los veleros que, procedentes de las costas americanas, se dirigían hacia las europeas.

Previsión de altura de las olas (en pies) 06-05-14

Previsión de altura de las olas (en pies) 06-05-14

La operación de salvamento y rescate, se inició a las 02.00 horas UTC, cuando en el MRCC se recibió por radio la primera llamada de socorro, petición de auxilio que de inmediato fue difundida por este Centro con el fin de alertar y recabar la ayuda de los barcos que se encontrasen en la zona, al tiempo que en tierra se disponían otros medios de auxilio: una corbeta de la “Marinha”, dos aviones P3 Orion, y un helicóptero de salvamento de la Fuerza Aérea Portuguesa (FAP), a los que se unió un avión C-130 Hércules del “Coast Guard” de los EE.UU., que se encontraba en el archipiélago participando en un ejercicio de salvamento marítimo. A estos medios, se sumaron los mercantes Yuan Fu Star, Archangelos Gabriel, Cafer Dede y el ya nombrado buque hospital Esperanza del Mar.

El resultado de la difícil y complicada operación, que hubiera sido un éxito rotundo de no haber fallecido por hipotermia la niña que viajaba con sus padres, fue el siguiente, comenzando por relatar brevemente como ocurrió esta tragedia:

“La fuerza del viento hacía muy difícil el trasbordo, y el padre, sin otra alternativa, se lanzó al agua con la niña en brazos”

A la llamada de socorro del Reves D´O, fue el Yuan Fu Star el que, designado por el MRCC, acudió en su ayuda. En un principio, parece ser que el peligro que corría era el de zozobrar, pero cuando el mercante pudo localizarlo entre la marejada y se dispuso a arriar los botes de salvamento, a bordo del velero se declaró un incendio que obligó al matrimonio a tomar la decisión de abandonar el barco y botaron la balsa salvavidas. La fuerza del viento y el estado de la mar hacían muy difícil el trasbordo, y cuando, tras varios intentos, la madre y el hijo lograron embarcar, el cabo que mantenía retenida la balsa al velero debió soltarse, y, arrastrada por el viento, se alejó. El padre, sin otra alternativa, se lanzó al agua con la niña en los brazos.

Rescatados la madre y el niño, el Yuan Fu Star, se dedicó a tratar de localizar a los náufragos, búsqueda que resultó infructuosa (hubiera sido un milagro llegar a verles), hasta que, con las primeras luces del amanecer, uno de los dos P3 Orion, volando al limite de su autonomía y en condiciones meteorológicas adversas los localizó, y a baja altura, lanzó un balsa salvavidas auto hinchable y un botiquín de emergencia.

“El ‘Esperanza del Mar’ era el barco más próximo, y hacia allí se dirigió a toda máquina
Rescate de uno de los tripulantes del Kolibrí.(Foto: FAP)

Foto portada: Rescate de uno de los tripulantes del Kolibrí.(Foto: FAP)

A esa hora, el Esperanza del Mar, era el barco más próximo a la posición que facilitaba el avión, y hacia allí se dirigió a toda máquina, pero poco pudieron hacer por Inés, que ese era el nombre de la niña; ya a bordo, murió mientras era atendida. Siete horas había logrado sobrevivir en el agua.

En cuanto a los demás veleros, el resultado de la operación de rescate que en total vino a durar treinta y cuatro horas, fue como sigue:

“Puedo imaginarme la emoción de los tripulantes del avión al descubrir entre las olas al padre abrazando a su hija”

Los cuatro miembros de la tripulación del Kolibrí, uno de ellos herido, fueron rescatados por el helicóptero de la FAP que los trasladó a la base de Horta en la isla de Faial. Los dos del Gandul, los rescató el Cafer Deder, y los dos del Manca, el Archangelos Gabriel. El Missi 32, tras ser asistido por el Esperanza del Mar, continuó viaje sin más ayuda.

Buque hospital Esperanza del Mar.(Foto: ISM)

Buque hospital Esperanza del Mar.(Foto: ISM)

La muerte de Inés, terrible para sus padres y hermano, debió ser un durísimo golpe para cuantos participaban en la múltiple operación de salvamento. Puedo imaginarme la emoción de los tripulantes del avión al descubrir entre las olas al padre abrazando a su hija; la misma que horas más tarde, y con igual mérito, debió sentir la tripulación del Esperanza del Mar. Lo que no puedo imaginar, es el dolor y la frustración que unos y otros sintieron cuando falleció.


Efemérides

♦ 14 de Junio de 1789: William Bligh, con 17 tripulantes leales de la Bounty, alcanzan el puerto de Coupang a bordo de una chalupa tras haber navegado 3.618 millas en 47 dias. Blight y sus hombres fueron los verdaderos héroes del motín encabezado por Christian Fletcher, al que el cine, tergiversadamente, ha convertido en paladín, cuando no fue más que un villano traidor.

♦ 1 de Junio de 1851: Nace en Cartagena Isaac Peral, científico y marino militar, inventor del primer submarino torpedero de propulsión eléctrica, realizado con motivo del “Conflicto de las Carolinas”

♦ 28 de Junio de 1859: En aguas del puerto de Barcelona, el submarino Ictíneo I, proyectado por Narciso Monturiol, realiza sus primeras pruebas.

♦ 15 de Junio de 1927: En una localidad cercana a la ciudad italiana de Rimini, nace Hugo Prat, autor del marinero cómic “Corto Maltés”, personaje que, de acuerdo con lo que Pratt narra en sus historietas, era hijo de un marino británico y de una gitana sevillana.

El Harrier sobre la cubierta del Alraigo.

El Harrier sobre la cubierta del Alraigo.

♦ 7 de Junio de 1983: Un avión Harrier del portaviones británico HMS Illustrious, aterriza de emergencia sobre el mercante español Alraigo, tras perderse y quedarse sin combustible a unas 120 millas de la costa de Portugal. Resuelto el incidente diplomático (mal, por no decir pésimo), el avión fue descargado en Santa Cruz de Tenerife y devuelto a los ingleses. Los tripulantes del barco cobraron un pírrico premio por salvamento de 500.000 libras. (Estaba valorado en 1.540 millones de pesetas).


 

Cuadernos de notas

El Prestigio internacional de nuestros hospitales en la mar

El Esperanza del Mar y el Juan de la Cosa, son dos buques hospitales que dependen del Instituto Social de la Marina (ISM), responsable de la Seguridad Social de los trabajadores del mar. Sus principales cometidos son asistir a la flota pesquera española en sus caladeros habituales, a los marinos mercantes, y como complemento a esta actividad sanitaria, prestan apoyo logístico de emergencia (desenganche de redes, servicio de buzos, reparaciones eléctricas, etc.). Y, ni que decir tiene, que también atienden a cualquiera que solicite su ayuda, sea de la nacionalidad que sea. Ambos barcos, que son el orgullo de nuestra flota, cuentan, además, con un gran prestigio internacional.

El Esperanza del Mar, fue botado en 2001, sustituyendo al “antiguo” que, con el mismo nombre, prestaba servicio desde 1982. Desplaza 4.983 tm y mide 97 m de eslora por 18 de manga (a popa, dispone de un helipuerto).

Buque hospital Juan de la Cosa.(Foto: ISM)

Buque hospital Juan de la Cosa.(Foto: ISM)

La zona hospitalaria, cuya capacidad inicial es de 17 pacientes (30 en la de náufragos), está dotada, entre otros servicios de: quirófano, laboratorio, sala de Cuidados Intensivos, sala de curas, sala de exploraciones radiográficas, sala de aislamiento (para el tratamiento de quemados, infecciosos y psiquiátricos).

Su puerto base es el de Las Palmas, y el área habitual en la que presta atención, es la del caladero canario-sahariano.

El Juan de la Cosa, que entró al agua en 2006, desplaza 2.649 tm, mide 75 m de eslora por 14 de manga, y también cuenta con helipuerto a popa.

En cuanto a su capacidad hospitalaria, viene a ser equiparable a la de su “hermano mayor”.

El puerto base lo tiene en Santander, y su zona de operación se encuentra en el Cantábrico y en el área de Gran Sol (Atlántico norte).


 

SS Badger.

SS Badger.

Noticias

El último “carbonero”

El SS Badger, el último barco que navega por el lago Michigan movido por el vapor que generan sus calderas alimentadas con carbón, es un histórico ferry que, desde su botadura en 1953, presta servicio en este gran lago.

A día de hoy, por muchas y variadas razones, entre ellas la de que son “mal vistos”, son poquísimos los barcos que utilizan carbón como combustible y de ahí mi sorpresa cuando, a finales del pasado mes de mayo, tuve conocimiento de que uno de estos humeantes barcos, sigue en activo en los Estados Unidos.

“Hoy, son poquísimos los barcos que utilizan carbón como combustible”

A lo largo de su vida, este histórico barco, aunque ha sido reacondicionado en varias ocasiones, al objeto de ir adaptándolo a la normativa y a las nuevas necesidades, aún conserva original su “estampa”, la planta propulsora, la maquinaría auxiliar, el puente de gobierno y toda la zona dedicada a la habitabilidad, lo que le convierte en algo así como un museo flotante vivo, en el que pasajeros y tripulación navegan envueltos en la pátina del tiempo.

El rastro del carbón

Pero claro, no todo lo antiguo es bueno, y sus calderas quemando carbón han estado a punto de que dejara de surcar las frías aguas del lago Michigan; de hecho, la “Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos” ha llegado a paralizarlo mientras no se resolvía el vertido al agua de las 500 tm que, de escorias de carbón, vierte al agua durante los seis meses que opera al año, contaminación que, para la campaña que acaba de comenzar, ha quedado eliminada ubicando en el hangar de vehículos cuatro contenedores específicamente diseñados para la recogida de estos residuos.

“Hay auténticas ‘calzadas’ de ceniza entre la Península y Baleares”
Rutas de los rastros.

Rutas de los rastros.

Desde que, a finales del siglo XVIII, los barcos comenzaron a surcar las aguas movidos por carbón, han sido millones las toneladas de escorias lanzadas por la borda. Fueron tantas, que un robot submarino puede seguir los rastros de los vertidos que han quedado bajo las aguas de las grandes rutas marítimas. Un ejemplo notable y cercano, lo tenemos en las transitadas rutas que unen la Península con las Baleares, donde nos encontramos con autenticas “calzadas” de ceniza.