EL COSMOS ES UN LUGAR MUY CERCANO

(Por Mundo Dantés)

5 Noviembre 20

El rebaño… ¿»inmune»?

Es difícil no tener la sensación de que se está jugando, sin admitirlo, la carta de la “inmunidad de rebaño”. Se cierran establecimientos, ciudades, regiones y países; se especula con el confinamiento de estratos de población por edad, la franja de edad superior, los mayores, cuya actividad social es, naturalmente, la menos activa de todas las franjas de edad. Sabiendo todos —científicos y gobernantes— desde hace meses, que, en las presentes condiciones, el virus tiene garantizada su propagación hasta el infinito gracias a un vector fundamental del contagio situado precisamente en otra franja de edad: la comprendida entre los primeros cuatro o cinco lustros de vida, que mantiene, en general, una activísima vida social sin que eso la enfrente a mayores consecuencias que las variadas y consabidas reconvenciones –palabras de reproche, gestos de desaliento–  cuyo mayor efecto, también en general, es su contribución al refuerzo de la autoimagen de rebeldía a que aspira todo adolescente normalmente constituído/a. El hecho de que esa franja de edad sea, según toda evidencia, la menos vulnerable a los síntomas y efectos del virus, y, por eso mismo, la más propensa a contagiarlo sin que se note, puede ser la clave de una partitura llena de silencios.
          Es difícil no albergar la sospecha de que los centros educativos y de enseñanza pueden estar constituyendo la otra auténtica fragua del desastre mientras nuestras autoridades disparan en todas direcciones, menos en esa. En todas partes, cuando se piensa en “endurecer” las medidas para atajar la expansión avasalladora de la infección, se piensa en mantener el curso en marcha, sustentando la ilusión de que para ese sector sólo se trata de ir sorteando “algunos” contratiempos más o menos complicados.
          Por doloroso que fuera un cierre drástico de la maquinaria docente —más lo es seguir perdiendo vidas— eso nos haría conscientes de la magnitud real de la situación y de que, por encima de nuestra necesidad de creer, el curso académico presente, lo mismo que el pasado, está, a efectos de aprendizaje, simplemente perdido. De todos los sectores de actividad clausurables, ese es el único que no iría directo a la ruina, y el que menos contribuiría a la debacle general.
         
Es difícil volver la cara a la certidumbre de que todos saben -gobernantes y científicos- todo eso, y que el proceso que supuestamente inmunizará a una parte de la población pasa por que un cierto número, imprevisible, tiene que morir y otra porción, incalculable, quedar con secuelas graves de por vida; y que, en un porcentaje aún por determinar, la reacción de los anticuerpos —la inmunidad— tras salir vivos del coronavirus, se limita a días o semanas. Entonces, si eso es la “inmunidad de rebaño”, ¿cuántas cabezas del mismo elegirían mantener la apuesta?

 

FUNCIONARIOS

15 Septiembre 20

Me cuentan que la mayor parte de los ERTEs los han tramitado las gestorías mientras miles de funcionarios permanecen en casa todos estos meses, “teletrabajando”. Sin que me lo cuenten, sé que lo es intentar una gestión “telemática” con el INSS, con la Consejería de Educación o con el Servicio -nacional o autonómico- de Empleo, y encontrarse con que nadie coge el teléfono, con que “el teléfono marcado no existe”, con que –ya ante el ordenador– la gestión que te urge agota su plazo en quince días y no obtendrás una cita —si es que la obtienes— antes de treinta; o con que no hay fechas disponibles hasta no se sabe («inténtelo más adelante») o con que, si es que has conseguido la cita, te recibe un guardia jurado en la puerta para decirte que él no puede hacer más, que de allí no se pasa y que pidas otra cita.

          Y sé lo que es recurrir a un amigo que trabaja en algo de todo eso, poniéndolo quizá en un compromiso, para que te eche una mano.
 
       Estamos en medio de una enorme emergencia, nos recuerdan desde todas partes. Implícitamente, se nos exige patriotismo a todos. Muy bien. Pero entonces, cuando más necesitamos al funcionariado…, los mandan a casa.
          ¿Qué sentido tiene un número enorme de funcionarios preservándose —“teletrabajando”— en sus casas, por decisión del Gobierno (me consta que muchos sintiéndose incómodos) mientras otro enorme número de médicos, enfermeras/os, maestros, profesores, etc, también funcionarios, están obligados, por mandato del mismo Gobierno, a arriesgar las suyas todos los días, en el lugar de trabajo?
      
          La coartada de que había que preservar a los funcionarios/as porque su trato con la gente los pone en riesgo de contagio del Covid19 no se sostiene por poco que se piense en tenderos, jornaleros, albañiles, hosteleros, fontaneros, electricistas, peluqueras/os, talabarteros, soldados, policías, guardias civiles, empleados de gestorías y… mucha más gente, que, sin embargo, y sin ser objeto de preocupación «tan» especial, llevan todos estos meses -y los que les quedan- a pie de obra tratando con gente. ¿Quién, que esté cumpliendo con su deber, puede sentirse a salvo del contagio?
          
          Esta tragicómica asimetría quizá encuentra su sentido en complicados argumentos politológicos dignos de ser escuchados; pero entonces ¿qué nos impide escuchar también otros cuya ruindad por sí sola no es bastante para desclasificarlos? Argumentos que se centran en el muy español principio democrático de asegurarse de fijo una masa votante agradecida para cuando llegue el momento de “el muerto, al hoyo….»?
          Y mientras, en casa cuando más los necesitamos.

 


CORONAS

18 Agosto 20

          Ahora que nuestros actuales gobernantes han llegado a la conclusión de que la actual forma de Estado en este país, la monarquía, es un sistema político absurdo y anacrónico…
          No es que les falte razón, pero…. Pensando en esos países del Norte que también conservan monarcas que, como el nuestro, reinan pero no gobiernan; países envidiados -lejos de ser perfectos- por sus cimentadas y estables democracias, por sus constituciones -algunas ni ha hecho falta escribirlas- más viejas, todas, que la nuestra; sus sistemas educativos, sus universidades, su industria, su atención a la ciencia y la investigación, su nivel de vida, su ídem cultural, su respeto por las ideas ajenas, su unánime defensa de lo que les une, el modo en que procuran prestigiar todo lo prestigiable; la tradición dimitidora de su clase política; su ausencia, desde hace siglos, de guerras civiles y golpes de Estado…
          Seguramente, no soy el primero en pensarlo, pero si fuera yo el encargado de ir, con mis razones republicanas, a notificarles que lo último que ha quedado claro por aquí es que “ellos” siguen arrastrando -quizá por ignorancia- una existencia absurda y anacrónica, me pregunto por cuál de nuestros actuales gobernantes debería hacerme acompañar, qué presencia sería el seguro aval que coronaría la consistencia de mis palabras.

26 Junio 2020

¿HACE FALTA SER JULIO VERNE para imaginar un futuro -un futuro próximo- con masas de gente atestando, colapsando, las consultas de los pneumólogos, trayéndoles a sus gabinetes emergentes, extrañas y apremiantes dolencias pulmonares derivadas de haber vivido inhalando durante largo tiempo -gracias al Covid19- los productos de desecho de su propia respiración y, más aún, las microfibras de material sintético de las mascarillas? Lo que estará muy lejos de darles la razón a los negacionistas.

24 Abril 2020
EL CURSO ESCOLAR, UNIVERSITARIO, ETC está, simplemente, perdido. Hemos asumido otras, ¿por qué no asumir “esa” realidad? ¿Porque acentuaría la sensación de desastre general? La decisión unánime de huir hacia adelante con aprobados generales, vías telemáticas, etc, dando por bueno un curso que objetivamente no ha existido evidencia, una vez más, hasta qué punto el sistema de enseñanza no tiene ya aquí por objetivo la formación y el aprendizaje, o sea, no es ya un fin en sí mismo, sino un medio de «normalización» social, un vehículo para que “todo el mundo” se sienta socialmente homologado tras haber “superado” un trámite dividido en segmentos de temporada fija. Son autoengaños como éste los que mantienen en los -acostumbrados- puestos de retaguardia no sólo a nuestro «sistema de enseñanza».


PENSAR…..

20 Abril 2020

COVID-19 es un experimento de guerra biológica, un virus escapado de un laboratorio dedicado a ese tipo de investigación, podemos pensar. Éso, o que el hecho de que en Wuhan se encuentre un Laboratorio Nacional de Seguridad Biológica donde se experimenta con virus de nivel 4, donde se sabe que se han realizado experimentos con coronavirus procedentes de murciélagos, un laboratorio controlado por el ejército, único en toda China, sea sólo una casualidad -más de una-. Es pronto para decantarse, pero, ya puestos -y sin decantarse- ¿qué más podemos pensar?

(ADDENDA 14 Agosto) Un estudio o investigación publicado en el «Journal of Hepatology» y coordinado por el doctor José Antonio Pons, jefe de Hepatología en el Hospital «Virgen de la Arrixaca» de Murcia, da más materia para pensar: estaban investigando protocolos y líneas de actuación en trasplantes de hígado y terminaron averiguando que las personas trasplantadas de hígado son más susceptibles de contagiarse de Covid19 (lo normal, lo esperable) pero su índice de mortandad es… menor que el de la población general. ¿Por qué? Resumiendo mucho, porque los trasplantados reciben inmunodepresores, es decir, tienen «rebajado» el sistema inmunitario. O sea: el virus ¿es más peligroso ante  sistemas inmunitarios fuertes, o sea, «normales»….?

(ADDENDA 13 Octubre) A tenor de la entrevista con el dr. Pons Miñano publicada hoy en «Adelantos», ¿podría pensarse que el Covid-19 está diseñado (por la Naturaleza, suponemos) para que el sistema inmunitario se vuelva contra el enfermo y haga el trabajo…. sucio?


 

CONTAGIOS

12 Abril 2020

Una iniciativa interesante la de analizar en varios sitios las aguas residuales, en las que se ha encontrado concentraciones y trazas del material genético del Covid-19. Dado que, tras un mes de encierro de la población, la disminución del índice de contagios queda por debajo -me parece evidente- de lo que cualquier lógica autorizaría a esperar, me pregunto si estamos verdaderamente seguros de que la única vía de contagio es el aire, y entonces….. ¿no sería interesante también analizar, con la exhaustividad que proceda, las aguas que entran en las casas, y no sólo las que salen?

 

 


(18 Octubre 2019)

USTEDES, EL JURADO

(El asesinato del Mar Menor)

Con la venia de su señoría, expongo ante ustedes, el jurado del pueblo, la situación que aquí se juzga. En 1979, la aprobación del Trasvase Tajo-Segura permitió hacer algo de lo que se venía hablando de tapadillo, tiempo atrás, en los casinos provincianos: ir convirtiendo en edificios la huerta de Murcia —“la huerta de Europa” entonces— enajenar terrenos codiciados y caros, provistos de agua desde hace siglos; dejar legones, naranjas y lechugas, enriquecerse de un salto y darse de alta masivamente…. en más casinos provincianos.
          ¿Y la agricultura? Que la hagan en el Norte de África, en el Sur de América y en el Campo de Cartagena, un secano especializado en cultivos… de secano hasta ese momento, pero que ahora, gracias al Trasvase, adquiría un nuevo valor para grandes empresas que no harían ya allí un cultivo artesano, tradicional y ajustado al terreno, sino una producción de regadío masiva, exhaustiva y diseñada según parámetros industriales, cuyo plan de obra incluía fitosanitarios y nitratos filtrándose constantemente al subsuelo.
          Para todo eso, hacía falta más agua de la que daba de sí el Trasvase, así que se la fue extrayendo del gran acuífero situado bajo la comarca «Campo de Cartagena» mediante el procedimiento acelerado de pozos ilegales (ilegales, pero no ignorados) cuyas aguas salobres terminaban emergiendo contaminadas de… fitosanitarios y nitratos. En medio de la atrocidad, en vez de un paso atrás, uno, bien recio, hacia adelante: se construyen desalobradoras, también ilegales (ilegales, pero no ignoradas) en número de unas dos mil, que producen una cierta cantidad de agua útil y otra cierta cantidad de agua saturada de sales -nitratos, por ejemplo- que va a parar al Mar Menor, el cual ya venía recibiendo una incesante dosis de  contaminación directamente de los cultivos y de los municipios ribereños.
          Durante 40 años, las aguas del Mar Menor se han ido saturando, a la vista de todos, hasta su límite natural. ¿Nadie hizo nada, mientras? Sí, pero ¿quién escuchó al Instituto de Oceanografía, situado en esas mismas riberas, cuando, en 1980, convocó una Jornada para explicar públicamente los resultados -la cosecha de hoy- del mecanismo que se estaba poniendo en marcha? ¿Quién, a los grupos ecologistas, si no fue para descalificarles con el baldón –coreado entre variados estratos sociales– de «trogloditas enemigos del progreso”? ¿Quién, quiénes autorizaron y fingieron no ver todo éso?
          Durante esos 40 años, la Región ha ido eligiendo y reeligiendo a “sus” gobernantes sin hacerles llegar, como masa votante, ni la más mínima exigencia relacionada con los vaticinios -de todos conocidos, por repetidos- que los “enemigos” del agua para todos, la riqueza para todos, etc, iban escanciando educadamente en los oídos… de todos.
A mediados de los 90, la eutrofización se disparó: empezaron a desaparecer las posidonias, los caballitos de mar; aumentó exponencialmente la proliferación de medusas, disminuyó el nivel de oxígeno, empezaron a morir organismos animales y vegetales desde el fondo a la superficie, signos todos de fácil lectura científica si los científicos hubieran contado para algo por entonces –ahora, los desfondados «responsables» no ponen los pies por allí sin uno de ellos oficiando de ajado y poco fiable talismán–.
          En 1987, por cierto, un presidente regional había promulgado un intento de algo: la Ley de Protección y Armonización de Usos del Mar Menor, que, al menos, podía haber mantenido dentro de ciertos límites el desastre que hoy asfixia por millones a los habitantes de la laguna y que terminará llevándose también, por miles, a los habitantes de sus riberas, atosigadas, además, por el exceso de barcos, de turismo, de urbanismo, de playas “regeneradas”…. Más tarde, ganó las elecciones otro partido, otro presidente, el cual derogó esa ley inmediatamente, reabriendo la puerta a tales excesos.
          A lo largo de todo ese tiempo, elegidos una y otra vez, han pasado por y sobre el Mar Menor gobiernos, gobernados y “responsables” regionales de varios colores y todos los niveles, respaldados por el voto previsible y repetido -luego consciente- de muchos/as de quienes ahora tienen motivos sobrados para plañir junto a sus ya muertas riberas. Tarde o temprano, las poderosas firmas, las grandes empresas que llevaron “el progreso” a esos lares se irán con los beneficios obtenidos, dejando atrás una devastación de largo recorrido para la que no encontraron freno. Un asesinato perpetrado -sí- por los políticos, pero con la huella dactilar de… ustedes, el jurado.

 

(25 Sept. 19)

Justicia

El actual estado de cosas en el que se suceden (no, se multiplican) las denuncias de delitos sexuales ocurridos en pasados lejanos e incomprobables se basa en la íntima convicción, compartida por muchas personas, de que lo denunciado, sólo por serlo, es (y no puede ser más que) una certeza demostrada.

Nos repugnan los violadores, naturalmente, pero les hacemos un favor -a ellos y a otros- siempre que……

Siempre que las convicciones ocupan el lugar de las pruebas, la Justicia queda lista para ver pasar su propio entierro, y todos/as nosotros, fantasmas inconsistentes, para invocar su nombre en vano.

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(16 Abril 2018)

No puedo…..

No puedo evitar, siempre que veo a Puigdemont, pensar que estoy viendo a Buenafuente. Buenafuente, el que fue capaz de fabricar y enviar un cantante en símil-plástico (Chikilicuatre) a Eurovisión con el convencido apoyo de muchos y la indignación de otros muchos, culminando, en representación de todos, una estupenda chanza de todo punto felicitable (felicitación extensible al actor David Fernández, claro). La diferencia es que Buenafuente envió a otro al festival, y Puigdemont se ha enviado a sí mismo. Y que aquéllo, desde el primer momento, sólo quería ser un éxito del show business.

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(23 Ag. 2016)

Luz, más luz

La extraterrestre avanzó unos pasos, revelando su serena y asombrosa belleza al humano que, por puro azar, tenía la oportunidad de dirigirle, en nombre de toda la estirpe terrestre, alguna de las preguntas que ésta –con la respiración contenida ahora en el más completo y expectante unísono planetario de su Historia– venía reservando desde que se llamó a sí misma «sapiens», para la primera criatura de otro mundo que pudiera convertir en luz alguna de las Grandes Incógnitas que habían atravesado el Tiempo, intactas, en lo profundo de su evolucionado, pero limitado, equipamiento neuronal.

Ella se detuvo, y una sutil vibración del aire a su alrededor hizo sentir a todos que el tiempo de su deslumbrante presencia también tenía un límite, y que era posible, en cualquier momento, una desaparición súbita.

-!!Vamos!! –bramó toda la Tierra– !!!Pregúntale de una vez!!!

El improvisado representante de la Humanidad, sin poder apartar los ojos de la figura que tenía enfrente, se irguió en toda su estatura, tomó oxígeno, afianzó sus pies en el firme y, arrobado pero resuelto, dio un paso hacia ella.

Y preguntó de una vez:

-¿Ti…Tienes novio?


(8 Ag. 16)

Fórmulas

Se puede -y hasta se debe- jurar un cargo siendo creativo, es decir, inventándose la fórmula según el estado de ánimo predominante, o sea, lo que crees que está bien, si podemos –y seguro que sí– seguir el ejemplo recientemente revalidado en el Parlamento nacional por parte de nuestros diputados/as.

De modo que ahora, tomando posesión de lo que sea, ¿cómo no sentirse concernido/a por la ya inevitable disyuntiva entre parecer del montón o parecer creativo/a, aunque sea lo justo?

Entonces, no nos extrañará que pueda haber, en todas las escalas, gente jurando o prometiendo por la Relatividad General hacer, a partir de ese momento, lo que les salga… de su creatividad.


(6 Jun. 16)

Arena

 

La tendera me preguntó algo que no terminé de entender y yo dije que sí, por si acaso. Entonces, separó una hojita y me la puso en la mano pidiéndome tres céntimos. «¿Cómo? -dije- ¿De uno en uno? ¿La gente los compra ya de uno en uno?» A su espalda, un ministro, en una pantalla, hablaba de números en alza y optimismo adquisitivo. Ella se giró airada y, en un acto de habla que Chomsky habría dado por bueno, soflamó en dirección al busto parlante ministerial: «¡¿Cuándo última vez tú bajaste a la alena?! ¡¡Ven a complal papel de lial!!»

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(2 Jun. 16)

Ahora…

Ahora que, probablemente, el único y último aliado del pueblo es la Guardia Civil (los jueces también se consideran aliados, pero nadie sabe cuándo exactamente) les debo una visita a mis primos gitanos para hablar de todo esto, y tomarnos una paloma de anís seco. Sin brindis.

 

 

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