DE CALBLANQUE A CALNEGRE, 40 AÑOS DE AMENAZAS QUE NO CESAN - Adelantos Digital

DE CALBLANQUE A CALNEGRE, 40 AÑOS DE AMENAZAS QUE NO CESAN


Por: JULIA MARTÍNEZ Ecologistas en Acción. Investigadora colaboradora del Observatorio de la Sostenibilidad de la Regíón de Murcia.

 

 Junto a un paisaje de elevada calidad y otros valores ambientales, la costa murciana concentra buena parte de la biodiversidad regional más valiosa. Dos tercios de los hábitats naturales de interés comunitario existentes en la Región de Murcia están presentes en los ecosistemas del litoral. De éstos, más de un 60% son hábitats muy raros, incluyendo vegetación de lagunas, dunas y arenales, acantilados marinos y matorrales iberoafricanos con especies como el azufaifo (Ziziphus lotus), el cornical (Periploca angustifolia) o la sabina mora (Tetraclinis articulata). Sin embargo, desde los años 70, el litoral murciano es objeto de deseo de un modelo urbano-turístico desarrollista e insostenible, que ha afectado y sigue amenazando este extraordinario patrimonio natural, a lo hay que añadir en las dos últimas décadas la amenaza de la agricultura intensiva.

Calblanque y Calnegre, dos espacios litorales situados en los extremos de la costa murciana, comparten el hecho de sufrir estas amenazas de forma más temprana (desde mediados de los años 70) y de que, cuarenta años después, tales amenazas aún pervivan. Desde finales de los años 70 y a lo largo de los años 80, distintos grupos naturalistas y ecologistas locales consiguieron paralizar la urbanización de espacios hoy emblemáticos como Calblanque y Calnegre y lograron los primeros estatus de protección de estos espacios (Plan Especial de Protección de Calblanque en 1987 y Ley de Ordenación del Territorio en 1992, que declaró protegidos un conjunto de espacios, muchos de ellos litorales, como el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Aguila y el de Cabo Cope-Calnegre).

 

Calblanque, montes y llanos de interior. (Foto: Julia Martínez)

 

Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, son la zona con la tasa más alta de incendios recurrentes, lo que cabe relacionar con las expectativas urbanísticas”.

Durante estos 40 años la protección de los espacios naturales costeros ha ido dando algunos pasos adelante a base de movilizaciones ciudadanas, pero una gestión ambiental regional en general reactiva y de mínimos ha permitido que algunas de sus principales amenazas, como proyectos urbanísticos y roturaciones agrarias, sigan de absoluta actualidad, por no hablar de la larga lista de incendios que han afectado al Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Aguila, la zona con una tasa más alta de incendios recurrentes, que cabe relacionar con las expectativas urbanísticas.

Calnegre y Marina de Cope albergan más de 80 especies protegidas, un medio marino con tres hábitats comunitarios y valores suficientes como para ser declarado reserva marina”.

Desde hace cuatro décadas, los innumerables esfuerzos de grupos ecologistas y otros sectores ciudadanos en defensa del patrimonio natural de todos, que han impulsado campañas contra proyectos urbanísticos, denuncias de roturaciones agrarias y múltiples iniciativas, con manifestaciones y acciones en los tribunales, han sido fundamentales para que hoy podamos  disfrutar de espacios como Calblanque o Calnegre, verdaderas joyas regionales de la naturaleza. Mencionemos brevemente algunos de sus valores.

 

Calblanque, salinas del Rasall. (Foto: J. Mtnez)

 

“Pese a que el valor de Calblanque o Calnegre está fuera de discusión, resulta descorazonador que siga sin consolidarse la protección integral y efectiva de su funcionalidad ambiental y su biodiversidad”.

El Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Aguila tiene 17 hábitats, destacando los bosquetes de sabina mora y muchas especies endémicas o de distribución iberoafricana. Cuenta también con una fauna muy relevante, con especies tan singulares, como el fartet (Aphanius iberus), un pez endémico presente en las salinas, el raro eslizón ibérico en playa y arenales y una gran diversidad de aves acuáticas y de aves rapaces, entre otros valores. En el otro extremo del arco litoral murciano, Calnegre y la llanura costera de Marina de Cope albergan numerosos valores paisajísticos y de biodiversidad, con múltiples hábitats comunitarios, una fauna terrestre con más de 80 especies protegidas y un medio marino con tres hábitats comunitarios incluyendo los arrecifes de Drendopoma petreaum y valores suficientes como para ser declarado reserva marina.

“El proyecto urbanístico de “La Princesa”, actualmente en tramitación,  afectaría a la integridad de Calblanque y aumentaría la ya elevada presión urbano-turística y de uso público que actualmente soporta, además de afectar a zonas que han sufrido un incendio forestal reciente”.

 

Valle interior en Calblanque. (Foto: J. Mtnez)

 

Pese a que hoy el valor de espacios como Calblanque o Calnegre está fuera de discusión, y distintos estudios demuestran que se sitúan entre los más valorados por los ciudadanos, resulta descorazonador que siga sin consolidarse una protección integral y efectiva de estos espacios, de su funcionalidad ambiental y de su biodiversidad. En 2004, la movilización ciudadana consiguió paralizar el intento de desprotección de algunas zonas de Calblanque, promovido por el gobierno regional para favorecer los intereses urbanísticos de Portmán Golf. Pero ésta no es la única amenaza urbanística que afecta a este espacio protegido. La empresa Inmogolf SA ha vuelto a resucitar su viejo proyecto urbanístico de “La Princesa”, propuesto inicialmente en el año 2000 y actualmente en tramitación, que afectaría a la integridad de Calblanque y aumentaría la ya elevada presión urbano-turística y de uso público que actualmente soporta, además de afectar a zonas que han sufrido un incendio forestal reciente.

“Se han intensificado las roturaciones ilegales en Marina de Cope (a pesar de las denuncias) han aumentado las presiones para impedir la aplicación de la Ley de Costas en Calnegre, que obliga a respetar el Dominio Público Maritimo-Terrestre, y se han sucedido los actos vandálicos utilizando tractores en agresiones a gran escala a este espacio protegido”.

Esta amenaza urbanística se añade a otras presiones que sufre el espacio, como la roturación y puesta en regadío de unas 63 hectáreas dentro del perímetro del Parque Regional y LIC de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Aguila, denunciada por Ecologistas en Acción en 2017. Sin embargo, también hay que destacar algunos avances muy significativos en la gestión de este espacio protegido, gracias a las demandas de los propios vecinos del entorno, que han solicitado de forma reiterada el control de accesos a Calblanque. Se trata de un espacio con una enorme presión de uso público en verano, bastante mayor que la de Calnegre, por lo que el control de accesos constituía de entrada un problema más complejo. Pese a ello, esta medida, una petición expresa de los vecinos locales, ha sido bien acogida por todos los usuarios de Calblanque, lo que avala que este tipo de medidas, además de ser necesarias, terminan siendo aceptadas y valoradas por la población.

“No es normal que la urbanización “Princesa” siga viva y constituyendo una amenaza real para Calblanque, 19 años después del inicio de su tramitación. El Gobierno Regional tiene en sus manos mecanismos para descartar ésta y otras iniciativas, pero sigue sin tomar medidas claras en esa dirección”.

En Calnegre las movilizaciones ciudadanas y los reveses legales (incluyendo la sentencia del Tribunal Constitucional en 2012) lograron vencer las amenazas urbanísticas más graves, al echar por tierra el macro-proyecto urbanístico sobre Marina de Cope promovido por el propio gobierno regional desde 2001, pero la otra gran amenaza sobre este espacio, las roturaciones agrarias, el regadío intensivo y la degradación del espacio litoral, continúan. Desde el año pasado, se han intensificado las roturaciones ilegales en Marina de Cope (roturaciones que se han consolidado a pesar de las denuncias) han aumentado las presiones para impedir la aplicación de la Ley de Costas en Calnegre, que obliga a respetar el Dominio Público Maritimo-Terrestre y se han sucedido los actos vandálicos de sectores locales que utilizan tractores para llevar a cabo agresiones a gran escala a este espacio protegido. En marzo de este año, estos sectores locales eliminaron la vegetación de las playas, arrancaron los carteles informativos sobre el espacio y destrozaron los elementos que la administración ambiental había instalado de cara al control y regulación de accesos a las frágiles y valiosas calas de Calnegre. Estos sectores locales han impedido la puesta en marcha de sistemas de control de accesos que, al igual que en Calblanque, operan en otros muchos espacios protegidos litorales españoles. 

Tampoco es normal que el Gobierno Regional no se muestre firme frente a quienes consideran que Calnegre es exclusivamente suyo y pretenden imponer su ley por la vía de la fuerza”.

¿Qué está haciendo el gobierno regional frente a estas amenazas? Resulta preocupante la falta de acciones efectivas que las impidan. No es normal que la urbanización “Princesa” siga viva y constituyendo una amenaza real para Calblanque, 19 años después del inicio de su tramitación. El gobierno regional tiene en sus manos mecanismos para descartar de forma definitiva ésta y otras iniciativas urbanísticas sobre Calblanque y su entorno más inmediato, pero sigue sin tomar medidas claras en esa dirección. Tampoco es normal que el gobierno regional no se muestre firme frente a quienes, tractor en mano, consideran que Calnegre es exclusivamente suyo y pretenden imponer su ley por la vía de la fuerza.

“Ha sido la falta de compromiso ambiental del Gobierno Regional y su débil o nula reacción la que ha envalentonado y reforzado el matonismo de estos sectores locales que pretenden usar a su antojo un patrimonio natural que no es suyo, sino de todos”.

Cala en Calnegre, después de que arrasaran con tractores la vegetación protegida en marzo de 2019. (Foto: Asociación Naturactúa)

La renuncia al control de accesos a Calnegre en verano, anunciada tras los actos de sabotaje realizados en marzo, supone una contraproducente claudicación, muy preocupante porque además se restauró la vegetación arrasada casi de tapadillo y no se aplicaron nuevas medidas, más contundentes, de protección del espacio. ¿Qué mensaje ha trasmitido esto? No cabe sorprenderse de que, menos de un mes más tarde, los tractores hayan entrado de nuevo en las calas para arrasar con la revegetación realizada por la administración ambiental en abril, con la colaboración de la asociación Naturactúa. Ha sido la falta de compromiso ambiental del gobierno regional y su débil o nula reacción la que ha envalentonado y reforzado el matonismo de estos sectores locales que pretenden usar a su antojo un patrimonio natural que no es suyo, sino de de todos.

Hoy sigue siendo imprescindible que los ciudadanos se movilicen en defensa de Calblanque, de Calnegre y del conjunto de la naturaleza murciana, exigiendo al gobierno regional que de una vez por todas cierre las puertas al proyecto urbanístico de La Princesa en Calblanque, que aplique sanciones ejemplares a las roturaciones agrarias irregulares en el entorno de Marina de Cope, que regule los accesos a Calnegre, que apruebe el Plan de Ordenación de este espacio y que, en suma, demuestre un compromiso real con la conservación de los espacios naturales protegidos murcianos.

FOTO PORTADA:Los acantilados de Calblanque. (Foto: J. Mtnez)

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