ENTRE MÚSICA Y MÚSICOS: ENCUENTROS INESPERADOS

¿Un ingeniero escribiendo libros sobre música? ¿No es un absurdo? Desgraciadamente, esto es algo que he escuchado (pocas veces, afortunadamente) de personas que llevan colocadas en su cabeza unas anteojeras virtuales, denominadas “titulitis”. Es cierto que soy ingeniero técnico, pero algo habré heredado de mi abuelo materno, instrumentista aficionado de trompa. Además, en mi amor por el teatro en general y por la música en particular hay otro culpable: mi padre, que era portero del Teatro Romea de Murcia: yo entraba gratis todos los días desde que tenía uso de razón hasta que él se jubiló; incluso asistí a los ensayos de diversas compañías.

Fernando Pérez Cárceles
Por: Fernando Pérez Cárceles

I-CLARO DE LUNA
Cuando tenía diez años, tuve que escribir para la clase de Lengua en el Colegio una redacción titulada “La noche”. No me lo explico todavía cómo incluí en el texto un Claro de luna compuesto por Franz Schubert. Don Carmelo, el maestro en esta ocasión, me llamó por mi segundo apellido y me dijo benévolamente: “Mira, Cárceles, Schubert no ha escrito ningún “Claro de luna” a piano. Hay dos, uno de Debussy y otro de Beethoven”. Me sorprendió que él supiera sobre música clásica y tomé nota de la lección: no debía escribir nunca nada que no fuera verdad. En cierto modo, creo que fue un acicate para mi espíritu curioso y para buscar algo más de información de la que figuraba en los libros de texto.
     Cincuenta años después, mientras estaba cumplimentando el papeleo para jubilarme como profesor de Matemáticas de Secundaria, tomé una decisión que serviría para llenar mi tiempo de jubilado: traduciría todos los lieder de Franz Schubert. No en balde, unos veinte años atrás tuve una Epifanía cuando escuché el lied Gretchen am Spinnrade, D.118 de Franz Schubert, cuyo texto corresponde a la escena decimoquinta de la primera parte del Fausto de Goethe. La letra D es en homenaje a Otto Erich Deutsch, quien catalogó toda la obra de Schubert.

Franz Schubert (izq.) y la Margarita (Gretchen) de Goethe
Franz Schubert (izq.) y la Margarita (Gretchen) de Goethe

Tardé tres años en cumplir mi promesa y, afortunadamente, la prestigiosa editorial Hiperión de Madrid, publicó mi libro “Los Lieder de Schubert” en 2005, prologado por Miguel Zanetti. Para mí, era como si me hubiera tocado el gordo y que los Reyes Magos, Papá Noel y el hada de Cenicienta, todos juntos, me hubieran colmado de regalos; además, el diario El País me dedicó una página en su semanario Babelia el sábado 14 de enero de 2006.
     Seguí traduciendo lieder de varios compositores y de nuevo Hiperión publicó mis siguientes libros: “Los Lieder de Gustav y Alma Mahler” (2008), prologado por Teresa Berganza, “Los Lieder de Robert Schumann” (2010), prologado por Anton Cardó y “Los Lieder de Richard Strauss” (2016), con prólogo de la mezzosoprano Elena Gragera.
     Como entretenimiento, traduje tres obras menores (por el tamaño, no por la calidad): “Das Marienleben” (“La vida de María”) de Paul Hindemith con textos de Rainer Maria Rilke y “Hollywood Liederbuch” (“Cancionero de Hollywood”) de Hanns Eisler con textos de Bertolt Brecht mayoritariamente.
    
Siguiendo mi tarea de traducción de músicos del Romanticismo alemán, concluí estos libros que permanecen inéditos:
“Los Lieder de Johannes Brahms” (invierno de 2008-diciembre de 2017)
“Los Lieder de Clara Schumann” (2009).
“Los Lieder de Felix Mendelssohn-Bartholdy” (2011).
“Hugo Wolf: su vida y su obra” (2005/2012).
“Fanny Hensel, geb. Mendelssohn: su obra” (2014).

II-FALSOS POEMAS “ESPAÑOLES”
Hugo Wolf tiene un ciclo titulado Spanisches Liederbuch (“Cancionero español”) consistente en 44 poemas de la antología del mismo título publicada en Berlín en 1852, editada por los alemanes Emanuel Geibel y Paul Heyse. Dicha antología contenía las traducciones que habían realizado de 112 poemas españoles de diversos autores: Cervantes, Lope, Góngora, San Juan de la Cruz… y muchos anónimos. Estaba dividida en dos partes: Geistlicher Lieder (“Canciones espirituales”) con 13 poemas y Weltliche Lieder (“Canciones mundanas”) con 99 poemas. Hugo Wolf escogió 10 espirituales y 34 mundanos para su ciclo.
     Fue un reto para mí encontrar los 112 poemas españoles originales traducidos por Geibel y Heyse; ello me llevó casi cinco años, hasta que en el invierno de 2009 acabé mi libro con la siguiente portada: Emanuel Geibel y Paul Heyse / Cancionero español / (Spanisches Liederbuch) / Fernando Pérez Cárceles / recopila los poemas españoles originales y traduce los que no lo son.
     En efecto, encontré varias sorpresas, “falsos poemas” debidos a los autores Don Manuel del Río y Don Luis el Chico, seudónimos bajo los que se escondían Emanuel Geibel y Paul Heyse, respectivamente, los cuales realizaron un aparente ejercicio de traducción. Este hecho está recogido en la correspondencia entre Emanuel Geibel y Paul Heyse publicada por Erich Petzer de Múnich en 1932.
     Finalmente, he llevado a cabo mis tres grandes obras:
      1-Schubert total: Aunque había escrito Los Lieder de Schubert, en la revisión que llevé a cabo basándome en el nuevo catálogo Deutsch de 1978 (El anterior era de 1951) decidí escribir sobre toda la obra de Schubert: coros, música sinfónica, música de cámara, pianística y óperas. Algo que se ignora es que Schubert compuso 18 óperas (algunas incompletas) y otras perdidas o de cuya existencia sólo hay referencias.. La última es El conde de Gleichen, D.918, en dos actos con libreto de Eduard Bauernfeld basado en la leyenda de dicho noble.

III-LA BIGAMIA DE ERNEST DE GLEICHEN
Otto Erich Deutsch escribió que en una lápida sepulcral de Erfurt se puede leer: “Aquí reposan los restos del conde Ernest de Gleichen y sus dos esposas. Descansen en paz.”

Lápida sepulcral de Ernest de Gleichen y sus dos esposas (simultáneas)
Lápida sepulcral de Ernest de Gleichen y sus dos esposas simultáneas

La leyenda fue esgrimida por el landgrave de Hessen, Felipe I el Magnánimo en su encuentro con Martín Lutero y Philipp Melancthon, pues, aunque estaba casado, quería desposar morganáticamente con Margarete von der Saale y solicitaba la aprobación para justificar la bigamia. Lutero lo aceptó (un punto negro en su haber) pues no en balde Felipe apoyaba a Lutero frente al emperador y el Papa.

Encuentro entre Ernest de Gleichen y sus dos esposas, según el cuadro de Moritz von Schwindt
Encuentro entre Ernest de Gleichen y sus dos esposas, según el cuadro de Moritz von Schwindt

Veamos la leyenda: El conde de Gleichen participó en el siglo XIII en la Cruzada a Tierra Santa con el emperador Federico II. Fue hecho prisionero tras una batalla y conociendo el sultán su noble rango, le encargó las tareas de jardinero y hortelano. Un día, la hija del sultán, le conoció, le comunicó su amor y le dijo que le ayudaría a escapar con la promesa de que se casarían. Pese a que él estaba casado, le dijo que sí. Escaparon hacia Venecia y de allí fueron a Roma a rogar al Papa la solución. Este dijo que era necesario que ella se convirtiera, ella aceptó y el propio Papa la bautizó con el nombre de Angelika y permitió la boda de ambos. Regresaron a su castillo de Gleichen y su legítima esposa, agradecida a Angelika por haber liberado a su marido, aceptó el ménage à trois, y el conde vivió feliz con sus dos mujeres.
     2-Beethoven total: Era la mañana de Reyes de 2020, recordé que en este año se conmemoraba el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven, de modo que me hice a mí mismo un regalo: escribiría un libro sobre Beethoven, libro que concluí en mayo de 2021. Como material, utilicé el catálogo general en dos volúmenes publicado en 2014 y también el catálogo Hess. Willy Hess hizo una ampliación añadiendo fragmentos y esbozos. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí el catálogo Biamonti, confeccionado por Giovanni Biamonti, que con el título Catalogo cronológico e temático delle opere di Beethoven comprese quelle inedite e gli abbozzi non utilizzati, Turín, 1968, contiene obras no incluidas en los anteriores. Consta de 849 obras, desde la Variaciones Dressler de 1782 hasta los últimos compases escritos en 1827.

IV-BEETHOVEN Y EL SÉPTIMO DE CABALLERÍA
Mientras escribía, me parecía que a veces tenía un titán al lado, sobre todo cuando traducía su ópera Fidelio, o bien me adentraba en sus sinfonías, conciertos y música de cámara. Tal vez lo menos conocido por menos valorado son la armonización de canciones populares inglesas, irlandesas… Pero el encargo para hacerlo tenía una utilidad nutricia. Para mí, la más curiosa es la irlandesa From Garyone, my happy home (Desde Garyone, mi hogar feliz). En la película “Murieron con las botas puestas” (dirigida por Raoul Walsh en 1941) donde se idealiza al general Custer y al séptimo de caballería, se narra el nacimiento de la marcha “Garry Owen” basada en esta canción y que desde entonces se identifica como el himno oficioso del séptimo de caballería de los EE.UU.

     Beethoven estuvo aquejado de algunas molestias, como una pulmonía a comienzos de 1827. El 22 de marzo le fue administrada la extremaunción. El día 24 se levantó de pronto y dijo a los presentes la antigua frase de las comedias romanas: “Plaudite, amici, comoedia finita est” (“Aplaudid, amigos, la comedia ha terminado”). Ese mismo día llegaron desde Maguncia los vinos del Rin que había pedido y al ver la docena de botellas dijo: “Lástima que sea demasiado tarde”. Le dieron unas cucharadas de vino y poco después entró en coma. El día 26 por la tarde estalló sobre Viena una violenta tormenta. A las seis menos cuarto, un relámpago rasgó el cielo e iluminó la habitación y cuando se oyó el trueno, Beethoven abrió los ojos y alzó el puño. Luego su mano cayó y sus ojos se cerraron para siempre.
     3-Mozart total: Alguien dijo que los austríacos son los más listos del mundo, porque hacen pasar a Mozart como austríaco y a Hitler como alemán. Salzburgo pasó a pertenecer al imperio austríaco en 1805, seis años después de la muerte del divino Wolfgang Amadeus Mozart. Por su parte, Hitler nació en 1889 en Braunau am Inn, en el estado de la Alta Austria.
Mozart fue un músico total, pero (ironías del destino) al final de su vida, pese a su valía, el emperador lo contrató como músico de la corte por cuatro perras solo para componer bailes para carnaval; pero aún en lo pequeño brillan destellos de su genio.

V-MOZART: MELODÍA PARA UN ESTORNINO
Por lo general, las leyendas son hermosas pero falsas, como la que se refiere a su celebérrimo Requiem, K.626. Una persona vestida de negro y que no se identificó, le solicitó que compusiera una misa de Requiem y le adelantó una cantidad. El 25 ó 26 de agosto de 1791, cuando iba subir al carruaje camino de Praga para estrenar su ópera La Clemenza di Tito, otra vez se presentó el extraño personaje y le preguntó a Mozart si tenía el trabajo encargado; Mozart le dijo que a la vuelta concluiría su misa. La leyenda quiere ver en ese personaje a la Muerte. La realidad es que el misterioso personaje era un músico al servicio del conde Franz von Walsegg, quien tenía la costumbre de encargar obras a distintos músicos para luego hacerlas pasar como suyas; su esposa había muerto y de ahí que el conde encargase a Mozart ese Requiem. La obra quedó inacabada y fue su discípulo Franz Xaver Süssmayr quien lo acabó para cumplir con el encargo. El conde interpretó el Requiem en su mansión haciendo pasar la obra de Mozart como propia, pero se descubrió el engaño.

     En mi trabajo sobre Mozart, he sentido ternura muchas veces, como por ejemplo con el homenaje que hizo Mozart por la muerte de su pequeño estornino que había sido su mascota durante tres años, y, según refieren, la melodía que Mozart le enseñó está en el tercer movimiento del Concierto para piano n.º 17 en Sol mayor, K.453, aunque Mozart transcribió que el estornino insertó de manera errónea un calderón en el último tiempo del primer compás completo y cantó sol sostenido en lugar de sol natural en el siguiente compás.

Mozart. Concierto para piano nª 17 Sol Mayor. K453

Debido a mi formación técnica he estudiado sus obras en las partituras de la Mozarteum de Salzburgo publicadas por la editorial Bärenreiter, pero fue una sorpresa para mí cuando en ellas vi que la fuente del Molto allegro en Sol mayor, K.72a es la partitura que aparece sobre el clave en el cuadro pintado en Verona en 1770 por Saverio dalla Rosa. Mozart tiene 14 años. A veces, esta obra es nombrada como el Allegro de Verona y es un fragmento de 35 compases en 3/4.

Mozart pintado por Saverio dalla Rosa. El cuadro recoge la partitura del Molto Aleegro en Sol Mayor, K72a
Mozart pintado por Saverio dalla Rosa. El cuadro recoge la partitura del Molto Aleegro en Sol Mayor K72a
Presentación del libro "Los lieder de Richard Strauss" en la Sociedad Bilbaína (Bilbao)
Presentación del libro «Los lieder de Richard Strauss» en la Sociedad Bilbaína (Bilbao)

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