“Por indolencia, ignorancia o incapacidad, los nuevos Borgias intelectuales nos meten bolas de pelo en la garganta y nos niegan la convulsión que podría hacernos bien. Han olvidado, si alguna vez lo tuvieron, el antiguo saber de que sólo pasando por un verdadero malestar es posible recuperar la salud. Hasta las bestias saben cuándo es el momento del vómito. Enseñadme, pues, a sentir náuseas en el momento y el lugar justos, para que pueda volver a los campos y, con los perros sabios y sonrientes, estar instruido y poder masticar dulce hierba.”
(Ray Bradbury. “Zen en el arte de escribir”)





