(Por Mundo Dantés)

     La extraterrestre avanzó unos pasos, revelando su serena y asombrosa belleza al humano que, por puro azar, tenía la oportunidad de dirigirle, en nombre de toda la estirpe terrestre, alguna de las preguntas que ésta –con la respiración contenida ahora en el más completo y expectante unísono planetario de su Historia– venía reservando, desde que se llamó a sí misma «sapiens», para la primera criatura de otro mundo que pudiera convertir en luz alguna de las Grandes Incógnitas que habían atravesado el Tiempo intactas en lo profundo de su evolucionado, pero limitado, equipamiento neuronal.

     Ella se detuvo, y una sutil vibración del aire a su alrededor hizo sentir a todos que el tiempo de su deslumbrante presencia también tenía un límite, y que era posible, en cualquier momento, una desaparición súbita.
     –!!Vamos!! –bramó toda la Tierra– !!!Pregúntale de una vez!!!
     El improvisado representante de la Humanidad, sin poder apartar los ojos de la figura que tenía enfrente, se irguió en toda su estatura, tomó oxígeno, afianzó sus pies en el firme y, arrobado pero resuelto, dio un paso hacia ella.
     Y preguntó de una vez:
     –¿Ti…Tienes novio?


                                             FINIS

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