«NADAR», primer fotógrafo en las alturas

Periodista, caricaturista, litógrafo, pionero de la fotografía, aeronauta, editor, escritor, agitador social, Gaspard-Félix Tournachon ( París, 1820-1910) que ha pasado a la Historia como «Nadar», era hijo de Victor Tournachon, impresor y librero de Lyon, y Thérèse Maillet, una de tantas familias monárquicas tradicionales. Por diversos motivos, ocupa un destacado lugar en la historia del arte. Entre ellos, por ser uno de los grandes creadores del retrato fotográfico en Francia, aplicando a la técnica una gran calidad artística. Su fama se debe, en parte, a haber logrado que las personalidades mas importantes de su tiempo pasaran por su estudio y posaran ante su cámara, que, hábilmente manipulada por él, conseguía magistralmente una verdadera captación psicológica en el retrato.

GERARDO ACEREDA VALDÉS
Por: GERARDO ACEREDA VALDÉS

Inicialmente, estudió Medicina, carrera que dejó a causa de la quiebra del negocio paterno; entonces, viajó a París para preparar su ingreso en la Universidad estudiando en el colegio Bourbon. Su pariente, el famoso caricaturista Paul Gavarni le ayudó a introducirse en la prensa y a ejercitarse en el dibujo y la pintura; no había dinero para estudiar en academias. Alejado de la disciplina paterna, el joven Nadar empezó a frecuentar los ambientes bohemios y a realizar caricaturas y artículos para la prensa progresista y satírica de la época. Pronto se convirtió en una parte central del grupo que fue inmortalizado en la novela Escenas de Bohemian Life por Henri Mürger (1822–1861).

Autorretrato de Nadar
Composición sobre autorretrato de Nadar

Nadar estaba a caballo entre las sociedades de artistas, escritores y estudiantes bohemios y el círculo establecido en torno a Charles Baudelaire. Nadar intenta publicar una serie de álbumes literarios, atrayendo las luces literarias de sus conocidos: Alexandre Dumas (1802-1870), Theophile Gautier (1811-1872), Gerard de Nerval (1808-1855), Alfred de Vigny (1797) –1863) y Honoré de Balzac (1799–1850). El proyecto fue un fracaso financiero.
     En 1841, Tournachon, se había convertido en “Nadar” en su correspondencia escrita. Su ingenio y mordacidad le hicieron obtener este sobrenombre, que deriva de tourne à dard (“tirar con dardo”). Con este nuevo seudónimo, se convirtió en miembro de la Société des Gens de Lettres en 1842.
     Con el estallido de la Revolución de 1848, Nadar partió con un grupo de exiliados a liberar Polonia del yugo extranjero. Le acompañaba su hermano Adrien y su amigo Fauchery. Formaban un grupo romántico e idealista que fue detenido nada más cruzar la frontera de Alemania. Una vez liberados, los hermanos Tournachon volvieron a París donde Nadar fundó su propia publicación, “La Revue Comique”, en 1849.

     Realmente ganó renombre como caricaturista en publicaciones como El diario de las risas, fundado por su mentor y partidario, Charles Philipon (1800–1862). Aunque dibujó cientos de caricaturas en un período de tiempo relativamente corto, su estilo de vida era tal que terminó en la prisión de deudores en Clichy en 1850.
EL «PANTHEON»
Probablemente inspirado en el «Panteón charivarique de Benjamín» publicado entre 1835 y 1842 en Le Charivari, Nadar planea en 1851 reunir a más de mil celebridades de la época en cuatro láminas litográficas, cada una de las cuales agrupa cerca de trescientos retratos dibujados. El primero se refiere a escritores y periodistas . El segundo se dedicaría al mundo del teatro , los actores , los dramaturgos , el tercero a los pintores y escultores y el cuarto a los músicos.
     Conocido como el “Panthéon Nadar”, constaba de una inmensa colección de retratos y caricaturas con personajes como Doré, Delacroix, Rossini etc., un proyecto singularmente ambicioso y nefasto, que marcaría el punto de inflexión en su vida. Nadar Trataba de explotar el floreciente culto a la celebridad en París y cuenta con el apoyo de colaboradores, como Achille Béguin, Prévost, Valentin Foulquier, Édouard Riou, Alfred Darjou, Émile Bayard y Célestin Nanteuil .

"Pantheon Nadar", inmensa colección de retratos y caricaturas de las grandes celebridades francesas del XIX
«Pantheon Nadar», inmensa colección de retratos y caricaturas de prominentes celebridades francesas del XIX

La realización del Pantheón , demasiado cara, no le aporta a Nadar la ganancia que esperaba: solo vende ciento treinta y cuatro copias de la primera plancha. En 1858 , no habiéndose realizado el resto, completó el friso de 1854, a petición de Hippolyte de Villemessant, quien compró los derechos y realizó una reimpresión de la piedra litográfica para ofrecerla como «bonificación» a los lectores de Le Figaro, grabado al que se añaden una veintena de retratos de pintores y compositores, entre ellos los de Héctor Berlioz, Gioachino Rossini y Eugène Delacroix .
     Las pocas mujeres representadas aparecen en forma de nueve bustos dispuestos en el centro del friso. La de George Sand, «madre del romanticismo francés», que abre el desfile, se presenta en una columna; los bustos y estatuas constituyen la celebración republicana.
LA FOTOGRAFIA
Con motivo de la realización del “Pantheón” empezó la relación de Nadar con la fotografía. Rondaba los treinta años y ya tenía hijos de su mujer Ernestine Lefèvre. Se dejó aconsejar por el escritor Eugène Chavette amigo suyo, para comprar una cámara y realizar las caricaturas a partir de los retratos fotográficos. En 1853, se instaló en un estudio fotográfico con su hermano Adrien, situado en el número 113 de la rue de Saint-Lazare.          Pronto la fama de buenos retratistas se fue consolidando y los cocheros conocían la calle como “Saint-Nadar”. La flor y nata de la intelectualidad parisina se daba cita en el estudio. con notable éxito de crítica y de público. Adrien Tournachon también fue un gran fotógrafo, pero sin duda se vio eclipsado por la fama de su hermano el cual, además de sus cualidades artísticas, estaba particularmente dotado para las relaciones públicas y la autopromoción.
     Nadar dejó temporalmente el estudio fotográfico para regresar a sus actividades literarias, pero sin suerte en ello, por lo que regresó a la fotografía. El estudio registraba en aquellos momentos una gran afluencia y a Adrian no le hizo gracia tener que compartir los sustanciosos ingresos. Todo acabó en los tribunales con una demanda de Nadar por utilización de su nombre que terminó con la sentencia favorable a él.
     A raíz del pleito con su hermano, Nadar se trasladó en 1860 a un nuevo estudio en el número 35 del Boulevard des Capucines, en el mismo edificio que albergó los estudios de Le Gray y Bisson.

Edificio en Boulevard des Capucines conteniendo el taller fotográfico de Nadar
Edificio en Boulevard des Capucines conteniendo el taller fotográfico de Nadar

Pintó la fachada de rojo brillante, con su firma estampada a través de él. Nadar registró una serie de patentes de técnicas y dispositivos que desarrolló para mejorar su práctica, incluido un método de fotografía en color sin retoques y luces eléctricas con reflectores. Mas tarde, tomaría estas luces del estudio para documentar las alcantarillas y luego las catacumbas de París.
UNA NUEVA FORMA DE MIRAR
     La ejecución de la serie de retratos de personalidades que denominó «Figures Contemporaines» le catapultó al estrellato. En su obra, ocupan un lugar destacado los artistas del momento: pintores (Ch.-François Daubigny, Honoré Daumier y Eugène Delacroix), escultores (entre ellos, Auguste Préault), escritores (Alexandre Dumas, Théophile Gautier, Jules Janin y Jules Michelet); poetas (Charles Baudelaire y Gérard de Nerval) y actores (Sarah Bernhardt), todos amigos de este personaje eminentemente público.
     Las 150 fotografías originales de la exposición de 1859, la mayor parte únicas y de una gran calidad, obras maestras inéditas o desconocidas del público, permitieron hacer la distinción entre el período de creación fotográfica, corto pero fecundo, y el del taller comercial, que su hijo Paul dirigirá desde finales de 1880 hasta principios del siglo XX. En 1872, se hizo con su tercer estudio, en el que se dedicó a retratar solamente tratando de revelar el carácter del retratado.
     Los retratos fotográficos de Nadar se distinguían de los de sus numerosos rivales por la sencillez, la modernidad y la penetración sicológica, debida en gran parte a los vínculos privilegiados que mantenía con los artistas. El uso notable de la luz, de la silueta o de la vestimenta para acentuar la expresión le valió la comparación con Rembrandt y Van Dyck.
     Mantenía unas ideas estéticas sobre cómo realizar los retratos que le alejaban de los criterios más comerciales, pero que por el contrario lo elevaban al rango artístico. En aras del realismo, desprecia el coloreado de las imágenes o su retoque, buscando con ello una mayor claridad.

Sarah Bernhard fotografiada por "Nadar"
Sarah Bernhard y Jules Verne fotografiados por «Nadar»
Jules Verne, por "Nadar"

Por la misma razón, renunció a la utilización de elementos de atrezzo. Nadar únicamente se sirve de la luz (modo de iluminar al modelo) y del gesto (mirada y actitud de los modelos favorecida por la relajación de los amigos fotografiados) como elementos principales de la fotografía. Para él, lo importante es realmente el rostro del retratado, razón por la cual se prescinde de adornos superfluos.
     Su finalidad consistía en registrar lo que él describía como la «inteligencia moral» Intentaba producir un «retrato íntimo», en el que la intimidad no provenía del entorno (todos los retratos se hacían en el estudio con fondos lisos) o de la manipulación, sino de la percepción de aquello que hacía únicos a cada uno de sus modelos. Su frase lo explica:
«La teoría fotográfica se aprende en una hora, las primeras nociones de práctica en un día. Lo que no se aprende es la inteligencia moral de lo que se va a fotografiar».

Franz List fotografiado por «Nadar»
Alexandre Gustave Eiffel, por "Nadar".
Alexandre Gustave Eiffel, por «Nadar».
Garibaldi, por «Nadar«
Charles Baudalaire, en fotografía de "Nadar"
Charles Baudelaire, en fotografía de «Nadar»

Su espíritu innovador lo llevó a ser el primero en casi todo, convirtiéndose en un miembro de la Sociedad Francesa de Fotografía en 1856, y siendo pionero en el uso de varias técnicas y locaciones fotográficas, tales como la fotografía aérea, el uso de luz artificial en 1858, la fotografía ecuestre en 1861, y la fotografía de catacumbas y alcantarillados en Paris en 1861-62 y 1864-65, respectivamente, o en crear la foto-entrevista.
     Ser retratado por Nadar era considerado un honor. Delante de su cámara pasaron los personajes más ilustres del París de aquella época. Entre las personalidades fotografiadas por Nadar se pueden mencionar a Eugéne Delacroix, Edouard Manet, François Daubigny, Julio Verne, Gustave Doré, Auguste Préault, Honoré de Balzac, Franz Liszt, Charles Baudelaire, Théophile Gautier, George Sand, Sarah Bernhrdt, Franz Liszt, Mijaíl Bakunin, Charles Baudelaire, Ferdinand Marie de Lesseps, Gioacchino Rossini, Jules Janin, y Victor Hugo en su lecho de muerte.
      Sin embargo, a partir de 1860 su interés por el arte de la fotografía cede paso a su pasión por la aerostación, aunque sigue desarrollando invenciones en el ámbito fotográfico.
     Dejando a un lado los retratos, otras fotografías importantes para la historia fueron las que hizo desde un globo aerostático en lo que vinieron a ser las primeras imágenes aéreas. También plasmó las canalizaciones y catacumbas de París utilizando iluminación de magnesio e incluso fundó la revista «Paris Photograph». Su habilidad para iluminar le valió el apelativo de “El Tiziano” de la fotografía.

Victor Hugo en vida y en su lecho de muerte fotografiado por «Nadar»

Defensor a ultranza de la fotografía y del arte en general, hasta el punto de proponer en 1856 que se incluyera aquélla en las exposiciones de la Académie des Beaux Arts. Esto lo logró en 1859-1860, pero la aceptación duró poco, pues al cabo de unos años dichas exposiciones rechazaban incluso ciertos estilos de pintura.
     «Nadar» demostró, mejor que cualquier otro fotógrafo de su época, que la fotografía es algo muy distinto al simple producto de una técnica.
ARRIBA Y ABAJO
     Sus relaciones con los artistas impresionistas –era un gran amigo de Edouard Manet– y su participación en los cenáculos literarios, y sociedades secretas como la “Sociedad Angélica” hicieron de su estudio un punto de reunión de la intelectualidad republicana y de los políticos liberales. Era íntimo amigo de Louis Blanc (1811-1882), el historiador y líder socialista nacido en Madrid y formado en Francia. Blanc y Nadar también compartieron su pertenencia a la masonería.

"Nadar" realizó la primera fotografía de las catacumbas de París
«Nadar» realizó la primera fotografía de las catacumbas de París.

En 1874, tuvo lugar en París la primera exposición de los impresionistas. Estos habían sido rechazados por el Salón de París por sus ideas revolucionarias, y no encontraron mejor lugar para exponer que el estudio de Nadar. En contra de lo que pudiera parecer, el apoyo de Nadar a este acontecimiento recogido en todos los manuales de historia, fue más fruto de la casualidad que de otra cosa. Los bajos del estudio se alquilaban para albergar exposiciones y Nadar estaba ya en proceso de trasladarse a un estudio más económico de la rue Anjou. Lo que sí es cierto, es la enorme influencia que tuvieron las fotos de Nadar en los cuadros de los impresionistas y viceversa.
     Nadar no sólo fue el primero en subir al cielo y descender a las cloacas para realizar fotografías, también fue el artífice de la primera foto-entrevista que realizó junto a su hijo Paul. El químico francés Michel-Eugène Chevreul (1786-1889) cumplía el centenario de su nacimiento en 1886. Paul Nadar fotografió en doce tomas la entrevista que realizó su padre mientras, un taquígrafo tomaba notas. Se publicó en “Le Journal Illustré” como si fuera una fotonovela, con los textos a pie de foto. Poco a poco, Nadar padre fue dejando el estudio en manos de su hijo. Él se dedicó a organizar exposiciones e incluso intentó la aventura de abrir un nuevo estudio en Marsella. En 1891, fundó la revista “París Photograph”.

"Le géant", el globo de "Nadar", en el Campo de Marte, París.
«Le géant», el globo de «Nadar», en el Campo de Marte, París.

A Nadar se deben las primeras fotografías aéreas de la historia en el año 1858, realizadas con una cámara fotográfica desde un globo aerostático. Una mañana de agosto de 1858, los vecinos de Le Petit Bicêtre, a las afueras de París, se sorprendieron ante la visión del globo más grande jamás construido hasta la fecha. Nadar ya había patentado en 1855 la idea de utilizar las fotografías aéreas en la cartografía y topografía, y estuvo 3 años experimentando antes de poder tomar con éxito la primera fotografía aérea.
     Como no podía ser de otra forma, el aerostato se llamaba “Le Géant” y el intrépido aeronauta era Nadar. Desde una altura de 80 metros y con el globo cautivo, el fotógrafo tomó unas vistas utilizando el colodión húmedo. Desgraciadamente no se conservan las que fueron las primeras fotos aéreas, pero las crónicas de la época hablan de imágenes pálidas de una granja, tres casas, la posada y la gendarmería de Bicêtre. En los primeros intentos, las placas se contaminaban por el sulfuro de hidrógeno que despedía la válvula del globo, pero esto no lo sabía Nadar, sólo la casualidad y la necesidad de economizar combustible hizo que la válvula permaneciera cerrada durante el proceso fotográfico, consiguiendo por fin unas placas correctas. Nadar repetiría la experiencia tomando fotos de París con una cámara multilente.

Primera fotografía aérea de París, por "Nadar"
Primera fotografía aérea de París, por «Nadar»

Pero fue en el año 1870 cuando convirtió la fotografía en un arma de guerra tremendamente eficaz durante el asedio prusiano al París de la Comuna en la Guerra Franco-Prusiana, cuando el gobierno se había visto obligado a retirarse a Tours. Con motivo de la fama conseguida por sus experimentos de los años anteriores, el ejército lo nombró comandante de una compañía aerostática, con el fin de revelar la posición exacta de los prusianos. Las fotografías aéreas de Nadar consiguieron salvar París de la más que probable ocupación, aportando la capacidad de reaccionar con rapidez, anticipán-dose a los movimientos enemigos, labor imposible al nivel del suelo.
     Las aventuras aeronáuticas de nuestro fotógrafo estuvieron a punto de costarle la vida a él, a su mujer y a sus amigos. Tras varios intentos para sobrevolar París con Le Geant en 1863 el globo llegó hasta Hannover (Alemania). Cuando iba a tocar tierra, fue arrastrado sin control varios kilómetros.
     Después de la guerra, Nadar se quedó sin dinero y se vio obligado a alquilar su local y montar una empresa comercial más modesta, transfiriendo gradualmente su gestión a su hijo, Paul. El anciano Nadar se dedicó ahora a una serie de libros y memorias.
     El 21 de marzo de 1910, el viejo maestro murió. Con noventa años, había sobrevivido a todos sus personajes del “Panthéon Nadar”. Está enterrado en el Cementerio de Père Lachaise en París.

"Nadar", en su globo
«Nadar» en la barquilla de su globo

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